Yo eso no lo entiendo,
Lo de sí pero no.
Carmelo hizo esa observación y le vino a la mente la escena del día anterior,
Cuando estando en el confesionario, el cura le dijo algo similar.
Si apuestas por esa relación debes ir a por todas, no a medias tintas.
Ella reconoció entonces que tenía miedo, muchísimo miedo a todo: a perderlo, a perderse, a no comprenderlo, a las discusiones y peleas, a la soledad, a la frustración, a la angustia de no estar a la altura.
Se abandonó a ese sentimiento devorador sin más, hasta el punto que dejó de comer, dejó de dormir, dejó de soñar, de perseguir sus metas.
Se dejó llevar a la deriva hasta que....... algo ocurrió en su corazón.
De repente se dió cuenta de que sus delirios no obedecían a nada real. Todo era pura fantasía y curiosamente le vino a la cabeza la figura del filósofo Hume. Cuya doctrina más extremista, la del escepticismo radical, desembocaría en algo todavía incierto: las ficciones de su mente no son más que fantasmas, pero no fantasmas del mundo 2 del que hablara Popper, sino verdaderos fantasmas cuyo ser real no existe ni puede existir nunca porque de ello no podemos tener experiencia alguna.
Así que, ¡qué más da! ¡qué más da si después de todo se aleja, no le veo, no le toco, no le beso.....¡qué más dá! ¿no será todo esto un episodio más del inconsciente de mi mente trasnochada que sin quererlo ni saberlo se ha dejado arrastrar por la ilusión onírica del sueño?.
Sí pero no, era el lema de su pensamiento repetido una y otra vez.
Pero ¿qué significa?
Lo amo, no lo amo, lo añoro, lo alejo, lo provoco y luego huyo.
Sí pero no, ¿cuál es su sentido?
Que lo necesito pero no quiero admitirlo. Que lo amo pero no quiero someterme al amor. Que lo busco pero cuando lo encuentro lo abandono. ....
Sí pero no, ¿para qué lo quiero y sobre todo por qué lo quiero?
Es lujuria, pasión o simplemente miedo a la soledad.
Locura de fuego que no cesa..... Afán de protagonismo, pueril conducta que adolece de falta de compromiso.
Quizás esa fuerza inicial sólo se esté transformando. Puede que un día lo comprenda y entonces seré libre. Y por tanto podré entregarme sin reservas. Porque una vez sea libre ya no habrá barreras. Y una vez que él sea libre, nada habrá que pueda apartarlo de mi lado.
La comunión será perfecta. Tan perfecta como la unión con Dios.
