miércoles, 23 de julio de 2014

El sado ¿juego o perversión?


"Consultante  con perfil divergente"

_Años atrás, durante un curso que hice en la Facultad de Antropología en la Uned me matriculé de una asignatura muy interesante y sugerente: Antropología de la sexualidad. 
Allí  nació mi inquietud por el sadomasoquismo o también llamado BDSM, que tras la publicación del célebre best sellers, "Las sombras de Grey" se ha hecho tan popular.





Ni que decir tiene que entrar en alguno de estos elitistas y ocultos grupos es harto difícil. Me costó lo mío, pero entré. Siempre hay personas que están más disponibles que otras, y para mi sorpresa, cuando una mujer que no es sumisa ni Ama se interesa por el tema con el pretexto de estar realizando una tesis doctoral, muchas puertas se cierran, pero otras se abren.
Conocí algunos sumisos que se ofrecieron a ser "mis esclavos", a adorarme e idolatrarme y a hacer cuánto quisiera con ellos; A mi total disposición, en definitiva, si hubiera querido.
Con otros simplemente hablé por teléfono o a través de una webcam por Internet.
El campo y la variedad puede ser tremendo. Yo me especialicé en los "fetichistas y en los masocas". Leí numerosos libros e incluso me desplacé un verano hasta Barcelona para realizar mi trabajo de campo.


Por problemas personales, (de índole sentimental), por falta de tiempo y de confianza en mis posibilidades abandoné finalmente la tesis.

Hasta hace aproximadamente un mes, que por azar recibí una solicitud de amistad a mi facebook y casi sin querer, o sea sin pensar, le di a aceptar. Tras lo cual entró en contacto conmigo un Amo  o Master, quién me invitó a ir a Barcelona a una sesión de sado. Solo que esta vez yo tendría que jugar el roll de sumisa.
De pronto entendí esta propuesta como una oportunidad para retomar mi tesis. De este modo, podría estudiar ambos enfoques, el de Ama y el de sumisa. 
Sin embargo, tuve miedo. Hacía tiempo que había optado por abandonar esos temas, y por otro lado, ¿y si ese tipo no era alguien de fiar?

Además mis relaciones amorosas, hasta la fecha, habían sido un desastre, no había sabido defender mis derechos, ni poner límites a tiempo. Mi miedo al abandono junto con mi temor inconsciente a la intimidad había dado como resultado un mal enfoque en mi relación de pareja, casi desde el principio, ademas había elegido mal, pues me "enamoraba de hombres inmaduros e incapaces de alcanzar un compromiso", expertos en evitar la intimidad y propensos a huir de cualquier conflicto, o incluso proclives a crearlo para luego echar a correr.
Así que me preguntaba todo esto, en mitad de una crisis de valores en la cual necesitaba reinventarme a mi misma; Renovar mi vida._

Las adicciones a las relaciones son así. Uno empieza con una cosa, y al final acaba con otra. Puedes ser adicto al alcohol y luego cambiar tu adicción a las máquinas, o adicto al sexo y luego ser alcohólico, o adicto a las relaciones románticas y luego pasarte al sexo,  al ciclismo, o al pádel, que está ahora tan de moda. 
El BDSM no es necesariamente una adicción, pero puede llegar a serlo si haces que todo en tu vida gire alrededor de ello. 
Cuando no puedes dejar de hacer o de pensar en algo en concreto, ésta conducta acaba por controlarte, dirigirte y organizas tu vida en torno a este asunto. 
Hay muchos niveles y grados, naturalmente. Pero, si sientes que no eres tú, que no sabes lo que quieres, lo que te gusta o lo que necesitas, o si no eres capaz de poner tus límites, a lo mejor es que estás enfermo. 
La enfermedad de la mente o del alma, la falta de salud emocional es un problema creciente en nuestros días. Pero no le podemos echar la culpa a esto y no a aquéllo. Ya que cualquiera de nosotros puede ser adicto a casi cualquier cosa. Lo importante es que seas consciente y no te dejes llevar ciegamente, como aquellos prisioneros, de los que ya te hablé, creídos de la verdad de las sombras en la caverna de Platón.

martes, 22 de julio de 2014

Visto lo visto

Mis queridos lectores, 

Ya sabéis que me gusta poco el disimulo o el engaño, así que os voy a regalar una de mis últimas experiencias con una de mis consultantes.
Como viene siendo habitual, pondré palabra por palabra lo que ésta le dice a su último ex novio. Ni que decir tiene, que a partir de ahora "ya no quiere saber nada de los hombres" :
 


Ella: Necesito tiempo para perdonar, pero eso no significa que me niegue  a colaborar.
El: Okey, gracias, pero al igual que tú pasas de  ayudarme ahora, no querrás que yo te ayude a ti en el futuro.
Bueno, gracias por tu interés; -saldré de ésta, como siempre, con o sin tu ayuda-.
Pero tus palabras me han decepcionado y mucho.
Ella: Ya ves, sin embargo, de verdad crees que  ¿yo no me siento decepcionada con tu conducta?
¿Acaso crees que pensarte junto a otra mujer más joven y guapa que yo, no me parte el alma?
¿Qué esperabas?  No quiero tu malestar ni tu desgracia. Me gustaría fuésemos amigos, pero eso no puede ser, por ahora. No te doy la espalda, solo me estoy protegiendo. .. El dolor se irá y con él la rabia, y entonces, quizás podamos volver a ser de nuevo amigos.

El trabajaba para ella en su casa. Hacía múltiples tareas, en las cuales era muy bueno. Le pagaba por ello. Sin embargo, estaba resentido, porque pensaba que su trabajo no era valorado. Ahora ya nunca más lo hará. 
Ella pensó, en un principio, colaborar económicamente para sacarle de un apuro que él tenía ahora con la justicia, pero su corazón no podía fingir que ya  no lo amaba. Así que no le entregó nada.

¿¿¿Alguien comprende lo que ha pasado??

Ella desde luego que no. No todavía. Pero ