martes, 23 de diciembre de 2014

El viaje

El viaje como evasión- adicción-:

Érase una vez una chica que estaba enamorada de Japón. Pasaba horas y horas pensando y repensando cuándo y cómo sería ese viaje. De hecho, no paraba de comprobar por medio de las agencias de viaje en Internet, el coste del mismo, los horarios, los precios de los billetes, los hoteles más baratos, frente a los más costosos, si haría frío o calor, pero lo que más la preocupaba era con quién haría ese viaje increíble.
Digamos que soñaba despierta con lugares exóticos y divertidos a los que podría ir, acompañada de su padre.



Su padre no podía nunca acompañarla (él por su cuenta viajaba mucho, -casi nunca estaba en casa, tenía miles de compromisos),  y eso le generaba una gran tristeza. Por ello, solía contemplar varias posibilidades,-infinitas- e insistía de mil maneras, para ver si por fin conseguía sacarle el sí.

Mientras tanto se refugiaba en sus lecturas, algunas de ellas filosóficas, otras psicológicas y últimamente religiosas, llegó a creer que si le rogaba a Dios suficientemente y con todas sus fuerzas, conseguiría su objetivo. Después de todo, tampoco estaba pidiendo algo tan imposible. Tan sólo quería compartir unos bellos, hermosos momentos junto a la persona que en ese momento más significaba para ella, -su padre-.
¿Y por qué su padre, os preguntaréis?

Porque durante años, la figura del padre había permanecido oculta, invisible, misteriosa para ella. De repente un día lo descubrió y ya nunca más quiso separarse de él. El problema estaba en que su padre no era libre, era su padre, sí, tanto y tan poco a la vez, mas no podía dejar atrás sus obligaciones, responsabilidades, abandonándolo todo para irse a viajar por el gran mundo. 
Ora ella lo entendía, pero no lo aceptaba; ora lo aceptaba, pero no lo entendía. Y volvía a insistir, llena de esperanza, en la idea de que algún día lo conseguiría. 

¿Por qué necesitaba tanto viajar?
El viaje representaba un camino, el camino de su salvación. Su salida al mundo, su descubrimiento, su aletheia.
El mundo dejaría de atemorizarle, dejaría de ser su enemigo, si lo descubría, si lo aprehendía.
Pero no quería iniciar esta andadura sola, necesitaba un guía, una mano amiga, un torso sobre el que recostar la cabeza cuando se agotara, a la hora del ocaso, tras un largo día caminando entre ruinas  y monumentos, retratos y fuentes.
El camino es sinónimo también de desarrollo, de progreso, de crecimiento, y ella no quería quedarse estancada, necesitaba seguir luchando para alcanzar un nuevo peldaño en su ascenso dialéctico. 
Requería igual que los prisioneros de la caverna el sabio ejemplo del filosofo y/o del padre, pues hacía tiempo que había reconocido en éste no ya solo a alguien a quién amar fraternalmente, sino a alguien en quien confiar hasta la propia vida. 
¿Qué hará pues para lograr convencerle?

sábado, 20 de diciembre de 2014

La palabra

¡Me falta tu palabra!



Clama mi "cliente" deshecha en lamentos; Tiene el alma contrita y humillada.

Esclava de su adicción al amor y a las relaciones, codependiente,  en definitiva, alejada de su interioridad y su yo auténtico.

¡Pero es que cuesta tanto estar a solas con uno mismo! ¿Quién la puede culpar? ¿Acaso es fácil para ti? ¿Para cualquiera de nosotros?
Resulta, a veces ¡Tan dificil! ¡Tan de otro mundo!

Sobre todo, para alguien para quien su adicción al amor o a las relaciones, es un asunto inconsciente, bien porque lo asocia a la normalidad, bien porque no ha llegado aún al grado de la locura, bien porque "su problema" se une a otros más graves como el alcoholismo o las drogas. A esta persona lo que realmente le importa y busca es la aprobación del otro, del amado-amigo-amante. Donde el reconocimiento solo se obtiene en el encuentro paradójico de la comunión, -la comunicación-, por un lado, y -la huida de sí que implica-, por otro.

Mas, resulta tan cargante estar a solas con uno mismo, tan aburrido, tan pesado a la vez. 
-Y ella piensa- ¿Por qué no contestas?  ¿Qué te lo impide?
Su pasión devora su paz. Su impaciencia impide su descanso. Su angustia le quita el sueño. 
- Y dice- Por Dios, ¡ten piedad! 
¿Es crueldad? O ¿es solo casualidad?
Pero, si no existen las casualidades, ¿a cuento de qué este martirio?

Desanimada, como buena adicta, necesita, necesita, necesita su dosis.

Tú no me la das, como buen adicto a la evitación.
Tú huyes, mientras yo te persigo, y así el proceso se retroalimenta.

¡Ayuda!  ¡Dios mío dame fuerzas!

La clave esta en resistir a todo aquello que te conduzca a estar más enferma, a padecer más dolor. Confiar en  la espera, para que por medio de la palabra encuentres la fuerza, frente al silencio, símbolo de la indiferencia, pero también de la escucha interior. 
El silencio es tu dolor, la palabra, tu fuerza.
¿Qué hacer si el silencio grita, vocifera, desvelando tus misterios, tus secretos, tus llagas más profundas, tus vacíos existenciales.
La precariedad que algunos nos empeñamos en esconder, pero siempre se revela, como el negativo de una foto; Está ahí para recordarnos lo frágiles y débiles que somos.
Esa es la principal diferencia respecto de los animales. Ellos aman, pero no siguen tu discurso. ¿Es acaso cobardía amarles, en lugar de confrontarse al ruido irracional de tus fatuas ideas?



jueves, 18 de diciembre de 2014

Mitos


"Amarás al prójimo como a ti mismo"  
 ¿Podemos amar incondicionalmente? ¿Es este nuestro deber, después de todo?
¿Qué límites conlleva? ¿La dignidad? ¿El orgullo? 

 ¿Es esto un mito?

¿Cuantos sentidos tiene la palabra mito?
Mito en el sentido de "ideal imposible".
Mito en sentido de "sombras", o "realidad aparente".
Mito en sentido de "utopía".
También como "sueño, prejuicio, ignorancia, religión, modelo ejemplar, ídolo......"

Cabe preguntarse, mayormente, por el concepto que adquiere en la sociedad actual. Yo creo que no somos muy conscientes de su significado, al menos, tal y como lo entendía Platón en La República. Cuyo valor estaba en entredicho. No obstante, surgen hermosos mitos en su obra. Valga como ejemplo éste, que nos trae en El Banquete, a raíz del discurso que ofrece Aristófanes a sus amigos.

Hablan acerca del amor, éste se adentra en la genealogía de la humanidad: Sostiene que en un principio eran tres los géneros de los hombres: Masculino, femenino y andrógino. La forma de cada individuo era en su totalidad redonda; tenía cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros sobre un cuello circular, semejantes en todo, y sobre estos dos, colocados en sentidos opuestos, una sola cabeza; además cuatro orejas, dos órganos sexuales. Andaba sobre cuatro piernas, en posición erecta; pero al correr, hacía como los acróbatas, que dan la vuelta de campana haciendo girar sus piernas hasta caer en posición vertical y avanzaba a gran velocidad dando vueltas sobre sus ocho extremidades. Destacaban por su vigor y su fuerza; lo que hacía que fueran orgullosos y arrogantes hasta el punto de atreverse a amenazar a Zeus y a otros dioses.  Entonces, Zeus y los demás decidieron poner fin a sus delirios de grandeza. Se les ocurrió cortarlos en dos a cada uno de ellos, para debilitarles y manejarles mejor.  Ahora caminarán sólo sobre dos piernas. Así pasó que a todo aquel que iba cortando, le ordenaba a Apolo que lo curase, pero obligándole a tener siempre conciencia de su seccionamiento, de tal modo, que nunca olvidara su condición de criatura inferior a los dioses. 
Tras ello, ocurrió algo del todo inesperado y era que cada mitad  buscaba deseperadamente su "media naranja", cuando esto sucedía  "se rodeaban con sus brazos, se enlazaban entre sí, deseosos de unirse en una sola naturaleza y morían de hambre y de inanición general, por no querer hacer nada los unos separados de los otros.... Mas compadeciéndose Zeus imaginó otra traza y les cambió de lugar sus vergüenzas colocándolas hacia aldelante, pues hasta entonces las tenían en la parte exterior y engendraban y parían no los unos en los otros, sino en la tierra como las cigarras. .. De tal modo, que si en el abrazo sexual tropezaba el varón con mujer, engendraran y se perpetuara la raza y, si se unían macho con macho, hubiera al menos hartura del contacto, tomaran un tiempo de descanso, centraran su atención en el trabajo y se cuidaran de las demás cosas de la vida". 

Resumiendo: El amor se traduce en una tensión que no cesa hasta hallar a la pareja con la que completar nuestra naturaleza, alcanzando de este modo la plenitud. 
Esta definición del amor, conecta más fácilmente con el concepto cristiano del ágape o amor incondicional, en el sentido de que una vez encontrada esa persona que nos plenifica, la amamos sin límite estando incluso dispuestos a dar la vida por ella. 
Desde un punto de vista pragmático, he de decir que personalmente, discrepo respecto de esta referencia cualitativa del amor-fusión, aparte de que es muy difícil de encontrar, tengo mis dudas de si no será un poco neurótico y ciertamente dependiente. Sin embargo, el anhelo de comunión perfecta está ahí, unión, que para algunos sólo llega por medio de Dios. 
Suena a verdad de perogrullo, aunque claro, es obvio que a mi me gustaría, naturalmente, como a muchos, gozar de la plenificación total,  si bien, no sé si podría renunciar a mi libertad e independencia, o si éstas no son mas que otro mito.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Matrimonio

¿Qué significa hoy en día estar casado?


Se ha frivolizado tanto el rito matrimonial, que el sacramento eclesiástico prácticamente carece de sentido. Ir hasta el altar y dar el sí quiero se convierte cada día más en una mera rutina. Una liturgia que se hace para "quedar bien" con la familia, como tradición, o como símbolo de convención, pero que no se respeta ni se valora como lo que es y representa.
Podría argumentar: mientras algunas de las parejas reciben la bendición del sacerdote en el rito cristiano-católico, otras  ni siquiera van al juzgado. Para mí, lo fundamental estriba en sostener el cuidado y procurar el bien del otro, independientemente del "rito de paso", lo cual garantiza el amor más allá de tu propio egoísmo. 
Sin embargo, ensalzar, cultivar el amor y la aceptación del otro tal como es,  está en deshuso. Resulta caduco, cosa de "otros tiempos". El amor para toda la vida, no existe, sencillamente ha dejado de significar compromiso hasta que "la muerte nos separe". 
Todo cambia, todo perece, ¿como no iba a suceder esto también con el amor de pareja?
Consumibles, negocio, intercambio, mercancía, y fuera de esa realidad, ¿qué queda?

Con todo, aún resulta más radical e incomprensible, estar casado con Dios. La vida del religioso/a sí que no se entiende. ¿Cómo puede uno estar casado con Dios? ¿Qué significa eso realmente?
¿De qué modo se siente el amor de Dios? ¿Cómo puede este suplir el erotismo o la sexualidad?

Claro, si cada vez que nos asomamos al mundo vemos una imagen erótica, un desnudo o a dos personas haciendo el amor, resulta, cuando no, grotesco, imaginar que alguien pueda estar enamorado de Dios, ¡¡ y creérselo!!!.

Aún con todo, esto es así, esto pasa, paradójicamente en la actualidad, en la vida de algunas personas. Una minoría, una élite de mílites de la Inmaculada, o del Salvador.
No hay que frivolizar la devoción, no hay que frivolizar la intimidad con Dios.
Aunque ni tú ni yo la entendamos.

Respecto al matrimonio común, si tan ateos somos, y presumimos de ello ¿por qué seguimos o siguen casándose por la Iglesia? ¿Para qué?

Muchos de los divorciados y divorciadas han estado casados por la Iglesia. La mayoría de las veces, el divorcio llega como consecuencia de una infidelidad. Entonces ¿qué nos está pasando, ¿Por qué éste ansia para luego más tarde romper el compromiso?. 
¿Acaso lo había, lo ha habido? ¿Nos comprometemos solo en apariencia? ¿Es todo una mentira? ¿Por qué ?

Siglo de la despersonalización, siglo del desengaño, la traición, la huida y el desencanto.
Y no quisiera ser pesimista. Porque entre tanta "ficción y afectación de costumbres", hay personas auténticas, que viven el compromiso de modo radical libre y responsable.

¡Alegrémosnos por ello!
¡Seamos íntegros, participando con honestidad de los bienes de los que disfrutamos a diario. Siendo fieles a nosostros mismos y a los que nos quieren!
¡Qué mayor dicha puede haber si no en la vida! Autenticidad frente a falsedad. Vida frente a muerte. Principios frente a conveniencia.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Herida narcista

Narciso, dios de la mitología griega.



Actualmente se habla mucho del trastorno narcista de la personalidad.
El "narciso" actual reivindica la satisfacción de requerimientos apremiantes, anhelos e ilusiones de su distorsionada realidad.
Pongamos por ejemplo, el deseo de algo, algo que no depende para su cumplimiento de uno mismo, se convierte a continuación, en una  demanda imperiosa que lleva a algunos hasta la exageración con tal de culminar su deseo, pase lo que pase y caiga quien caiga, como si se tratara de un derecho legítimo que el otro se ve obligado a llenar.

