jueves, 19 de julio de 2018

¿Qué color tiene el dolor?


Nunca sabes qué color tendrá pero cuando lo sientes, tienes claro que no hay otro color más triste  ...

Cenizas ...




IN MEMORIAM


¿Quién fue Aquél? ¿Qué fué de ÉL?

Lo conoceréis ..... 

Por encima de todo, por ser un profesional de la elegancia, del buen gusto.

Correctísimo en el trato,
Amable.

En momentos de cólera, tan escasos, se mostraba intolerante y poco dialogante.
Gran escuchante.
Muy comprensivo y transigente con sus hijos y conmigo.

Generoso, dadivoso, nada egoísta en lo empírico;
Nada materialista.
Muy amigo de sus amigos.
Fiel, fidelísimo en sus afectos.
Tranquilo,
Pacífico,
Soñador,
Contradictorio a veces;
Otras,  era como un niño pequeño al que todo le daba miedo.

¡Parece mentira!
Con lo cauteloso que era él para ciertas cosas y lo poco que arriesgaba su vida, ...
Aún me resulta más extraño que se dejara morir así, por descuido, por indolencia, por no alcanzar a tiempo el ritmo de la destructora e invisible realidad de su dolencia.

¿O fue más bien, porque se dejó llevar por ese espíritu lírico que cimbreaba todas sus decisiones?; Ésa actitud del que está más allá de todo provincianismo, toda practicidad, todo hábito. 

Más de una vez pensé de él que era un cobardica y por eso evitaba situaciones “peligrosas” o que entrañaban algún riesgo.
Sin embargo no supo ver, no supo identificar los síntomas de su afección,
ni yo tampoco, hasta que fué demasiado tarde. 

Ese pesar corroe mi alma.
El demonio se ceba en ésta mi desesperación consternada.

Mas no triunfará, porque yo no soy su esclava.
Amo a mi Señor, mi Dios y por eso el mal  no vencerá.



Recuerdo los días en que nos amamos.
Tiempos muy lejanos aquéllos, en los que como novios, como amantes, como esposos, solíamos embebernos el uno del otro, reposar nuestras cabezas en estrecho abrazo tras la rutina y el ajetreo del largo día.
De eso hace ya tanto tiempo.

Nos quisimos de verdad, con el corazón y con el cuerpo.
Tanto tiempo atrás.

Lo que definía y ha definido siempre nuestra relación era el enorme amor a nuestros hijos.
La alegría de compartir momentos y de velar por su crecimiento. Nuestra amistad.


Nunca fuimos unos  divorciados típicos,
Nunca nos dejamos llevar por la corriente en ese sentido.
Cuando todos creían y esperaban que nos llevásemos a matar, nos insultásemos,….
No lo hicimos.
A pesar de todo convivimos. Aprendimos el arte del respeto al otro, del amor fraterno al otro, aún cuando hubiera antagonismos.
Seguimos adelante,
Con nuestro dolor,
Nuestra furia,
Nuestra enorme decepción.
Porque nos quisimos,
Siempre nos quisimos mucho,
Con el corazón,
No con el cuerpo,
Nos faltó el cuerpo,
Nos faltó la ilusión,
Nos faltó la lujuria,
Pero teníamos la médula de la caridad, ...

Él era mi amigo, mi hermano, mi padre, mi hijo…
Yo era su hermana, su madre, su amiga, su hija…..


Aunque hubo un tiempo, y lo hubo en que nos odiamos, nos maltratamos…..
Todo eso pasó.
Gracias a Dios, mi gran y amado Dios, nos permitió una reconciliación plena, un perdón absoluto……
Nos dejó el grato sabor del arrepentimiento, la reconciliación  y la paz.

El poder hablar con un enorme respeto y cariño hacia el que ha sido y es el hombre más importante de mi vida. Camaradas del bote familiar.

El único que me ha aceptado tal y como soy.
Con el que no he tenido que fingir ni inventar.
Sin prevención, ni disimulo.

Nevertheless, y a pesar de que,
Fuera él quién  me dijo  “no” casi tantas veces como mi padre.

Sin explicación,
Sin reproche.

¡Qué atípica ha sido siempre nuestra relación!
Y qué bien nos define.

Pues no hay un marco fijo desde el que puedas amar.
No hay un arquetipo o estructura mental inmóvil desde la que te posicionas y vives para siempre.
Porque y en eso Nietzsche tenía razón, no hay un solo modo de odiar o amar.

La inmutabilidad de los sentimientos es una utopía.
Pero me queda claro que es mejor así.

No quiero alcanzar la imperturbabilidad de las emociones, como soñaran los estoicos.
Sino la paz en el perdón, en la dádiva del alma, en la comprensión y la aceptación.


En el  insondable tono gris de las cenizas ...