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lunes, 14 de octubre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
Venganza
¡Justicia, quiero justicia!
Clama un adicto al amor.
Pero nadie le escucha, nadie le contesta: luego piensa, nadie me quiere.
La no escucha, la "callada por respuesta" tiene muchas interpretaciones; pero solo una para el adicto al amor.
El niño maltratado necesita "caricias", las palabras amables riegan su interior dandole vida, energia, calma.
El silencio, el tono agrio y ronco del otro, aviva su dolor, genera mas resentimiento.
El dolor se goza tambien, pero sino se comprende nos lleva a la ofensa. Y la ofensa debe ser resarcida!!! Craso error!!!
La venganza brota del propio dolor del que nos regodeamos una y otra vez, destapando la herida, exponiendola aun mas a la crueldad de nuestros propios pensamientos.
¡Quiero justicia! Reclamamos; ¡Quiero sangre!
¡Quiero justicia! Reclamamos; ¡Quiero sangre!
Pero al final del dia, cuando uno ya se ha vengado, el vacio se apodera de nuestro corazon, arrojando piedras del tamaño de un puño. Generando con ello mas rencor, mas miedo, mas violencia, un deseo mayor de que el otro pague su mal. ¡"Ojo por ojo, diente por diente"!
Asi hasta que ya no haya nada que rascar, hasta que el amor roto, resquebrajado, convierta nuestras nuestras almas en una simple piel muerta y caiga en la nada.
Despues de esto, que????
¿Seguiremos pensando que ha valido la pena hacer justicia?......
lunes, 2 de septiembre de 2013
Caso 1
Voy a exponer a continuación un caso paradigmático de una paciente que llegó a mi consulta con el siguiente cuadro adictivo.
Una mujer de 44 años, divorciada, que mantenía una relación coadictiva con un adicto a la evitación, pero que en determinadas circunstancias se portaba como un adicto al amor.
Esta señora tenia un perfil psicológico algo complejo también, ya que a veces podía comportarse durante días o semanas como una adicta a la evitación, lo que equilibraba la balanza,pero ¿de qué modo?.
Podríamos decir que ambos mantenían su adicción con este doble juego, de ratón pilla al gato, unas veces ella era el ratón, otras lo era él.
Y ademas solía presentarse en determinadas épocas del año, era curioso porque durante la segunda mitad de la primavera y el verano, el chico adoptaba el rol de ratón, a la vez que de adicto al amor, lo cual se veía incrementado cuando ella decidía que necesitaba un poco de tiempo para si, o cuando se iba de viaje sola con sus dos hijos. En ese intervalo de tiempo, el solía cometer toda clase de fechorías, o sino, se conformaba con emborracharse o bien jugar a las maquinas.
Ella se "acojonaba", y entonces lo echaba de su casa. Pasadas unas semanas, lo añoraba, lo echaba realmente de menos, y empezaba el juego de la seducción, hasta que conseguía de nuevo atraerlo a su redil. El se resistía, coqueteaba un poco con el deseo de ella, pero finalmente se entregaba. Era entonces cuando hacían un viaje muy romántico y lleno de sensualidad , lo cual le devolvía a ella toda la convicción que le faltaba, "el era su verdadero amor, su hombre". Pero entonces, ocurría que él, ya estaba viviendo en casa de sus padres, algo mayores, y compartía su tiempo, energía y vida con su familia de origen.
Este hecho generaba en la mujer un verdadero delirio celotípico. No conseguía dormir, tenia tremendas pesadillas, disminuía su atención, sus ganas de vivir o siquiera mantener las cosas de la casa en orden, a veces incluso se ponía a gritar totalmente descontrolada. Esto es, retornaba a su papel de adicta al amor, su sentimiento de abandono junto con sus celos salvajes, hacían de ella una piltrafa emocional, incapaz de hacer nada con sentido común. Esta situación emergía en septiembre u octubre, y se prolongaba hasta después de Navidad. Su comportamiento y actitud neuróticas, alejaban a su pareja, que se convencía entonces, de que estar con ella era prolongar la locura.
Entre actos había momentos breves, muy breves de felicidad inmensa y absoluta, pero otros de crueldad y sufrimiento casi delirantes.
Tanto el como ella habían pedido ayuda psicológica e incluso el hombre acudía de vez en cuando a una organización terapéutica de atención a las drogodepencias, pero la situación no mejoraba.
Mas bien, empeoraba, los expertos se empeñaban en separar a la pareja. Era una relación tóxica, enfermiza. No era amor, sino dependencia, adicción. O sea que se drogaban con su amor, esto no les beneficiaba, lo dejaban, venia el mono, volvían a intentarlo, seguían luchando, así hasta que el ciclo volvía a repetirse, una y otra vez. Eran incapaces de abandonar, desconfiaban de los terapeutas, y hacían bien.
