miércoles, 22 de octubre de 2014

Purificación

El agua purifica; El amor también .


Platón afirmaba en El Fedro, que sólo un alma verdaderamente purificada por el conocimiento de la Idea de Bien podría ascender hasta el Mundo de las Ideas, para él, la verdera realidad, separándose así del cuerpo, cárcel del alma. El amor y la belleza fueron también caminos escogidos por el "de anchas espaldas" para conducirnos hasta el mundo inteligible.

Una vida plena de sentido no es posible sin amor.
Pero, claro, la palabra amor se ha desvirtuado tanto, que ya no sabemos lo que es.
Subjetivamente hablando, el amor, es entrega, reconocimiento, en algunos casos, incluso, dar la vida por otro.

El amor a la antigua usanza: El cortejo, el misterio, desvelar poco a poco la personalidad del otro, la intimidad del alma, compartir cosas y experiencias, pensamientos e ideas. Todo eso y mucho más que se ha perdido en la vorágine de los tiempos modernos.

¿Quién fuera ruiseñor para poder volar muy lejos de aquí? ¿Quién gaviota para poder vivir en la cresta de las olas cada final de verano, cuando los turistas dejan la playa vacía, habitada por el trino de las aves y las sombras de los oriundos del lugar?

Me pregunto ¿cuántas veces he amado, de verdad? ¿Y cuántas soy capaz de amar?

La vida gira en torno al dinero, la mercancía, el sexo y el rock and roll. Los filósofos, en otro tiempo preguntaban a los transeúntes qué opinaban acerca del amor, mas ahora, se les mira con recelo, sin nostalgia ni preocupación. La gente vive absorta, prisionera de "las prisas" de su tiempo.  ¿Quién quiere ya un "·gran hermano", cuando cual borregos deambulamos sin necesidad de control externo, ya que lo hemos interiorizado todo según dicta el Capital.

No hay trascendencia, a no ser la de la magia, los horóscopos, los libros de autoayuda...
 ¡Cómo sufre el alma el  desatino de la Postmodernidad!
¡Volvamos a los Antiguo! como pedía Nietzsche, pero con otra impronta, ¡reivindiquemos el Carpe Diem! ¡Vivamos el presente, pero con responsabilidad!
La conjunción de la Etica y la Razón. El Raciovitalismo de estilo Orteguiano.

¡Como aquélla muchacha que en el afán de experimentar, acaba entregándose sin amor, al chico conocido en una discoteca! Historia común y real, por otro lado,  en nuestros días.
A pesar de que se me pueda tachar de moralista, lanzo esta  pregunta :
¿Qué tiene eso de encanto?


miércoles, 15 de octubre de 2014

Fornicación ¿amor o adicción?

LLevo tiempo preguntándome si hablar o no de ello.
Parece que la palabra en sí misma sugiere algo peligroso o prohibido, sin embargo, todos abrimos bien los ojos y los oídos al escucharla.


¿Qué tiene que ver el amor con la fornicación?
Todo y Nada.
Podríamos decir.
Yo creo que, hoy en día, se ha desvirtuado mucho la expresión "amor" y en lugar de ésta empleamos múltiples eufemismos, como "amigos con derecho a roce", "folla-amigos", "rollo, lío, aventura".... y un sin fin...
Pero no se habla de "adictos a las relaciones" o  "adictos al amor" ni tampoco de "adictos a la evitación", codependientes, apego ansioso, desapego....., erotización de las relaciones o incluso manipulación y uso de los cuerpos.

Muchas palabras pero ningún significado, ningún sentido; consumo irresponsable o inconsciente. 
(Excursus: Por favor, con esto no quiero decir que no se deba o pueda hacer. Cada uno es libre y responsable de sí mismo. En todo caso, me atrevería a hacer la sugerencia de informarse e informar al otro/a de nuestros deseos, objetivos o intenciones. Nuestra decisión sería entonces más libre, y yo creo que en las cuestiones relativas al amor, la libertad sí es un asunto serio). 
Se ha perdido el sentido de "casi" todo respecto al tema de las relaciones personales íntimas, porque la intimidad ya no existe, ni siquiera se sabe lo que es. Se confunde con el sexo o con el placer. 
La mayoría de la gente ignora que la intimidad obedece a un lenguaje, el lenguaje del espíritu, no ya del cuerpo, aunque también, pero porque primero atraviesa el alma, si no no hay intimidad, es otra cosa, es cotilleo, intromisión, curiosidad, morbo, pornografía.....
La intimidad requiere de un algo compartido, no consumido, no es superficial, no está a la venta, no es, en definitiva, una mercancía. Requiere diálogo, escucha activa, palabras, argumentos, feedback, miradas, gestos, compañía, compenetración, empatía, respeto, etc.