Esto lo podemos aplicar también al amor: Estar excesivamente preocupado por un amor ilusorio o irreal que, naturalmente, no alcanza las expectativas de logro soñadas, entre otras cosas, porque se trata precisamente de un "sueño" o fantasía imaginaria.
Sufre desengaño o rechazo, porque no sabe reconocer los sentimientos de los demás o carece de empatía, ya que tan sólo puede ver o contemplar los suyos propios.
Siente envidia y además cree que lo envidian. Resultado de su opaco corazón.
Por otro lado, demanda una admiración continua y perpétua. No soporta que lo dejen de lado. Se cree el centro de la fiesta o la reunión, y se enfada cuando no lo obtiene.

Se siente superior a otras personas, mas en el fondo, no las soporta, ya que no existe ese vínculo afectivo. Se ha des-afectado y por tanto, le resulta, a veces hasta incluso molesto, relacionarse e interaccionar con otros. Se muestra resentido, vengativo o celoso, así pues no quiere tener a nadie a su alrededor que sobresalga.

Esto no representa otra cosa que la tremenda dificultad que experimenta para ponerse en el lugar del otro, para mostrar generosidad hacia las necesidades o los deseos del otro. No sabe cooperar, ni entiende que haya que hacerlo, manifiesta poca tolerancia a la frustración, en lugar de hacerse cargo de los otros, antes al contrario, exige adoración a su persona. Si se equivoca no se siente capaz de reconocerlo, le duelen mucho las críticas, y planea vengarse del mal que le ha sido causado. Los partícipes de este grupo, no se ven tal cual son, sino que se sobrevaloran y además esperan este trato de parte de los demás.

Fácilmente caen en la terquedad. Lo difícil es convencerles de que puedan estar equivocados.

En el tema del amor, no saben amar realmente, a causa precisamente de sus dificultades para empatizar, acaban teniendo una relación tras otra, sin entender muy bien qué es lo ha pasado o está pasando. Terminan culpando al partener y exonerándose de cualquier responsabilidad en la ruptura.  Esto puede generar un circulo que hace de la persona una adicta a las relaciones sentimentales, pues  en el fondo no sabe compartir su intimidad con los demás, ¿cómo podría, dado que no conoce al otro o no quiere reconocerlo?.

Un narcista no soportará la herida del abandono, ¡El o Ella que tan especial es y se siente, ¿cómo es posible ser abandonado por cualquier otro!. ¡Eso es una infamia! No lo digieren bien;  Reaccionan mal, por lo general, lo mismo si se trata de un reproche o una crítica a su persona. 

Concluyendo: Todos somos un poco narcisistas o egocéntricos, alguna vez, sin embargo se trata de aprender a detectar nuestras miradas solipsistas, antes de hacer daño a otros, o hasta a uno mismo, evitar caer en la rutina del "todo vale",  "el me da igual" o "no pasa nada."
 Esta tolerancia al narcisista no está haciendo ningún bien a la sociedad ni a la persona de carne y hueso. ¡Tenemos que reivindicar a esta persona!, la que sufre, siente y padece la "crueldad de la indiferencia narcisista incorporada cada día mas en nuestras vidas, subliminalmente, por medio de los medios de comunicación.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El beso




  
http://www.publispain.com/sexologia/el_beso.html


Aquí podeís encontrar toda la información que deséis acerca del beso, sus distintas formas y significados.

A continuación voy a relataros una experiencia de una pareja que bien podría representar la paradoja del deseo en toda su inconmensurabilidad. 
Oída de ésta hace relativamente algún tiempo, creo puede interesaros por su riqueza y sensibilidad.

Ella insistía mucho para que la besara, o al menos la dejara besarle.
Él, hombre casto dónde los haya le daba largas. No decía que no pero tampoco que sí.
Ella lo vivía como un desafío, un reto. Graciosamente él también, pues su empeño estaba justamente en lo contrario, hacer de ella una santa.

Hasta que se dió cuenta de lo absurdo de su empecinamiento, pues "ese hombre" no existía, era sólo un ídolo de su imaginación, un ángel que se había colado en su intelecto febril, psicótico.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Erotismo

Erotizar o ser erotizado:
  
¡He aquí la cuestión! Como la pregunta que se hace Shakespeare en Hamlet, "Ser o no ser". Otros se plantean antes:   tener o ser, o bien, tener o no tener. 
Parménides cuestionó el Ser y el No-ser como fuente, éste último, de la opinión, la falsedad y las pseudoverdades, como les sucede por ejemplo, a los productos lácteos desnatados.

El erotismo bien entendido puede ser creativo, es creativo, de hecho. Lo que ocurre es que actualmente hay un abuso del mismo. No hay programa, película, novela, comic, relato, noticia etc, que no conlleve alguna reminiscencia al sexo o a la sexualidad.

 Mas el erotismo, ¿qué es?
 Raymundo Mier comentando la célebre obra de George Bataille "El erotismo" apuesta por "la negación, la cancelación de la propia  identidad que se da en la entrega, donación hacia el otro. Constituirse a sí mismo y a un tiempo como ofrenda y oficiante del ritual crepuscular. Sacrificar al otro para ofrecerse también como materia de destrucción en el acto sacrificial".


En "Historia de la sexualidad", Foucault critica la hipocresía burguesa que induce a la represión de nuestros impulsos sexuales. Hipócrita, porque en verdad, no los reprimimos tanto, estos existen, estan ahí. Algunas veces los controlamos, en virtud de principios, valores, situaciones o estados. Pero no los podemos negar, o fingir que no los sentimos.
La sociedad, la religión los reprime, según este autor, en base a su ansia de controlar y dominar a la masa. Con el fin de tenernos sometidos, obedientes y sumisos.
Sin embargo, tampoco podemos negar que las propias relaciones sexuales  interpersonales están atravesadas por el poder, el dominio de uno sobre otro. (Veáse mi post sobre BDSM).

Una sociedad reprimida, que reprime, conduce al uso y al abuso  de éste mecanismo para controlar, vigilar y castigar.  No obstante, es "la pescadilla que se muerde la cola" pues acaba  finalmente, siendo víctima de sus propias prohibiciones. Consecuencia que vemos en la proliferación de escándalos sexuales a los que somos tan adictos, (tan morbosamente adictos, diría yo).

