martes, 23 de diciembre de 2014

El viaje

El viaje como evasión- adicción-:

Érase una vez una chica que estaba enamorada de Japón. Pasaba horas y horas pensando y repensando cuándo y cómo sería ese viaje. De hecho, no paraba de comprobar por medio de las agencias de viaje en Internet, el coste del mismo, los horarios, los precios de los billetes, los hoteles más baratos, frente a los más costosos, si haría frío o calor, pero lo que más la preocupaba era con quién haría ese viaje increíble.
Digamos que soñaba despierta con lugares exóticos y divertidos a los que podría ir, acompañada de su padre.



Su padre no podía nunca acompañarla (él por su cuenta viajaba mucho, -casi nunca estaba en casa, tenía miles de compromisos),  y eso le generaba una gran tristeza. Por ello, solía contemplar varias posibilidades,-infinitas- e insistía de mil maneras, para ver si por fin conseguía sacarle el sí.

Mientras tanto se refugiaba en sus lecturas, algunas de ellas filosóficas, otras psicológicas y últimamente religiosas, llegó a creer que si le rogaba a Dios suficientemente y con todas sus fuerzas, conseguiría su objetivo. Después de todo, tampoco estaba pidiendo algo tan imposible. Tan sólo quería compartir unos bellos, hermosos momentos junto a la persona que en ese momento más significaba para ella, -su padre-.
¿Y por qué su padre, os preguntaréis?

Porque durante años, la figura del padre había permanecido oculta, invisible, misteriosa para ella. De repente un día lo descubrió y ya nunca más quiso separarse de él. El problema estaba en que su padre no era libre, era su padre, sí, tanto y tan poco a la vez, mas no podía dejar atrás sus obligaciones, responsabilidades, abandonándolo todo para irse a viajar por el gran mundo. 
Ora ella lo entendía, pero no lo aceptaba; ora lo aceptaba, pero no lo entendía. Y volvía a insistir, llena de esperanza, en la idea de que algún día lo conseguiría. 

¿Por qué necesitaba tanto viajar?
El viaje representaba un camino, el camino de su salvación. Su salida al mundo, su descubrimiento, su aletheia.
El mundo dejaría de atemorizarle, dejaría de ser su enemigo, si lo descubría, si lo aprehendía.
Pero no quería iniciar esta andadura sola, necesitaba un guía, una mano amiga, un torso sobre el que recostar la cabeza cuando se agotara, a la hora del ocaso, tras un largo día caminando entre ruinas  y monumentos, retratos y fuentes.
El camino es sinónimo también de desarrollo, de progreso, de crecimiento, y ella no quería quedarse estancada, necesitaba seguir luchando para alcanzar un nuevo peldaño en su ascenso dialéctico. 
Requería igual que los prisioneros de la caverna el sabio ejemplo del filosofo y/o del padre, pues hacía tiempo que había reconocido en éste no ya solo a alguien a quién amar fraternalmente, sino a alguien en quien confiar hasta la propia vida. 
¿Qué hará pues para lograr convencerle?

sábado, 20 de diciembre de 2014

La palabra

¡Me falta tu palabra!



Clama mi "cliente" deshecha en lamentos; Tiene el alma contrita y humillada.

Esclava de su adicción al amor y a las relaciones, codependiente,  en definitiva, alejada de su interioridad y su yo auténtico.

¡Pero es que cuesta tanto estar a solas con uno mismo! ¿Quién la puede culpar? ¿Acaso es fácil para ti? ¿Para cualquiera de nosotros?
Resulta, a veces ¡Tan dificil! ¡Tan de otro mundo!

Sobre todo, para alguien para quien su adicción al amor o a las relaciones, es un asunto inconsciente, bien porque lo asocia a la normalidad, bien porque no ha llegado aún al grado de la locura, bien porque "su problema" se une a otros más graves como el alcoholismo o las drogas. A esta persona lo que realmente le importa y busca es la aprobación del otro, del amado-amigo-amante. Donde el reconocimiento solo se obtiene en el encuentro paradójico de la comunión, -la comunicación-, por un lado, y -la huida de sí que implica-, por otro.