Sin esto, el amor no es amor, es idolatría al cuerpo, a la imagen y en este sentido sí podemos hablar de fornicación.

Concluyendo, cuando dos personas se aman de verdad, de manera auténtica caen los velos que cubren su yo íntimo, para compartirlo, para entregarlo mutuamente, sin miedos, sin tapujos, sin prejuicios, se desvela el mito que subyace al amor contemporáneo que solo entiende de placer en sentido físico, cuando en verdad, el amor auténtico se produce en la comunicación, la comunión de las almas.
Destape del alma , no la piel, no la carne, sino los misterios de nuestra infancia, los secretos de los sueños no cumplidos, los miedos, los desvelos, las mentiras inconfesables... 
Intimidad es formar parte del otro y el otro de mí mismo.
Esto no es fornicación. Aunque el cine, la televisión, la publicidad, la sociedad de consumo,  a base de meternos en vena el destape, "casi" nos ha convencido de que se asemejan, se intercalan. Pero no, ... hay otras opciones.

Como siempre voy a hablaros de una experiencia de la que tuve noticia hace ya algún tiempo.
Una chica joven, atractiva, con baja autoestima, deseosa de gustar a los hombres mas ignorante de lo que les gusta, con notables carencias afectivas, malas relaciones con su padre;  "Sumisa", en tanto se pliega con facilidad a sus demandas sexuales, un día cualquiera se "acuesta con un viejo amigo de la facultad", alguien a quien conoce bien, pero por el que no siente nada en especial,  no sabe por qué lo hace, sin embargo, actúa de este modo, porque piensa que el hecho en sí no tiene demasiada importancia, no es trascendente  y además lo "hace todo el mundo". "Es guay", está de moda, y total si no se va a enterar nadie, le dice aquél para acabar de convencerla, lo hacemos sólo por diversión.
Efectivamente, ¿ por qué se piensa que "hacerlo" divierte?
¿Acaso es lo mismo que ir al cine, o al supermercado?
A fuerza de relativizar las cosas, hemos perdido incluso el conocimiento de lo que nos importa de verdad y lo que no.
Trivialidad, .... ¿eso es lo que queremos? 

Dejo aquí esta reflexión....
¡Opinad....!
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

El arte de la masturbación

La Wikipedia describe masturbación muy brevemente como: la estimulación tanto femenina como masculina, de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo.

Caso paradigmático:

Quisiera Padre confesarme: Ave María Purísima
- Sin pecado concebida;
-Sí, ¿dime?
 Anoche me masturbé.
 Hasta la edad de 32 años nunca me había masturbado. No sabía cómo hacerlo. Me daba vergüenza. En la casa paterna había estado muy reprimida. Desde jovencita asociaba el autoplacer en solitario o compartido como algo desagradable y malo. Gracias a la terapia y a la reeducación sexual pude superar esta dificultad. Pero ahora, descubro que la religión católica lo condena.¡Estoy hecha un lío! Ya no sé que pensar. Me siento "culpable".

-¿Por qué lo hiciste?
Porque no tengo pareja, Padre y no me pude contener.
-¿Qué dice el Evangelio acerca de ello?
Que es un acto de egoísmo. Pero, entonces, ¿por qué las personas casadas pueden sentir placer, y yo, que encima no tengo pareja, no puedo??? ¿Acaso Dios hace ésta discriminación???
-Porque el sacramento del matrimonio valida la unión sexual entre un hombre y una mujer, para alcanzar la comunión a traves de su amor, cuya finalidad trasciende lo puramente material. En la comunión se alcanza la unión con Dios. Es cierto, que hay un beneficio sensible, pero lo importante, es hacia dónde nos lleva,  la entrega amorosa a nuestro Señor.

¿Qué puedo hacer para no sucumbir a mi necesidad?,- porque es una necesidad biológica.