Porque ¿qué sabían ellos, sino tan solo pequeños retazos de sus vidas, y ademas interpretados, cada uno desde sus perspectivas?...¿hasta qué punto puede o debe un terapeuta aconsejar a un paciente que abandone una relación? ¿quien vive en el pellejo de quien? ¿¿no sufren ellos mismos también sus desamores, no tienen sus problemas??
Yo como una terapeuta más, les interpele para que siguieran su instinto, porque nadie mejor que ellos sabían lo que sentían, cuando y porque. Y dada mi gran confianza en la terapia dialógica (reminiscencia de Platón), les hablé de lo importante que es aprender a comunicarse, y que la escucha activa, era la mejor herramienta para desvelar el misterio de sus respectivas conductas.
No hay mejor terapia para una pareja de estas características, que el diálogo.Si bien es importante que cumpla estas condiciones:
1.Su amor sea sincero
2. Tengan verdadero deseo de conocerse y comprenderse el uno al otro.
3. Crean en sus posibilidades y se entreguen al dialogo como tarea permanente y continua. Sin miedo y sin tapujos. Escuchar hasta lo que uno no quiere oír.
martes, 28 de mayo de 2013
Autoritarismo versus autoridad
En ocasiones, los padres esconden sus debilidades e inseguridades bajo la careta del "ogro".
Consideran que la "buena letra" se escribe con sangre, o lo que es lo mismo, con gritos, insultos o agresividad, en el tono, gestos o maneras de expresar un mandato, orden, conducta o mensaje.
Pero, lo que muchos padres ignoran es que de este modo, estamos contribuyendo a generar pequeñas marionetas, dociles sumisos, o por el contrario, rebeldes sin causa que pelean hasta la saciedad con tal de resarcirse de semejante "injusticia" sufrida cuando solo eran unos niños.
El tiro nos sale por la culata, donde esperabamos independencia, autonomia, rectitud y sentido comun, encontramos dependencia, sumision, verguenza, culpa, rebeldia por sistema, rencor ...pero no comprension, aprendizaje, valores, autoestima o confianza en uno mismo.
Finalmente sembramos la cuna del miedo y del odio a la autoridad, sea esta representada en o por la maestra, el profe, el policia, el gobierno o quien sabe quien.
La toma de conciencia del problema ya es un gran paso, partamos desde ahi para empezar a trabajar.
La creatividad se ve anulada, ante la mirada ardiente, hiriente, del autoritario, reforzada por la postura amenazante. Algunos padres autoritarios, piensan que de este modo, estan educando a sus hijos, porque confunden el temor y la obediencia con el aprendizaje de valores. No ven el daño que pueden estar haciendo. Su propio y encubierto temor adopta la mascara de la fuerza, el caracter. Intentan imponer, bien por la violencia fisicia, bien a traves de la violencia psicologica, pero no dan explicaciones, no argumentan, ¿para qué?
Esta violencia supone una autentica castracion psicologica para la creatividad, autenticidad y originalidad del niño.
Privandole de su autonomia, conduciendole hacia la dependencia, o la rebelion.
Algunos padres se preguntan luego, cuando estos mismos niños llegan a la adolescencia: ¿que he hecho yo para merecerme esto? ¡despues de todo lo que yo he hecho por ti!, ¿ahora me pagas con este comportamiento?
Lejos de intentar comprender, entender, dialogar, escuchar u observar, castigan, se burlan, ironizan o directamente insultan. Lo cual empobrece aun mas la relacion, enquistándose el conflicto.
La creatividad se ve anulada, ante la mirada ardiente, hiriente, del autoritario, reforzada por la postura amenazante. Algunos padres autoritarios, piensan que de este modo, estan educando a sus hijos, porque confunden el temor y la obediencia con el aprendizaje de valores. No ven el daño que pueden estar haciendo. Su propio y encubierto temor adopta la mascara de la fuerza, el caracter. Intentan imponer, bien por la violencia fisicia, bien a traves de la violencia psicologica, pero no dan explicaciones, no argumentan, ¿para qué?
Esta violencia supone una autentica castracion psicologica para la creatividad, autenticidad y originalidad del niño.
Privandole de su autonomia, conduciendole hacia la dependencia, o la rebelion.
Algunos padres se preguntan luego, cuando estos mismos niños llegan a la adolescencia: ¿que he hecho yo para merecerme esto? ¡despues de todo lo que yo he hecho por ti!, ¿ahora me pagas con este comportamiento?