Mas, resulta tan cargante estar a solas con uno mismo, tan aburrido, tan pesado a la vez. 
-Y ella piensa- ¿Por qué no contestas?  ¿Qué te lo impide?
Su pasión devora su paz. Su impaciencia impide su descanso. Su angustia le quita el sueño. 
- Y dice- Por Dios, ¡ten piedad! 
¿Es crueldad? O ¿es solo casualidad?
Pero, si no existen las casualidades, ¿a cuento de qué este martirio?

Desanimada, como buena adicta, necesita, necesita, necesita su dosis.

Tú no me la das, como buen adicto a la evitación.
Tú huyes, mientras yo te persigo, y así el proceso se retroalimenta.

¡Ayuda!  ¡Dios mío dame fuerzas!

La clave esta en resistir a todo aquello que te conduzca a estar más enferma, a padecer más dolor. Confiar en  la espera, para que por medio de la palabra encuentres la fuerza, frente al silencio, símbolo de la indiferencia, pero también de la escucha interior. 
El silencio es tu dolor, la palabra, tu fuerza.
¿Qué hacer si el silencio grita, vocifera, desvelando tus misterios, tus secretos, tus llagas más profundas, tus vacíos existenciales.
La precariedad que algunos nos empeñamos en esconder, pero siempre se revela, como el negativo de una foto; Está ahí para recordarnos lo frágiles y débiles que somos.
Esa es la principal diferencia respecto de los animales. Ellos aman, pero no siguen tu discurso. ¿Es acaso cobardía amarles, en lugar de confrontarse al ruido irracional de tus fatuas ideas?



jueves, 18 de diciembre de 2014

Mitos


"Amarás al prójimo como a ti mismo"  
 ¿Podemos amar incondicionalmente? ¿Es este nuestro deber, después de todo?
¿Qué límites conlleva? ¿La dignidad? ¿El orgullo? 

 ¿Es esto un mito?

¿Cuantos sentidos tiene la palabra mito?
Mito en el sentido de "ideal imposible".
Mito en sentido de "sombras", o "realidad aparente".
Mito en sentido de "utopía".
También como "sueño, prejuicio, ignorancia, religión, modelo ejemplar, ídolo......"

Cabe preguntarse, mayormente, por el concepto que adquiere en la sociedad actual. Yo creo que no somos muy conscientes de su significado, al menos, tal y como lo entendía Platón en La República. Cuyo valor estaba en entredicho. No obstante, surgen hermosos mitos en su obra. Valga como ejemplo éste, que nos trae en El Banquete, a raíz del discurso que ofrece Aristófanes a sus amigos.

Hablan acerca del amor, éste se adentra en la genealogía de la humanidad: Sostiene que en un principio eran tres los géneros de los hombres: Masculino, femenino y andrógino. La forma de cada individuo era en su totalidad redonda; tenía cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros sobre un cuello circular, semejantes en todo, y sobre estos dos, colocados en sentidos opuestos, una sola cabeza; además cuatro orejas, dos órganos sexuales. Andaba sobre cuatro piernas, en posición erecta; pero al correr, hacía como los acróbatas, que dan la vuelta de campana haciendo girar sus piernas hasta caer en posición vertical y avanzaba a gran velocidad dando vueltas sobre sus ocho extremidades. Destacaban por su vigor y su fuerza; lo que hacía que fueran orgullosos y arrogantes hasta el punto de atreverse a amenazar a Zeus y a otros dioses.  Entonces, Zeus y los demás decidieron poner fin a sus delirios de grandeza. Se les ocurrió cortarlos en dos a cada uno de ellos, para debilitarles y manejarles mejor.  Ahora caminarán sólo sobre dos piernas. Así pasó que a todo aquel que iba cortando, le ordenaba a Apolo que lo curase, pero obligándole a tener siempre conciencia de su seccionamiento, de tal modo, que nunca olvidara su condición de criatura inferior a los dioses. 
Tras ello, ocurrió algo del todo inesperado y era que cada mitad  buscaba deseperadamente su "media naranja", cuando esto sucedía  "se rodeaban con sus brazos, se enlazaban entre sí, deseosos de unirse en una sola naturaleza y morían de hambre y de inanición general, por no querer hacer nada los unos separados de los otros.... Mas compadeciéndose Zeus imaginó otra traza y les cambió de lugar sus vergüenzas colocándolas hacia aldelante, pues hasta entonces las tenían en la parte exterior y engendraban y parían no los unos en los otros, sino en la tierra como las cigarras. .. De tal modo, que si en el abrazo sexual tropezaba el varón con mujer, engendraran y se perpetuara la raza y, si se unían macho con macho, hubiera al menos hartura del contacto, tomaran un tiempo de descanso, centraran su atención en el trabajo y se cuidaran de las demás cosas de la vida". 