-Pues rezar, hija, y no exponerte a situaciones que exciten tu deseo;
El sexto mandamiento dice "no cometerás actos impuros" nos remite a una realidad cristiana, la acción en sí misma carece de valor desde el punto de vista de la Iglesia, porque no agrada a Dios. 
Está bien, lo intentaré.

Se le ocurrió visitar a su médico de cabecera para contrastar información. Éste le dijo que "la masturbación" satisface una demanda biológica y como tal no es perniciosa. Favorece el riego sanguíneo, fortalece el corazón, relaja las tensiones y ayuda a dormir mejor. Por tanto, no ve inconveniente alguno porque realizándola "no haces daño a nadie". 
Pregúntale a tu conciencia, y en función de su respuesta, sabrás si estás haciendo algo malo o no, escuchó de labios de una amiga muy religiosa,  idea que encaja perfectamente con la teoría ética de Kant y su imperativo categórico que podríamos parafrasear como "haz lo que quieras, pero antes de hacerlo piensa ¿qué pasaría si toda la humanidad actuase como tú?.
De acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica, la masturbación es un acto "intrínseca y gravemente desordenado". Comportarnos deliberadamente para obtener placer más allá de su finalidad propia, al margen incluso del matrimonio, constituye un acto que entorpece la vida del buen cristiano y lo aleja del amor de Dios. 
Algunas organizaciones amparadas en los beneficios de la salud física y psicológica señalan que:
"La masturbación es el acto de proveerse placer sexual a través de la estimulación de los órganos genitales. Es una acción saludable y normal para que las mujeres y los hombres exploren su propia sexualidad. No es exclusiva de los adolescentes y debería formar parte de todas las etapas de la vida del ser humano.
La vida sexual es inherente a las personas, es decir, no podemos vivir sin esta parte de nuestra naturaleza y la masturbación nos ofrece una forma sin riesgos y segura de satisfacer el deseo sexual. No hay riesgo de adquirir una enfermedad de transmisión sexual ni existe el riesgo de embarazo.
Además  es una excelente práctica que puede mejorar la vida sexual compartida, ya que puedes dialogar con tu compañero acerca de tus apetencias o prioridades,  por lo tanto la intimidad suele resultar más satisfactoria".


Pero desde otras escuelas psicológicas amparadas en la fe cristiana,  señalan que "cuando la masturbación se convierte en un hábito tiene algunos riesgos como: el riesgo de quedarse en un estadio narcisista, excesiva genitalización del sexo, utilizarlo como evasión. Aclarando que es una acción desordenada, ya que al ser un acto individual y egocéntrico no corresponde a los requisitos de la sexualidad humana. La masturbación genera en la persona una sexualidad egocéntrica, si la persona se masturba frecuentemente, disminuye su incentivo para salir al exterior, es decir, va perdiendo habilidad para relacionarse con otros y de diálogo. Es un vicio que se adquiere y llega a ser esclavizante". "Puede incluso llevar a una obsesión erótica, a estar pensando y deseando lo sensual, y esto va llenando a la persona de un amargo sentimiento de insatisfacción y de vacío".
Desde algunos ámbitos (educativos) se insiste en el hecho de que la decisión de masturbarse o no, es libre y depende exclusivamente de uno, no por ello la condenan, sino que nos advierten de que no es un asunto irremediable:  al igual que afirman que tampoco  es una señal de debilidad, sino de fortaleza y madurez moral.
"En resumen: para evitar la masturbación o salir de su círculo vicioso hay que empezar por decidirse a hacerlo sabiendo que es posible y sano. Pero además, hay que poner medios concretos para fortalecer esa decisión: protegerte de la erotización, tener un estilo de vida saludable, ocupar constructivamente tu tiempo libre y elegir bien tus amistades. Así estarás preparándote para el amor sólido, que pasa por ser dueño de tu sexualidad, y no permitirás que la masturbación le quite calidad a esa capacidad de amar".