Lejos de intentar comprender, entender, dialogar, escuchar u observar, castigan, se burlan, ironizan o directamente insultan. Lo cual empobrece aun mas la relacion, enquistándose el conflicto.
domingo, 26 de mayo de 2013
Los derechos de los niños
LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS
|
(XIV SESIÓN, ASAMBLEA DE LAS NACIONES UNIDAS)
|
| I.- EL NIÑO DEBE DE DISFRUTAR
DE TODOS LOS DERECHOS SIN DISCRIMINACIÓN DE RAZA, COLOR, SEXO,
IDIOMA O RELIGIÓN. II.- EL NIÑO DISPONDRÁ DE OPORTUNIDADES Y SERVICIOS, PARA QUE PUEDA DESARROLLARSE FÍSICA, MENTAL, ESPIRITUAL Y MORALMENTE DE FORMA SALUDABLE Y NORMAL, ASÍ COMO EN CONDICIONES DE LIBERTAD Y DIGNIDAD. III.- EL NIÑO TIENE DERECHO DESDE SU NACIMIENTO A UN NOMBRE Y UNA NACIONALIDAD. IV.- EL NIÑO DEBE DE GOZAR DE LOS BENEFICIOS DE SEGURIDAD SOCIAL, TENDRÁ DERECHO A DISFRUTAR DE ALIMENTACIÓN, VIVIENDA, RECREO Y SERVICIOS MÉDICOS ADECUADOS. V.- EL NIÑO FÍSICA O MENTALMENTE IMPEDIDO O QUE SUFRA ALGÚN IMPEDIMENTO SOCIAL, DEBE DE RECIBIR EL TRATAMIENTO, LA EDUCACIÓN Y EL CUIDADO ESPECIAL QUE REQUIERE EN CASO PARTICULAR. VI.- EL NIÑO PARA EL PLENO Y ARMONIOSO DESARROLLO DE SU PERSONALIDAD, NECESITA AMOR Y COMPRENSIÓN. VII.- EL NIÑO TIENE DERECHO A RECIBIR EDUCACIÓN, QUE SERÁ GRATUITA Y OBLIGATORIA, POR LO MENOS EN ETAPAS ELEMENTALES. VIII.- EL NIÑO DEBE, EN TODAS CIRCUNTANCIAS, FIGURAR ENTRE LOS PRIMEROS QUE RECIBAN PROTECCIÓN Y SOCORRO. IX.- EL NIÑO DEBE SER PROTEGIDO CONTRA TODA FORMA DE ABANDONO, CRUELDAD Y EXPLOTACIÓN. X.- EL NIÑO DEBE SER PROTEGIDO CONTRA LAS PRÁCTICAS QUE PUEDAN FOMENTAR LA DISCRIMINACIÓN RACIAL, RELIGIOSA O DE CUALQUIER OTRA ÍNDOLE. |
martes, 21 de mayo de 2013
Adicto a la evitacion
El adicto a la evitacion tiende a huir,
a escapar de cualquier acercamiento por parte de su pareja. Pero eso
sí, llena ese vacío por otros cauces. Su afán por proteger su
intimidad, su yo verdadero, lejos del control y la absorción que le
genera estar con su pareja adicta al amor, le lleva a elaborar técnicas
sofisticadas de distanciamiento. Se sitúa tras unos gruesos muros
emocionales, produciéndose de este modo el abandono real.
En el fondo está huyendo
inconscientemente de su pasado, un pasado de abuso emocional y
afectivo, en el que se vio obligado a ocupar un lugar que no le correspondía como niño. Tuvo que ocupar el lugar que dejo vacío
otro adulto, el padre, por lo general. Y así suplir la carencia o la
ira de la madre. Se convirtió en un sujeto-objeto sustitutivo. Absorbido, controlado desgarrado, usado, manipulado por
algún familiar de rango afectivo importante.
Y así sus necesidades infantiles fueron
olvidadas, negadas, ignoradas, sintiéndose en lo mas íntimo de su ser, abandonado.
Por ello, en la actualidad tiene una
gran dificultad para conectar con su pareja. Ya que la intimidad en
la relación la percibe como algo agobiante y amenazante. Por lo que intentará por cualquier medio alejarse y ocultar su yo auténtico. Teme que el adicto al amor use esa información para hacerle daño, o para manipularle.
Evita por tanto, todo tipo de conversaciones profundas, analíticas, se niega a dar explicaciones, y considera una falta de respeto que le hagan preguntas.
Usa cualquier escudo, la tele, el deporte, los amigos, la caza, la novela de la tarde, el cansancio, el trabajo, etc para impedir que le conozcan, para dejarse llenar por el afecto, cariño o apego de su pareja, sus hijos o incluso una amistad.
Tiene miedo, un miedo terrorífico a revivir su pasado a través de los abrazos que para él son un testimonio de lo que luego vendrá: el abuso emocional, la utilización enfermiza de su amante.
