viernes, 22 de mayo de 2015

El auge de la cultura genital

La cultura hedonista arrasa.

Placer al instante y a cualquier precio.
Fuera el compromiso, fuera la fidelidad, fuera la sinceridad.

¿Problemas? ¿Para qué los quieres?

Si se presentan, pues mejor escapar, echar a correr...

Renuncia al dolor, a la espera, a la sublimación;  Rechazo a la constancia, la duración, la eternidad...

Desde todos los ámbitos y a cualquier edad, domina el  pansexualismo, generando gran confusión y equívocos acerca de qué entendemos por amor. 

¿Qué es el amor?

Unos responderán el placer, otros el hacer cosas juntos, algunos lo definirán como la persona que nos  acompaña y nos soluciona los problemas, otros, el que paga las facturas,  el padre de mis hijos, "el macho o la muñequita" que tengo a mi lado, etc, etc.

Nadie menciona o hace referencia a los costes, los sacrificios, los obstáculos, las ilusiones frustradas, -la más de las veces- , las renuncias, los hijos, la responsabilidad en su educación, los desacuerdos, las ausencias, sus hermanos, mis cuñados, los suegros, sus amigos, mis amigos, los celos, el rencor, las alegrías, los proyectos comunes, los sueños, la nostalgia, el deseo, la comunión, la comprensión, la ternura, el dolor, el extásis, la empatía, el silencio, el orgullo, el vacío, la ayuda desinteresada, etc, etc.
Todo eso y más....


Pero claro, si nos quedamos apegados a la "cama", a los juegos sexuales,  a la tendencia o  búsqueda casi con exclusividad del placer físico, desatendemos muchos y plurales ámbitos ligados al amor, deconstruyendo, des-haciendo la rica fuente nutricia del banquete del amor comprometido, pleno, filósofo, porque el amor se "hace", se construye cada día a través de la cotidianeidad, con sus ventajas e inconvenientes, por medio de un quehacer constante que exige de la entrega libre e incondicional de los dos, ordenando, organizando, existiendo el uno para el otro sin egoísmos, sin alteración, un camino suave, endulzado con las caricias y la ternura, el diálogo, la ausencia de reproches.
Lo contrario de lo que se vende, precisamente.

El amor no genera negocio, al contrario del sexo fácil y la pornografía.

miércoles, 6 de mayo de 2015

La generación de los "sin padres"

Resulta duro de admitir:
Pero la realidad supera la ficción, o mejor dicho la pesadilla: 
"Un alumno irrumpe armado con una ballesta y un machete en un instituto de secundaria en Cataluña, hiriendo a dos personas y causando la muerte a una tercera, en este caso un profesor interino que estaba haciendo una sustitución". 
Esta tragedia no es más que una consecuencia colateral, que no el efecto directo, de lo que postulo como un mal de nuestro tiempo: la soledad infantil.
Y es que muchos de nuestros hijos, hermanos, alumnos, sobrinos, conocidos y amigos se están criando sin padres.

Con esto me refiero a que nuestro ocio es cada vez más precario o escaso, apenas si nos dá para poner una lavadora o hacer la compra, menos aún quedar para tomar un café. A veces, incluso, llega la hora de acostarnos, y nos damos cuenta de que casi no hemos podido hablar con nuestros chicos.

LLenamos nuestro tiempo de tal manera y tan intensamente que ya casi hemos acabado por delegar la tarea de educar a la tele, el móvil, el pc, la tablet y en el mejor de los casos, a los abuelos, niñeras, maestras, monitores y demás "pseudoeducadores" del cada vez más grueso elenco de esta índole, - objeto de interés, ahora también, para el mercado-;

Adicción al ocio ocupado; Irracionalismo; Desenfreno, descontrol a la hora de programar nuestras actividades, que vienen a materializarse como  una imposición de la que no nos podemos enajenar, so pena de quedar excluidos del grupo.
"Es que si no voy, se lo van a tomar a mal"
"Hay que estar en todos los eventos"
"No podemos perder ripio"
Esto qué significa: Ausencia de libertad, ausencia de autodeterminación.

¿Quién gana?
El mercado
¿Quiénes perdemos?
Nuestros hijos, nosotros mismos y por ende, la sociedad en general.
No hay tiempo para dedicarlo a los demás.
Los demás, que son personas,  sujetos, no objetos, no interesan.

Lo último que faltaba ya se ha conseguido. Nos han callado la boca y la conciencia, porque estamos absorvidos, del todo, por la pantalla brillante, animada, que hasta parece una persona, hasta parece que nos comprende.