Resumiendo: El amor se traduce en una tensión que no cesa hasta hallar a la pareja con la que completar nuestra naturaleza, alcanzando de este modo la plenitud. 
Esta definición del amor, conecta más fácilmente con el concepto cristiano del ágape o amor incondicional, en el sentido de que una vez encontrada esa persona que nos plenifica, la amamos sin límite estando incluso dispuestos a dar la vida por ella. 
Desde un punto de vista pragmático, he de decir que personalmente, discrepo respecto de esta referencia cualitativa del amor-fusión, aparte de que es muy difícil de encontrar, tengo mis dudas de si no será un poco neurótico y ciertamente dependiente. Sin embargo, el anhelo de comunión perfecta está ahí, unión, que para algunos sólo llega por medio de Dios. 
Suena a verdad de perogrullo, aunque claro, es obvio que a mi me gustaría, naturalmente, como a muchos, gozar de la plenificación total,  si bien, no sé si podría renunciar a mi libertad e independencia, o si éstas no son mas que otro mito.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Matrimonio

¿Qué significa hoy en día estar casado?


Se ha frivolizado tanto el rito matrimonial, que el sacramento eclesiástico prácticamente carece de sentido. Ir hasta el altar y dar el sí quiero se convierte cada día más en una mera rutina. Una liturgia que se hace para "quedar bien" con la familia, como tradición, o como símbolo de convención, pero que no se respeta ni se valora como lo que es y representa.
Podría argumentar: mientras algunas de las parejas reciben la bendición del sacerdote en el rito cristiano-católico, otras  ni siquiera van al juzgado. Para mí, lo fundamental estriba en sostener el cuidado y procurar el bien del otro, independientemente del "rito de paso", lo cual garantiza el amor más allá de tu propio egoísmo. 
Sin embargo, ensalzar, cultivar el amor y la aceptación del otro tal como es,  está en deshuso. Resulta caduco, cosa de "otros tiempos". El amor para toda la vida, no existe, sencillamente ha dejado de significar compromiso hasta que "la muerte nos separe". 
Todo cambia, todo perece, ¿como no iba a suceder esto también con el amor de pareja?
Consumibles, negocio, intercambio, mercancía, y fuera de esa realidad, ¿qué queda?

Con todo, aún resulta más radical e incomprensible, estar casado con Dios. La vida del religioso/a sí que no se entiende. ¿Cómo puede uno estar casado con Dios? ¿Qué significa eso realmente?
¿De qué modo se siente el amor de Dios? ¿Cómo puede este suplir el erotismo o la sexualidad?

Claro, si cada vez que nos asomamos al mundo vemos una imagen erótica, un desnudo o a dos personas haciendo el amor, resulta, cuando no, grotesco, imaginar que alguien pueda estar enamorado de Dios, ¡¡ y creérselo!!!.

Aún con todo, esto es así, esto pasa, paradójicamente en la actualidad, en la vida de algunas personas. Una minoría, una élite de mílites de la Inmaculada, o del Salvador.
No hay que frivolizar la devoción, no hay que frivolizar la intimidad con Dios.
Aunque ni tú ni yo la entendamos.

Respecto al matrimonio común, si tan ateos somos, y presumimos de ello ¿por qué seguimos o siguen casándose por la Iglesia? ¿Para qué?

Muchos de los divorciados y divorciadas han estado casados por la Iglesia. La mayoría de las veces, el divorcio llega como consecuencia de una infidelidad. Entonces ¿qué nos está pasando, ¿Por qué éste ansia para luego más tarde romper el compromiso?. 
¿Acaso lo había, lo ha habido? ¿Nos comprometemos solo en apariencia? ¿Es todo una mentira? ¿Por qué ?

Siglo de la despersonalización, siglo del desengaño, la traición, la huida y el desencanto.
Y no quisiera ser pesimista. Porque entre tanta "ficción y afectación de costumbres", hay personas auténticas, que viven el compromiso de modo radical libre y responsable.