El placer conlleva "dolor". Decía Bentham  que había que hacer una aritmética de los placeres, para ver si resulta útil o sea "placentero" decantarse por uno en menoscabo del otro.
El problema que yo veo es que la gente no piensa, se tira de cabeza al placer, o por el contrario lo rehúye y lo ignora. 
¡Cuán hermoso podría ser vivir el placer desde la voluntad,  la libertad y la elección consciente. Compartirlo con quiénes amamos, pues hay muchos tipos de placeres, y erotizarse con la imaginación ante el inminente encuentro, celebración, viaje o actividad.
El erotismo no incumbe solo a lo sexual, cada cita, cada hallazgo, cada bocado delicioso, cada lectura, cada juego es erótico, si lo vives con intensidad, sin miedo, desde la entrega, desde el amor generoso.
La imaginación es la fuente del erotismo humano, pero si lo convertimos, una vez más en una mercancía de consumo, rebajamos su misterio, lo anulamos, quedándonos en el substrato  de la mera animalidad. 
Jugar con el deseo, eso es erotismo, fantasear con la posibilidad, anticiparnos a esa cena -(típica escena de una peli, en la que la chica prepara una cena con velas para el chico al que desea conquistar o viceversa)-, eso es estar erotizado. Si nos lo dan todo, lo  descubren todo, ¿¿¿qué le queda al deseo onírico. ????

Sentir que no lo tienes todo, que no lo posees todo, te mantiene en alerta, y esa es una de las claves de la realización del amor porque el amor que alimenta y crece, no se deja en barbecho,  si no se enfría como la madera convertida en cenizas.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Fama

Sucede que en algunas ocasiones uno desea tener notoriedad.
Sentirse amado, aclamado, deseado, admirado, envidiado ....

 Hoy en dia hay un afán enorme por salir en los medios de comunicación.
Programas como EL Gran Hermano, Hombres, mujeres  y viceversa, y otros reality shows acaparan el mayor número de audiencia.
¡Ansia de ser famosos! 

Las redes sociales proporcionan un pedestal hacia el éxito fácil, vertiginoso, pues ahora, ya no hay tiempo para "currarse" las cosas. Entendemos que ¡cuánto más rápido sea, mayor su poderío!
A ver quién tiene más seguidores en Twitter, Facebook o en algún blog. Genera el mismo tipo de necesidad o dependencia que la adicción a la fama. 
Como afirma Carmen Posadas en su artículo del Semanal "lo que Internet revela de los recovecos de nuestra mente es tan fascinante como variopinto..."
La fama es un valor que ocupa en al actualidad un lugar demasiado importante en nuestras vidas. No queremos el anonimato.
Nos duele, porque se nos representa como "pérdida de sentido o de valor"  ¡Pobre de nuestra autoestima!
El autoconcepto que uno adquiere depende entonces del "ser reconocido" pero no del reconocimiento por lo que somos, sino por lo que tenemos o aparentamos tener.

¿Qué se esconde detrás de nuestro ansia de notoriedad?
Soledad, vacío, carencias,.. Pensamos que si los demás se fijan en nosotros y nos envidian, llenaremos nuestra necesidad de reconocimiento, nuestra angustia ante la muerte, el sinsentido de nuestras vidas. En los prolegómenos del libro El monje que vendió su Ferrari  de Robin S. Sharma, encontramos algo parecido a la búsqueda continua, persistente por darle un valor a quiénes somos desde fuera de nosotros mismos. 
Está bien buscar ayuda, desde luego, leer, estudiar, entretenerse, sin embargo, estas actividades no hacen que te sientas menos perdida. A veces, llenan, sí, un tiempo, un espacio, una realidad, pero no basta.
Podemos acudir a Dios, y establecer con El una relación personal que sacie nuestro vacío, pero no podemos olvidar que somos personas de carne y hueso, y que nuestra necesidad no siempre puede colmarse con los bienes espirituales, importantes, sí, necesarios, también, pero a fin de cuentas invisibles. A no ser que seamos como Sta. Teresa de Jesús, y vivamos el éxtasis de la unión con Cristo, nuestros deseos y aspiraciones más físicos no podrán  ser nunca satisfechos con plenitud.

Entonces, qué?
¿No hay remedio para nuestras almas?
¿Hemos de sufrir la condena de un eterno vacío consustancial, connatural a la especie humana????
Acaparar, retener, poseer lo mejor, materialmente hablando, fama, éxito, placeres, para ¿¿¿¿vivir significativamente nuestra existencia????


Suena tan grotesco, tan inauténtico, tan pragmatico, ....

No, no es ahí dónde hay que buscar. 
Uno tiene que aprender a tolerar la frustración, a relajarse, a pesar de lo malo, las ausencias y los sinsabores de la vida. Aprender a amar de manera incondicional, sin esperar reciprocidad instantánea, con confianza, porque quién da siempre recibe, pero sin prisa, sin angustia, sin exigencia.
La exigencia de la impaciencia, junto con el arrepentimiento es lo que devora nuestros momentos de paz, nuestra alegría y nos deja indiferentes frente a la cotidianeidad y lo sublime de ésta. Nos impide apreciar la verdadera "alma" inscrita en esa sonrisa, esa palabra amable, esa dedicatoria.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Morbo






Un hombre y una mujer, desnudos, una poza de agua fría en el río,  finales de otoño. 
Ella le dice a Él: Hagamos un trato: -Tú no me miras a mí, y yo no te miro a tí-

De acuerdo, ¿Pero, de verdad,  quieres hacerlo? ¿Nos bañamos? 
(-Su expresión es de sorpresa, cierta incredulidad, mas su interés no es otro que el ideal de  servir a los demás, con pequeños gestos, pequeños actos de amor y comprensión, así que accede-).

Sí por supuesto, responde ella.
Apenas se introduce en el agua, sale corriendo. La vergüenza y el frío la atenazan. Piensa, lo que aleja de sí la inocencia y la espontaneidad.

Él se queda un poco más, hasta que finalmente se levanta y camina hacia la hierba. Desnudo, hermoso, parece un dios griego o azteca. Una mezcla de los dos. Resplandece de bondad. Su quietud y su calma sacian la tristeza de cualquier mujer.

¿Dónde está el morbo?

En la imaginación, claro. Y en lo inverosímil de la situación, pues ella es carmelita,  él dominico.

Pero, ¿hacen el amor?

No, es pecado. Mas tampoco hace falta, ya que su amor es trascendente y trascendental. De ahí su fuerza. De ahí, su inconmensurabilidad. Eterno.

El morbo no ocupa el espacio de lo real, sino de lo figurado. Tanto más morbo cuanto mayor tu nivel de represión e hipocresía. La entrega desinteresada nunca causa sospecha.


Confianza

Romper el hielo. Atravesar el muro que te retiene herida por dentro.
Para eso estoy aquí.
Para ayudarte a vencer tus temores, tus recelos.

¡Sólo el amor verdadero te hará libre, de prejuicios, de anhelos, de abusos!


Profesional del escapismo emocional.
Me acerco a ti, pero tú huyes, vienes y vas. Te acercas y alejas. Bailando la danza de la infelicidad, la desesperanza y el vacío.
¿Por qué tanto orgullo?
¿Por qué tal fingimiento?

Y es que cuando el alma está rota ¡Qué difícil es confiar!