Evita por tanto, todo tipo de conversaciones profundas, analíticas, se niega a dar explicaciones, y considera una falta de respeto que le hagan preguntas.
Usa cualquier escudo, la tele, el deporte, los amigos, la caza, la novela de la tarde, el cansancio, el trabajo, etc para impedir que le conozcan, para dejarse llenar por el afecto, cariño o apego de su pareja, sus hijos o incluso una amistad.
Tiene miedo, un miedo terrorífico a revivir su pasado a través de los abrazos que para él son un testimonio de lo que luego vendrá: el abuso emocional, la utilización enfermiza de su amante.
jueves, 16 de mayo de 2013
Cuando el amor se convierte en una adiccion
El adicto al amor conoce a alguien que le parece atractivo, por el poder que en apariencia despliega esa persona. Éste, convencido de que es incapaz para cuidar adecuadamente de si mismo, y menos aún, de satisfacer sus necesidades de afecto por sí solo, se enamora "ciegamente" de él, normalmente de un adicto a la evitación.
En esta relación, el adicto al amor suele fantasear con la idea de ser rescatado, salvado, compensado finalmente de su abandono infantil. Entonces comienza a perseguir, a exigir a su pareja cada vez más afecto, ignorando las necesidades o los deseos del otro. Pide, incluso con desesperación ser amado, necesita llenar su vacío, su dolor, su culpa. Pero, cuando su pareja, que por otro lado, no entiende, no percibe la hondura del dolor del otro, se niega o rechaza semejantes demandas, el adicto al amor, experimenta un dolor semejante a una tortura, es como cortar de raiz sus aspiraciones, deslegitimarlas o incluso culpabilizarlas.
El adicto al amor, busca entonces aliviar su dolor por "no ser querido" del modo en el que éste lo exige, mediante actividades o evasiones que le compensen y restituyan de tales injusticias. Mientras que el adicto a la evitación busca resarcirse de tanta exigencia, evadiéndose, a veces compulsivamente, con la comida, el alcohol o las drogas. De este modo, la pareja, finalmente aboca a un callejón sin salida, de incomprensión, olvido y falta de escucha, un camino, a veces sin retorno, pues le lleva a la separación definitiva.
No es de extrañar, que estos adictos, tengan dificultades también en sus relaciones personales con los demás. También es normal que se separen temporalmente y luego vuelvan a intentarlo, en un sin fin de encuentros y desencuentros poco fructífieros, porque los problemas de fondo de la relación no se abordan y éstos se cronifican y se convierten en tóxicos.
En esta relación, el adicto al amor suele fantasear con la idea de ser rescatado, salvado, compensado finalmente de su abandono infantil. Entonces comienza a perseguir, a exigir a su pareja cada vez más afecto, ignorando las necesidades o los deseos del otro. Pide, incluso con desesperación ser amado, necesita llenar su vacío, su dolor, su culpa. Pero, cuando su pareja, que por otro lado, no entiende, no percibe la hondura del dolor del otro, se niega o rechaza semejantes demandas, el adicto al amor, experimenta un dolor semejante a una tortura, es como cortar de raiz sus aspiraciones, deslegitimarlas o incluso culpabilizarlas.
El adicto al amor, busca entonces aliviar su dolor por "no ser querido" del modo en el que éste lo exige, mediante actividades o evasiones que le compensen y restituyan de tales injusticias. Mientras que el adicto a la evitación busca resarcirse de tanta exigencia, evadiéndose, a veces compulsivamente, con la comida, el alcohol o las drogas. De este modo, la pareja, finalmente aboca a un callejón sin salida, de incomprensión, olvido y falta de escucha, un camino, a veces sin retorno, pues le lleva a la separación definitiva.
No es de extrañar, que estos adictos, tengan dificultades también en sus relaciones personales con los demás. También es normal que se separen temporalmente y luego vuelvan a intentarlo, en un sin fin de encuentros y desencuentros poco fructífieros, porque los problemas de fondo de la relación no se abordan y éstos se cronifican y se convierten en tóxicos.
viernes, 10 de mayo de 2013
Por el principio
Quiero empezar por el principio.
Analizar, conocer, descubrir en profundidad quien soy yo y que es lo que quiero.
Darme cuenta de lo que hay en mi, que he puesto yo, frente a lo que han puesto los otros.
Dirigir y orientar mi existencia conscientemente.
Saborear la vida, porque es una experiencia única, diferente, original; Cada dia, cada momento, cada segundo.
Ser feliz, porque asi lo he decidido yo.
Hacerme responsable de mi persona, de lo que soy, quiero y necesito.
Ser fiel a mi misma.
Ser autentica, porque en ello me va la vida.
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