¡Alegrémosnos por ello!
¡Seamos íntegros, participando con honestidad de los bienes de los que disfrutamos a diario. Siendo fieles a nosostros mismos y a los que nos quieren!
¡Qué mayor dicha puede haber si no en la vida! Autenticidad frente a falsedad. Vida frente a muerte. Principios frente a conveniencia.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Herida narcista

Narciso, dios de la mitología griega.



Actualmente se habla mucho del trastorno narcista de la personalidad.
El "narciso" actual reivindica la satisfacción de requerimientos apremiantes, anhelos e ilusiones de su distorsionada realidad.
Pongamos por ejemplo, el deseo de algo, algo que no depende para su cumplimiento de uno mismo, se convierte a continuación, en una  demanda imperiosa que lleva a algunos hasta la exageración con tal de culminar su deseo, pase lo que pase y caiga quien caiga, como si se tratara de un derecho legítimo que el otro se ve obligado a llenar.

Esto lo podemos aplicar también al amor: Estar excesivamente preocupado por un amor ilusorio o irreal que, naturalmente, no alcanza las expectativas de logro soñadas, entre otras cosas, porque se trata precisamente de un "sueño" o fantasía imaginaria.
Sufre desengaño o rechazo, porque no sabe reconocer los sentimientos de los demás o carece de empatía, ya que tan sólo puede ver o contemplar los suyos propios.
Siente envidia y además cree que lo envidian. Resultado de su opaco corazón.
Por otro lado, demanda una admiración continua y perpétua. No soporta que lo dejen de lado. Se cree el centro de la fiesta o la reunión, y se enfada cuando no lo obtiene.

Se siente superior a otras personas, mas en el fondo, no las soporta, ya que no existe ese vínculo afectivo. Se ha des-afectado y por tanto, le resulta, a veces hasta incluso molesto, relacionarse e interaccionar con otros. Se muestra resentido, vengativo o celoso, así pues no quiere tener a nadie a su alrededor que sobresalga.

Esto no representa otra cosa que la tremenda dificultad que experimenta para ponerse en el lugar del otro, para mostrar generosidad hacia las necesidades o los deseos del otro. No sabe cooperar, ni entiende que haya que hacerlo, manifiesta poca tolerancia a la frustración, en lugar de hacerse cargo de los otros, antes al contrario, exige adoración a su persona. Si se equivoca no se siente capaz de reconocerlo, le duelen mucho las críticas, y planea vengarse del mal que le ha sido causado. Los partícipes de este grupo, no se ven tal cual son, sino que se sobrevaloran y además esperan este trato de parte de los demás.

Fácilmente caen en la terquedad. Lo difícil es convencerles de que puedan estar equivocados.

En el tema del amor, no saben amar realmente, a causa precisamente de sus dificultades para empatizar, acaban teniendo una relación tras otra, sin entender muy bien qué es lo ha pasado o está pasando. Terminan culpando al partener y exonerándose de cualquier responsabilidad en la ruptura.  Esto puede generar un circulo que hace de la persona una adicta a las relaciones sentimentales, pues  en el fondo no sabe compartir su intimidad con los demás, ¿cómo podría, dado que no conoce al otro o no quiere reconocerlo?.

Un narcista no soportará la herida del abandono, ¡El o Ella que tan especial es y se siente, ¿cómo es posible ser abandonado por cualquier otro!. ¡Eso es una infamia! No lo digieren bien;  Reaccionan mal, por lo general, lo mismo si se trata de un reproche o una crítica a su persona. 

Concluyendo: Todos somos un poco narcisistas o egocéntricos, alguna vez, sin embargo se trata de aprender a detectar nuestras miradas solipsistas, antes de hacer daño a otros, o hasta a uno mismo, evitar caer en la rutina del "todo vale",  "el me da igual" o "no pasa nada."
 Esta tolerancia al narcisista no está haciendo ningún bien a la sociedad ni a la persona de carne y hueso. ¡Tenemos que reivindicar a esta persona!, la que sufre, siente y padece la "crueldad de la indiferencia narcisista incorporada cada día mas en nuestras vidas, subliminalmente, por medio de los medios de comunicación.