viernes, 24 de noviembre de 2017

Diálogo en el ágora

Hermano, amigo mío
- ¿qué?
- Dime
Sócrates ha muerto



- ¿Cómo es posible? ¿Qué me estás contando?


Es cierto,
Mis mayores lo mataron, nosotros somos cómplices también.

- ¿Estás seguro de lo que dices?
Me temo que sí.


- Entonces, entonces, ahora qué será de nosotros????

- Condenados a vivir una vida sin filosofía

- Una vida versada en la acumulación de palabras hueras

Es el triunfo de la Sofística

El arma letal de la verdad, del diálogo, del pensamiento propio, en definitiva.


- ¿Y por qué no han hecho nada los filósofos para impedirlo?

Porque estaban y están demasiado ocupados en entender, en interpretar, en narrar... lo que otros dijeron.
Insertos en la vacuidad de desenterrar muertos.

- Ya veo
- ¿Es por eso que los llaman "locos", y los tachan de elitistas consumados, empedernidos, ajenos a lo que se "cuece".

Si y además a nadie le interesa su jerga.

De tan vana cómo es y tan alejada de los problemas reales de las personas.

- Pero si están todo el tiempo criticándolo todo.
Ya, pero ¿a quién le importa, si nadie los entiende?

Transportan palabras sin sentido, de un lado a otro, de un texto a otro texto.
Es la hermenéutica. La deconstrucción, la arqueología, la estadística.....
Pareciera que dicen algo, pero en realidad no dicen nada.
Al menos nada nuevo.

- No entiendo
- ¿ no son acaso los más sabios?
Si hijo mío, pero les falta lo más importante, les falta la fe.
La confianza en sí mismos.
El convencimiento de que tienen algo que contar. Algo que decir, algo que enseñar.
Pero para ello es necesario previamente que escuchen , que miren, que se abajen de su carro alado.

- Y tu crees hermano, ¿que a ti te escucharan?


Me gustaría,
Pero , entre tanto, pongámonos tu y yo manos a la obra.

Pregúntemos a nuestros alumnos, escuchémoslos, salgamos de nuevo al ágora.
Falta recuperar la filosofía de pasillo.
- Vayamos, no hay tiempo que perder.



miércoles, 20 de septiembre de 2017

La amistad en la infancia

Fulano ya no es mi amigo, cuenta mi hijo en el viaje de vuelta a casa, tras una jornada deportiva.

¿Por qué ?, pregunto.
Dice que ya no puede quedar conmigo tanto como antes, que prefiere hacer otras cosas, quedar con otros colegas de su clase, diversificar;  En definitiva, que su tiempo, no me pertenece.
Tiene que darle una utilidad, un sentido.
¿Consumismo utilitarista también en el tiempo de los niños?.

¿De verdad puede un niño de 11 años pensar  así, o acaso, le han metido esas ideas en la cabeza sus padres, la sociedad, los mass media...??

¿Cómo es posible que podamos defender la discriminación, el aislamiento, el egoísmo,  las preferencias, según lo útil que pueda ser o no una amistad?.

¿Manipulación en la infancia,  moobing?

Los padres hemos de estar presentes, y no simbólicamente, en la educación de nuestros hijos. Ellos son el árbol del mañana.
Radicalmente a su lado, para que cuando alguien les intente apartar, encuentren seguridad y refugio en sí mismos, en su alma, fiel reflejo de la conducta.


Como herramienta les daremos lo mejor que tenemos, la palabra y la reflexión autónoma. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

Amor sin ley

El amor se enfrenta al principal de los obstáculos, hoy en día, la ausencia de leyes.
No hay nada ni nadie que pueda parar los impulsos.
Careciendo de coerción interna así como de externa, hacemos del amor un lugar sin ley.

Aquello que pareciera a nuestros antepasados una utopía propia del Edén, resulta sin lugar a dudas a los ojos de la fe un disparate sin sentido.

¿Por qué?

Porque no podemos amar sin normas, sin leyes, sin valores.

El amor del que hace gala Jesús es un amor sin reserva, sin límites, pero no por ello ajeno a la Ley.



Un amor carente de límites, sería un amor ilegítimo, irreal y enfermo.

Testimonios de ello lo encontramos en todas partes, no hay más que encender la televisión un día cualquiera de la semana. A ésta asoman programas de todo tipo que hacen gala de la conversión en mercancía de algo tan sagrado y trascendente como es el amor.

Y no es por puritanismo ni por temor a un castigo, sino por convicción auténtica. Un amor que se entrega hasta las ultimas consecuencias, es un amor vivido en plenitud.

Conformarse con la mediocridad no es más que una consecuencia del relativismo irracional al que estamos todos y todas sometidos casi sin darnos cuenta.

Se podría objetar que así las cosas ¿quién ama de verdad hoy en día?

O bien, ¿encontrarás algún día ese amor?




Cierto, más no por ello vamos a dejar de soñarlo, de anhelar esa ruptura con la mercancía para suspendernos en la magia de lo utópico.
El camino no está hecho, lo hacemos cada día tu y yo; Todos nosotros. ¿Por qué no ambicionar el encontrar ese amor?

¿A qué me refiero, diréis?

Pues al amor de Cristo. Pero no quiero decir encontrar al Cristo crucificado aquí y ahora, sino en contemplar al otro como si éste fuera el mismísimo Cristo. Esto es, cuando soy capaz de amar por encima de las diferencias, de las maldades, los desacuerdos, desencuentros, incluso de la misma lógica; cuando soy capaz de trascender la carne, entonces, y solo entonces, soy yo misma Amor, Luz que es proyectada en el otro, haciendo del otro alguien digno del más grande amor y respeto.

Ahí está el secreto: en la Entrega.