Una niña no entiende lo que está pasando a su alrededor. Sólo siente miedo, añoranza del seno materno. Criada en un ambiente hostil, frío, pasa las tardes del verano, leyendo a Julio Verne, soñando, expectante al día en que se casará y abandonará el hogar materno, lejos del horror, las pesadillas, los terrores, los gritos, los golpes, la incomprensión.

Ese día se presenta, en virtud de un hombre, otros hombres, muchos hombres que la desean, la seducen, la desnudan, la poseen y se marchan, pues su vacío es tan inmenso que la desprecian.

Pasará mucho tiempo, antes de que finalmente, conozca la verdadera razón que la ha llevado hasta Dios. Ahí encuentra el sentido de su existencia y de su meta última. La fuerza que la llevará a escribir para liberarse de todos sus fantasmas.

Las distorsiones cognitivas, pero más todavía las emotivas, pueden llevarnos a falsas creencias, ideas ilógicas e irracionales que cargadas sobre nuestras espaldas sirven de condicionamiento y determinación de nuestras vidas. ¡Ese es el infierno del que habla Sartre en La Náusea! El infierno del pasado, pero no del real, sino del imaginado.

Acumulamos deudas, frustraciones, rabietas desde la infancia, que luego se traducen en la adolescencia o en la madurez como adicciones, descontrol, melancolía e infelicidad. Trastornos compulsivos y en el peor de los casos, esquizofrenias, anoxerias o conductas antisociales.
¿Y quién lo paga? La familia, tu, yo o cualquiera de nosotros, sin una orientación, sin una meta, sino reeducamos la mente y el corazón.
Confiar se convierte, entonces, en todo un reto;¡ La aventura de tu vida!

martes, 11 de noviembre de 2014

Mentiras

¡Qué fácil es mentir algunas veces!
¿Somos siempre conscientes de que lo estamos haciendo?


¿Medimos las consecuencias?



Me viene a la memoria la célebre "paradoja del mentiroso"; Epiménides fue un legendario poeta filósofo del siglo VI a. C. Se atribuye a éste el haber afirmado:


Todos los cretenses son unos mentirosos.
Sabiendo que él mismo era cretense, ¿decía Epiménides la verdad?


- ¿Qué sucede cuando nos mienten? ¿Cómo nos sentimos? ¿Estafados? ¿Recelosos? ¿Utilizados cual objetos?

 ¿Por qué mienten los niños? ¿Cuándo empiezan a mentir?
¿Es algo aprendido, o bien, innato?
¿Puede resultar, en ocasiones, "inteligente" mentir? ¿Resultado de la evolución biológica, o como diría Dawkins, una estrategia que contribuye a nuestra supervivencia?

En un texto que leí ( de cuyo nombre no puedo acordarme), se afirmaba que a los niños no les gustaba nada que les llamesen mentirosos. De hecho, una de las bromas más crueles a la que se ven sometidos en el patio del colegio es que los acusen de mentir, algo similar sucede con lo de "chivatos".
Expuestos a la burla, ridiculizados y acosados por los temperamentos más provocadores, ora ocultan su malestar tras la cara risueña o desvergonzada, ora adoptan la figura de niños maltratados y denostados por sus compañeros. 

En nuestra cultura pensamos que "mentir" puede ayudarnos a resolver nuestros problemas o dificultades, o que a veces, nos saca de un apuro.
Frente al dilema de "decir o no la verdad" a nuestra madre enferma de cáncer, por ejemplo,  hay varias opiniones. Según Kant, no habría que mentir, ya que no podemos legitimar la universalización de ésta conducta. Una sociedad que acepta la mentira se aleja del imperativo categórico. Desde otra perspectiva,  la madre expuesta a la verdad del diagnóstico se vería doblemente afectada, una por la enfermedad, otra por la irreversibilidad del proceso que la lleva a la trágica muerte anunciada.
Según la opinión popular, es preferible ocultar los hechos y mentirle, para que pueda "disfrutar" de sus últimas semanas o días en paz.
La medicina actual apuesta por desvelar los hechos, primero a los familiares y posteriormente a los enfermos. Si bien, en este tema hay posturas enfrentadas, y la praxis no siempre coincide del todo con los principios de la ética profesional establecidos. O sea, que cada uno hace de su capa un sayo (afortunadamente).

Pero ¿ Y la mentira impulsiva? Cuando nos sorprenden in fraganti cometiendo algún acto desleal;  ¿Una infidelidad, por ejemplo?
Y luego están los mentirosos compulsivos, aquéllos que mienten "por defecto" siempre y bajo cualquier circunstancia, sin conciencia, por hábito, o por debilidad de carácter, o debido algún trastorno como fácilmente afirmaría algún psiquiatra.

En momentos como éstos, no medimos las consecuencias de nuestros actos, no preguntamos si vamos  o no a herir a alguien, tampoco si  vamos a perjudicarnos a nosotros mismos.

 Pudiera uno creer que "las mentiras piadosas" no hacen daño, sin embargo, la falta de honestidad, la ausencia de honradez repercuten en nuestro ego, en nuestro autoconcepto y nos impiden enfrentarnos al obstáculo, lo que, por otro lado,  podría ser una oportunidad para superar nuestros límites,  o realizar algún cambio que hemos de llevar a lo real pero no nos atrevemos por miedo o por pereza.

¡Hipócritas, sociedad de embaucadores, que si no es la publicidad.!
¿Se ha convertido la mentira, acaso, en otra de nuestras míseras y miserables adicciones???
Preguntémosle a un político, o a un ladrón, o a un adicto al sexo, o a las drogas, a un médico negligente, o a un sacerdote pederasta. ¿Por qué mienten?

¿Por que mientes tú? 
Te has parado a pensarlo en serio.



jueves, 6 de noviembre de 2014

¡Basta ya!

Después de algunos años investigando  el problema del amor en términos filosóficos, me sigue resultando extraño que dos personas, que se han amado hasta el extremo de dar la vida, la una por la otra, tras una serie de desencuentros se distancien hasta el punto de mirarse y sentirse como extraños el uno al  otro.
-Me pregunto: ¿Qué fue de la entrega mutua? ¿Qué del compromiso y la confianza invertida durante largos años de convivencia? ¿Podemos vivir sin amor? O bien, ¿Es legítimo vivir bajo el mismo techo después de acabada una relación, en pos del bienestar de los hijos? 
A éstas siguen otras cuestiones como: ¿Qué hacían antes las parejas, cuando no estaba permitido el divorcio? Y  ¿Qué hacen, hoy en día, las parejas católicas, o aquellas otras a las que les une la conveniencia, por no querer repartir sus bienes materiales? ¿Cómo se soporta esto, en base a qué?  ¿Qué de esos matrimonios unidos por dinero, que no por amor, dónde las diferencias, de edad, cultura, intereses es tremenda?

Concluyo con el interrogante:  ¿Qué es el amor?