Concluyendo, desde el sentido común podemos afirmar que lo importante no es el qué, sino el cómo y el cuánto. Esto es,  si nos adherimos al sabio Aristóteles, en el término medio está la virtud, por lo que una práctica moderada y ordenada puede ocasionar más beneficios que perjuicios, si no contradice tu conciencia, claro y no haces de ello una práctica adictiva.
¿Habrá acaso mayor placer que una vida amorosa y sexual compartida? .....
Sea ésta la reflexión que me gustaría nos hiciésemos también nosotros, amigos y amigas seguidores de este blog. 

lunes, 6 de octubre de 2014

Elogio al padre




Se sentaron uno frente a otro, mirándose a los ojos, iniciaron una conversación poco trascendental, ella estaba como hiponotizada, ausente y presente a la vez, dentro y fuera de sí, contenta y melancólica. "Éste es mi destino, pensó, condenada a amar siempre de manera insostenible, de modo imposible, subyugada por mi propia incontinencia erótico-pasional"; "Es que nunca cambiaré, Cristo, ayúdame, libérame de este martirio, pidió mentalmente antes de volver de nuevo su atención a lo real.
Él le propuso acercarse hasta ese bar, un frecuentado local de comida casera propiedad de unos muy buenos amigos suyos. Ella aceptó encantada, si bien hubiera preferido un lugar menos ruidoso, más acorde a su estado de ánimo, ya exaltado de por sí. Sin embargo, no puso ni una sola pega, él lo había elegido, por algo sería.
Su lucha interior aún no había acabado, necesitaba un padre, de eso estaba segura, uno bueno, amoroso, íntegro, que le diera seguridad y protección, cariño y pautas de conducta, no más órdenes ni amenazas. Sabía que de no encontrarlo, jamás estaría en paz. Tenía que perdonar, quería hacerlo, pero no hallaba las fuerzas. Le faltaba convicción, motivación, esperanza.

El lo estaba dando todo, al igual que El Otro, el real, le había quitado todo.
Por eso, se sentía tan fuerte y débil a la vez, tan valiente y cobarde, tan entregada y esquiva, un mar de contradicción absoluta, que ni ella misma entendía, pero ¿y qué más daba eso? Lo más importante de todo esto era que por fin lo iba a superar. Eso creía y por eso mismo no podía dejar de mirarle, de admirarle, de adorarle, cual si fuera un dios verdadero.
Pensó, ¿estaré volviéndome loca, loca de amor?  
Esa conversación era decisiva, y lo fue, porque después de aclararle algunas dudas por enésima vez, ella comprendió. Comprendió que el amor sano de un Padre no es erótico ni pasional, sino fraterno, espiritual y que eso no le quita ni un ápice de importancia. Un amor así cura, no estorba, embellece el alma y limpia las miserias más profundas de todo ser humano. Libera tus demonios más secretos y te devuelve a la Vida con mayor capacidad y aptitudes para dar, entregar incluso tu Ser. 
La belleza de ese Amor reside en su generosidad, una generosidad explosiva, necesaria y no contingente, que eterniza la comunión con el resto de los seres vivos de este planeta. Un amor así solo puede venir de lo más excelso y sublime que hay en el Universo.

Estas reflexiones hechas a posteriori devolvieron la fe a una de mis pacientes, anoxérica, trastornada desde la adolescencia, cuando pelearse con su padre se había convertido en el pan de cada día. 
Un día que volvió a mi consulta después de estar desaparecida más de tres meses, vino y me contó su última aventura, la aventura última y definitiva, según me dijo, la aventura con el Padre.
Éste le había devuelto la sonrisa y la fe en el mundo real, contrario a las apariencias míticas. 
Una mujer acostumbrada a bregar con hombres narcistas, perversos, machistas y sádicos, que había conocido y habían llenado toda su existencia, comenzando por el padre biológico, una retahíla de novios, y su finalmente marido. Hombres que la habían despojado de su ingenuidad, su inocencia, su temperamento naturalmente confiado y atento. 
Violada, ultrajada emocional y psicológicamente, esta Mujer, lo había dado todo y lo había perdido todo por amor; Un amor ahogado, fracasado, inútil desde su origen.. Amor mal entendido de los pobres espíritus, que confunden la gloria con la "mierda corporal".
Abusada y humillada en su adolescencia, vapuleada en su juventud, engañada cuando adulta, llega a la madurez, plena de conciencia y bendecida por la paternidad generosa de un amigo suyo, que no busca sexo, no quiere sexo y le impone un nuevo modelo de conducta, más puro, más sublime, regenerador de heridas mal cicatrizadas desde la infancia.

He ahí amigos, dónde reside la solución, a veces, en el Amor que no toca el cuerpo sino que envuelve el alma con su cántico celeste.

Frente a la adicción existe antídoto, si Crees, podrás vivirlo intensamente, el Amor auténtico o amor verdadero, algo tan ajeno y extraño en nuestra cultura actual.