Hay quienes hacen alarde de ese tipo de entrega, estando como están en las antípodas del mensaje cristiano, los seguidores y practicantes del BDSM.

sábado, 18 de febrero de 2017

Amar, lleva su tiempo





¿Cuándo se empieza a amar más a un hijo?
¿Hay fecha de comienzo, fecha de término?


No sabemos...
Supongo que para cada caso será distinto.

En mi caso he sido recientemente consciente de ello. A partir del momento en el que te das cuenta de que ya no hay marcha atrás; de que el tiempo se nos escapa.
Ellos crecen, y de repente, te encuentras frente al espejo que ya no refleja nada, pues no les ves.

Eso pasa un día cualquiera, y entonces piensas, que aún te queda, que no es demasiado tarde, que los puedes recuperar....

¡Ingenuidad!

Los recuerdos se convierten en un drama, el mismo drama de la vida; Ensoñaciones, relatos..., suspiros.

Y te preguntas, ¿y ahora qué?

Te percatas a duras penas, de cuánto les quieres, y te planteas un comienzo.
Pero no hay comienzo, al igual que no hay final, simplemente les amas; porque el tiempo en estos casos es relativo, relativo a una historia con protagonistas, a los que vas conociendo poco a poco. Y así te encuentras ante una realidad que no sospechabas.
Ya es demasiado tarde; no tiene remedio, les quieres, y mucho, quedando un trocito de tu corazón quebrado de dolor porque sabes lo que llegará.
El amor duele, tanto si lo tienes como si no.

¡Mas vale tenerlo, ¿no?!
Pero es que además te das cuenta después, transcurrida la experiencia, transcurrido el momento, la convivencia o lo que sea.

Nuestro cerebro es lento para advertirnos, o quizás sea esa su esencia.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Sin tiempo para amar

Casuística contemporánea.

Mil y una ocupaciones, frenesí.
Pareciera que no tenemos ni siquiera tiempo para vivir todo en una vida.
Son tantas las ansias, tantas las experiencias que no nos queremos perder, ¿renunciar?
¿a qué ? ¿por qué?

Nuestros sueños son infinitos....

Queremos vivir cual si fuéramos incansanbles, incombustibles, inmortales.

Paradoja inconmensurable:

¿Que es la vida? Un frenesí... contestaba Calderón de la Barca, .. Una ilusión, una sombra, como afirmara también Platón.

Las sombras somos ahora nosotros, prisioneros de nuestros deseos, nuestras aspiraciones, nuestra ambición;
Queremos llegar a todo, y llegar más y más, como si en el llegar encontrásemos la felicidad.

Pero, entonces, ¿qué de un cafe, una tertulia, una oración, una carta de amor, un paseo por el campo, una comida caliente?

Se ha perdido.
Se ha perdido el tiempo, se ha perdido la esperanza.

Y no es por falta de valores, o de responsabilidad, ¡ojo! no, es por falta de sentido común.
Por falta de conciencia, porque no sabemos distinguir con claridad lo importante de lo trascendente.
Lo lleno de lo vacío, lo crucial de lo relativo.
Andamos todos confundidos y confusos.


¿Es éste el precio a pagar por el progreso?
¿Este el coste de nuestra existencia, llena de cosas vacías, y a la vez repleta de lujos?
¿Somos acaso más dichosos por el simple hecho de poseer y rellenar huecos de nuestra existencia cada día?

Correr, ¿adónde? Correr ¿para qué?

Lo siento, no puedo charlar contigo, no puedo ir a verte, no puedo hablar contigo por telefóno más de 15 minutos. Lo siento, no tengo tiempo.
¡Qué triste nuestra realidad! ¡Que triste en lo que se ha convertido! Lo peor es que lo hemos permitido nosotros.

No hay tiempo para el amor, porque el amor lleva su tiempo, necesita su Tiempo.....sus miradas, sus besos.
El amor es poesía, mas la poesía se gesta con el pasar de los días, con tiempo.

viernes, 13 de enero de 2017

Saber amar

¿No has pensado alguna vez, " Bufff este tío no tiene ni "puta idea", va a su bola; no ama, solo desea, quiere, exige?.


¡Que difícil es amar bien!

Me consta que hay personas que lo intentan, en serio, de verdad, son auténticos creyentes. Yo no los llamaría románticos, tampoco cursis ni ingenuos.

En todo caso, lo podría llamar "empecinamiento", o fe en la búsqueda.

¿Y a quién no le gustaría algún día sentir, pensar, saber, observar, intuir, acariciar la idea de un amor para siempre?


A todos los "fieles" les invito a escuchar el tema de Rosario Flores "¡Qué bonito!" (https://youtu.be/iK7pd3whnuc)



Por cierto, ¿ Qué es amar para siempre, por siempre, for ever and ever?

Clásicos del cine y de la literatura mundial en todas las épocas han planteado esa posibilidad. La más "fanática", la Biblia, defensora del amor "hasta que la muerte nos separe".

Aterricemos, por favor;
Somos criaturas, falibles, previsiblemente egoístas, encogidas por el temor a perder, a no ser dignos.
La culpa, las heridas sin cicatrizar, envenenan nuestras decisiones, imponiendo sin tregua límites obsoletos a nuestra libertad de acción.

La sal de la vida, es que seamos antorchas, con luz propia, que iluminemos al que viene detrás, pero para eso necesitamos mucha generosidad, caudales de energía, y de amor.

Valor sobrenatural, generosidad sobrenatural, amor sobrenatural. Esto es, más allá de nuestros recursos y nuestras fuerzas.
Esto hay que pedírselo a Dios. Con todas nuestras fuerzas. Y tener FE.
La fe es eso, esperanza; esperanza, en encontrar el Cómo.
Sentir la inspiración, la fuerza, que te lleve a tu verdadero camino.