Amar que no depender, dice W. Riso en Amar o depender apoya la ruptura de la simbiosis. Platón, en El Banquete define el Eros como un ser intermedio entre un dios y un humano, un daimon. Hijo de la pobreza y el recurso. Carece de medios pero los busca a fin de procurárselos, pero nunca se sacia, de ahí su permanente búsqueda, éste es el amor entendido como complementariedad. Otros apuestan por el amor como amistad, entre compañeros que comparten cosas y tienen mucho en común. Algunos, hablan del amor pasión, e incluso hay programas de la tele y/o letras de canciones, que postulan el amor-fusión.
El Cristianismo, por su parte, "sacramentaliza" el amor mediante el matrimonio, y apuesta por el compromiso firme y decisivo entre los cónyuges, así que no legitima "tirar la toalla" fácilmente, como se aconseja desde otros ámbitos, pero tampoco defiende la tortura matrimonial, aguantar pase lo que pase, eso tampoco, creo yo.

De mis experiencias vividas y leídas, escuchadas, compartidas y reveladas, he aprendido que no hay reglas comunes ni medicinas universales para esto del amor entre humanos. No es posible la perfección, nuestra humanidad no soporta la rígida estructura impuesta por las normas. Creo, y cada día estoy más convencida de la libertad existente en el proceso, y de la necesidad de establecer cierto orden en las relaciones humanas, sea en lo  familiar, lo profesional,  la amistad o el amor.
Frente a la negatividad vinculada al concepto de sacrificio y/o disciplina entiendo, sin embargo, que amar, no es depender, ni sufrir tontamente, y sin justicia. Mas tampoco es escapar, salir corriendo a la menor dificultad que se nos presenta. 
El amor es filósofo, siempre busca, a veces encuentra, mas otras exige paciencia, perseverancia, confianza, autoestima, voluntad, disciplina, convencimiento, seguridad, tolerancia, etc. etc. 
Valores que no se enseñan, no se presentan a menudo en la vida pública, dónde carecemos de modelos sociales, sea privados o públicos, que nos sirvan de ejemplo.
Las artes escénicas, los mass media, las autoridades públicas, representan antes al contrario, el desvanecimiento, el abandono de estos ideales "éticos" en el amor o la amistad.
Uno se desnuda, se exhibe, se vende, pero no se entrega, no comparte en el amor, no se derrama en el otro queriendo lo mejor para él. Porque eso ¡nos debilita! 
Supongo, que en definitiva, eso es lo que quieren los grandes poderes del Estado, las multinacionales y los "mandamases". Debilitar, dividir, destruir nuestra alma, nuestro deseo de comunión.
Divide y vencerás. Por eso su gran aliado es el "divorcio", la desidia, la pornografía, el sexo fácil y toda una gama sin fin, de adicciones diversas. 
Todo con tal de no estar juntos, de no formar comunidad. Avalados y apoyados por el Neoliberalismo revestido de progreso.
Particularmente me quedaría con la frase: No hay amor sin sufrimiento, no hay sufrimiento sin amor.
¿Estamos dispuestos a luchar por ello?

sábado, 1 de noviembre de 2014

Compromiso

Relato de una mujer comprometida



Pocos días después de conocerle, impactada por el magnetismo seductor que irradiaba a su alrededor,  sintió deseos de borrar todo atisbo de ese sentimiento poderoso que la mantenía absorta de sus otros asuntos cotidianos, pero urgentes. 
Se preguntaba, qué podía hacer para aminorar su sed de amor por aquél hombre.
Su juventud y su fuerza, no eran de gran ayuda, antes bien, contribuían a alimentar ese fuego devorador, esa pasión apenas contenida. Mientras tanto, él permanecía ajeno o disimulaba su interés, lo cual le hacía aún más atractivo a sus ojos.

Pasaron unas semanas, después de aquél primer encuentro, hasta que finalmente marcharon para el monte de Espuña, a pasar 15 días como monitores de ocio y tiempo libre. Era la ocasión perfecta, se dijo ella.
Sentía que su corazón iba por un lado, mientras su mente por otro. No había manera de conciliar a ambos. Afortunadamente en el campamento había mucho que hacer, así que entre actividades, talleres, juegos, piscina y demás eventos, pasaban los días muy rápidos. Hasta que se produjo el encuentro "radical" entre los dos. 
Era obvio que ella se hacía la encontradiza, y le seguía los pasos, hasta se ofreció voluntaria para acompañarle  en la tarea de repartir la merienda a los muchachos. Pero esa noche, fue especial,  una vez  acostaron a los niños, el resto de monitores se retiró a su lugar de reunión habitual. Ella parecía indecisa, pues esperaba a ver qué pasaba, soñaba con ese retazo de intimidad, en soledad, con su idolatrado "amante" virtual. Por fin, él pareció entenderlo y le pidió le acompañase a dar un paseo por los alrededores, había luna llena, así que parecía bastante seguro caminar durante la noche por el monte. Mientras caminaban se cogieron de la mano, hasta llegar a un punto del camino, dónde se orillaron y tumbaron sobre la tierra húmeda, aún caliente después del "solazo" del día. Ella se inclinó sobre él propiciando surgiera ese primer beso de amor, cálido, ardiente, ansioso, tierno, dulce, inocente y lascivo a la vez. 
Ambos eran muy jóvenes, con un corazón inmaculado, todavía no marcado por las heridas profundas de la decepción, vivo, animoso, para emprender la "batalla" del amor intenso.

Años después la pareja se casó. Sin apenas conocerse, pues nunca llegaron a convivir, sin distinguir siquiera qué era aquéllo que les unía y qué no. La vida fue haciendo mella en sus conciencias y sus corazones. Hasta que de repente, un día ella se sintió profundamente herida, humillada, despreciada, apartada, alejada del cuerpo caliente de su "amor", subyugada, preguntándose por qué "su marido" la rechazaba día y noche, y  por qué, ¡Dios mío!, quedaba su seno huérfano y sus abrazos amorosos vacíos????

¿Qué había sido de su compromiso?
¿Dónde quedaba su pasión, congelada,  herida por el rechazo?
¿Qué hacer ahora ella con su orgullo maltratado??

Como es obvio, la pareja fue deshaciendo, de-construyendo poco a poco su relación, hasta que  finalmente acabó en divorcio. 

¿Adónde me lleva "esta historia"?

Mi reflexión trasciende la "utilidad", las apariencias, la forma, atiende a la profundidad del desapego,  se hermana con el vacío espiritual y físico que sufren, actualmente, la mayoría de las personas de nuestra sociedad. 
La palabra compromiso causa espanto, no se comprende siquiera, uno se desespera enseguida, cuando no  satisface el propio y perentorio deseo del ansia infantil maltrecha. ¿Y qué nos sucede cuando éste no se contenta? Pues que abandonamos, desistimos, nos des-comprometemos, asustamos y huimos a tierras lejanas; La vida, pues, se convierte en una huida constante de nosotros mismos, de ahí el desapego,  por eso el desconsuelo,  el vacío radical inherente a la misma especie.
¿Quién fuera inmortal, para rectificar esa huida? ¿Quién santo para nunca necesitarla?
La vida en comunión, comprometida, diaria, duele, y el sufrimiento no lo quiere nadie. Pero lo que no sabemos o no queremos darnos cuenta es de que una vida plena, implica dolor, como ya advirtieran muchos filósofos, Kierkeggard, Nietzsche, Shopenhauer, Epicuro, entre otros. O si no pregúntenselo a Jesús de Nazaret.
La vida plena de sentido -Victor Frankl- es una vida con sentido. Esto es, comprometida de raíz con uno mismo, su tarea y las personas con las que convive. De otro modo, el sinsentido conduce a la ausencia de felicidad, y éste no es el fin último del ser humano, parafraseando al mismo Aristóteles.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Purificación

El agua purifica; El amor también .


Platón afirmaba en El Fedro, que sólo un alma verdaderamente purificada por el conocimiento de la Idea de Bien podría ascender hasta el Mundo de las Ideas, para él, la verdera realidad, separándose así del cuerpo, cárcel del alma. El amor y la belleza fueron también caminos escogidos por el "de anchas espaldas" para conducirnos hasta el mundo inteligible.

Una vida plena de sentido no es posible sin amor.
Pero, claro, la palabra amor se ha desvirtuado tanto, que ya no sabemos lo que es.
Subjetivamente hablando, el amor, es entrega, reconocimiento, en algunos casos, incluso, dar la vida por otro.

El amor a la antigua usanza: El cortejo, el misterio, desvelar poco a poco la personalidad del otro, la intimidad del alma, compartir cosas y experiencias, pensamientos e ideas. Todo eso y mucho más que se ha perdido en la vorágine de los tiempos modernos.

¿Quién fuera ruiseñor para poder volar muy lejos de aquí? ¿Quién gaviota para poder vivir en la cresta de las olas cada final de verano, cuando los turistas dejan la playa vacía, habitada por el trino de las aves y las sombras de los oriundos del lugar?

Me pregunto ¿cuántas veces he amado, de verdad? ¿Y cuántas soy capaz de amar?

La vida gira en torno al dinero, la mercancía, el sexo y el rock and roll. Los filósofos, en otro tiempo preguntaban a los transeúntes qué opinaban acerca del amor, mas ahora, se les mira con recelo, sin nostalgia ni preocupación. La gente vive absorta, prisionera de "las prisas" de su tiempo.  ¿Quién quiere ya un "·gran hermano", cuando cual borregos deambulamos sin necesidad de control externo, ya que lo hemos interiorizado todo según dicta el Capital.

No hay trascendencia, a no ser la de la magia, los horóscopos, los libros de autoayuda...
 ¡Cómo sufre el alma el  desatino de la Postmodernidad!
¡Volvamos a los Antiguo! como pedía Nietzsche, pero con otra impronta, ¡reivindiquemos el Carpe Diem! ¡Vivamos el presente, pero con responsabilidad!
La conjunción de la Etica y la Razón. El Raciovitalismo de estilo Orteguiano.

¡Como aquélla muchacha que en el afán de experimentar, acaba entregándose sin amor, al chico conocido en una discoteca! Historia común y real, por otro lado,  en nuestros días.
A pesar de que se me pueda tachar de moralista, lanzo esta  pregunta :
¿Qué tiene eso de encanto?


miércoles, 15 de octubre de 2014

Fornicación ¿amor o adicción?

LLevo tiempo preguntándome si hablar o no de ello.
Parece que la palabra en sí misma sugiere algo peligroso o prohibido, sin embargo, todos abrimos bien los ojos y los oídos al escucharla.


¿Qué tiene que ver el amor con la fornicación?
Todo y Nada.
Podríamos decir.
Yo creo que, hoy en día, se ha desvirtuado mucho la expresión "amor" y en lugar de ésta empleamos múltiples eufemismos, como "amigos con derecho a roce", "folla-amigos", "rollo, lío, aventura".... y un sin fin...
Pero no se habla de "adictos a las relaciones" o  "adictos al amor" ni tampoco de "adictos a la evitación", codependientes, apego ansioso, desapego....., erotización de las relaciones o incluso manipulación y uso de los cuerpos.

Muchas palabras pero ningún significado, ningún sentido; consumo irresponsable o inconsciente. 
(Excursus: Por favor, con esto no quiero decir que no se deba o pueda hacer. Cada uno es libre y responsable de sí mismo. En todo caso, me atrevería a hacer la sugerencia de informarse e informar al otro/a de nuestros deseos, objetivos o intenciones. Nuestra decisión sería entonces más libre, y yo creo que en las cuestiones relativas al amor, la libertad sí es un asunto serio). 
Se ha perdido el sentido de "casi" todo respecto al tema de las relaciones personales íntimas, porque la intimidad ya no existe, ni siquiera se sabe lo que es. Se confunde con el sexo o con el placer. 
La mayoría de la gente ignora que la intimidad obedece a un lenguaje, el lenguaje del espíritu, no ya del cuerpo, aunque también, pero porque primero atraviesa el alma, si no no hay intimidad, es otra cosa, es cotilleo, intromisión, curiosidad, morbo, pornografía.....
La intimidad requiere de un algo compartido, no consumido, no es superficial, no está a la venta, no es, en definitiva, una mercancía. Requiere diálogo, escucha activa, palabras, argumentos, feedback, miradas, gestos, compañía, compenetración, empatía, respeto, etc.

Sin esto, el amor no es amor, es idolatría al cuerpo, a la imagen y en este sentido sí podemos hablar de fornicación.

Concluyendo, cuando dos personas se aman de verdad, de manera auténtica caen los velos que cubren su yo íntimo, para compartirlo, para entregarlo mutuamente, sin miedos, sin tapujos, sin prejuicios, se desvela el mito que subyace al amor contemporáneo que solo entiende de placer en sentido físico, cuando en verdad, el amor auténtico se produce en la comunicación, la comunión de las almas.
Destape del alma , no la piel, no la carne, sino los misterios de nuestra infancia, los secretos de los sueños no cumplidos, los miedos, los desvelos, las mentiras inconfesables... 
Intimidad es formar parte del otro y el otro de mí mismo.
Esto no es fornicación. Aunque el cine, la televisión, la publicidad, la sociedad de consumo,  a base de meternos en vena el destape, "casi" nos ha convencido de que se asemejan, se intercalan. Pero no, ... hay otras opciones.

Como siempre voy a hablaros de una experiencia de la que tuve noticia hace ya algún tiempo.
Una chica joven, atractiva, con baja autoestima, deseosa de gustar a los hombres mas ignorante de lo que les gusta, con notables carencias afectivas, malas relaciones con su padre;  "Sumisa", en tanto se pliega con facilidad a sus demandas sexuales, un día cualquiera se "acuesta con un viejo amigo de la facultad", alguien a quien conoce bien, pero por el que no siente nada en especial,  no sabe por qué lo hace, sin embargo, actúa de este modo, porque piensa que el hecho en sí no tiene demasiada importancia, no es trascendente  y además lo "hace todo el mundo". "Es guay", está de moda, y total si no se va a enterar nadie, le dice aquél para acabar de convencerla, lo hacemos sólo por diversión.
Efectivamente, ¿ por qué se piensa que "hacerlo" divierte?
¿Acaso es lo mismo que ir al cine, o al supermercado?
A fuerza de relativizar las cosas, hemos perdido incluso el conocimiento de lo que nos importa de verdad y lo que no.
Trivialidad, .... ¿eso es lo que queremos? 

Dejo aquí esta reflexión....
¡Opinad....!
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

El arte de la masturbación

La Wikipedia describe masturbación muy brevemente como: la estimulación tanto femenina como masculina, de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo.

Caso paradigmático:

Quisiera Padre confesarme: Ave María Purísima
- Sin pecado concebida;
-Sí, ¿dime?
 Anoche me masturbé.
 Hasta la edad de 32 años nunca me había masturbado. No sabía cómo hacerlo. Me daba vergüenza. En la casa paterna había estado muy reprimida. Desde jovencita asociaba el autoplacer en solitario o compartido como algo desagradable y malo. Gracias a la terapia y a la reeducación sexual pude superar esta dificultad. Pero ahora, descubro que la religión católica lo condena.¡Estoy hecha un lío! Ya no sé que pensar. Me siento "culpable".

-¿Por qué lo hiciste?
Porque no tengo pareja, Padre y no me pude contener.
-¿Qué dice el Evangelio acerca de ello?
Que es un acto de egoísmo. Pero, entonces, ¿por qué las personas casadas pueden sentir placer, y yo, que encima no tengo pareja, no puedo??? ¿Acaso Dios hace ésta discriminación???
-Porque el sacramento del matrimonio valida la unión sexual entre un hombre y una mujer, para alcanzar la comunión a traves de su amor, cuya finalidad trasciende lo puramente material. En la comunión se alcanza la unión con Dios. Es cierto, que hay un beneficio sensible, pero lo importante, es hacia dónde nos lleva,  la entrega amorosa a nuestro Señor.

¿Qué puedo hacer para no sucumbir a mi necesidad?,- porque es una necesidad biológica.

-Pues rezar, hija, y no exponerte a situaciones que exciten tu deseo;
El sexto mandamiento dice "no cometerás actos impuros" nos remite a una realidad cristiana, la acción en sí misma carece de valor desde el punto de vista de la Iglesia, porque no agrada a Dios. 
Está bien, lo intentaré.

Se le ocurrió visitar a su médico de cabecera para contrastar información. Éste le dijo que "la masturbación" satisface una demanda biológica y como tal no es perniciosa. Favorece el riego sanguíneo, fortalece el corazón, relaja las tensiones y ayuda a dormir mejor. Por tanto, no ve inconveniente alguno porque realizándola "no haces daño a nadie". 
Pregúntale a tu conciencia, y en función de su respuesta, sabrás si estás haciendo algo malo o no, escuchó de labios de una amiga muy religiosa,  idea que encaja perfectamente con la teoría ética de Kant y su imperativo categórico que podríamos parafrasear como "haz lo que quieras, pero antes de hacerlo piensa ¿qué pasaría si toda la humanidad actuase como tú?.
De acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica, la masturbación es un acto "intrínseca y gravemente desordenado". Comportarnos deliberadamente para obtener placer más allá de su finalidad propia, al margen incluso del matrimonio, constituye un acto que entorpece la vida del buen cristiano y lo aleja del amor de Dios. 
Algunas organizaciones amparadas en los beneficios de la salud física y psicológica señalan que:
"La masturbación es el acto de proveerse placer sexual a través de la estimulación de los órganos genitales. Es una acción saludable y normal para que las mujeres y los hombres exploren su propia sexualidad. No es exclusiva de los adolescentes y debería formar parte de todas las etapas de la vida del ser humano.
La vida sexual es inherente a las personas, es decir, no podemos vivir sin esta parte de nuestra naturaleza y la masturbación nos ofrece una forma sin riesgos y segura de satisfacer el deseo sexual. No hay riesgo de adquirir una enfermedad de transmisión sexual ni existe el riesgo de embarazo.
Además  es una excelente práctica que puede mejorar la vida sexual compartida, ya que puedes dialogar con tu compañero acerca de tus apetencias o prioridades,  por lo tanto la intimidad suele resultar más satisfactoria".


Pero desde otras escuelas psicológicas amparadas en la fe cristiana,  señalan que "cuando la masturbación se convierte en un hábito tiene algunos riesgos como: el riesgo de quedarse en un estadio narcisista, excesiva genitalización del sexo, utilizarlo como evasión. Aclarando que es una acción desordenada, ya que al ser un acto individual y egocéntrico no corresponde a los requisitos de la sexualidad humana. La masturbación genera en la persona una sexualidad egocéntrica, si la persona se masturba frecuentemente, disminuye su incentivo para salir al exterior, es decir, va perdiendo habilidad para relacionarse con otros y de diálogo. Es un vicio que se adquiere y llega a ser esclavizante". "Puede incluso llevar a una obsesión erótica, a estar pensando y deseando lo sensual, y esto va llenando a la persona de un amargo sentimiento de insatisfacción y de vacío".
Desde algunos ámbitos (educativos) se insiste en el hecho de que la decisión de masturbarse o no, es libre y depende exclusivamente de uno, no por ello la condenan, sino que nos advierten de que no es un asunto irremediable:  al igual que afirman que tampoco  es una señal de debilidad, sino de fortaleza y madurez moral.
"En resumen: para evitar la masturbación o salir de su círculo vicioso hay que empezar por decidirse a hacerlo sabiendo que es posible y sano. Pero además, hay que poner medios concretos para fortalecer esa decisión: protegerte de la erotización, tener un estilo de vida saludable, ocupar constructivamente tu tiempo libre y elegir bien tus amistades. Así estarás preparándote para el amor sólido, que pasa por ser dueño de tu sexualidad, y no permitirás que la masturbación le quite calidad a esa capacidad de amar".


Concluyendo, desde el sentido común podemos afirmar que lo importante no es el qué, sino el cómo y el cuánto. Esto es,  si nos adherimos al sabio Aristóteles, en el término medio está la virtud, por lo que una práctica moderada y ordenada puede ocasionar más beneficios que perjuicios, si no contradice tu conciencia, claro y no haces de ello una práctica adictiva.
¿Habrá acaso mayor placer que una vida amorosa y sexual compartida? .....
Sea ésta la reflexión que me gustaría nos hiciésemos también nosotros, amigos y amigas seguidores de este blog.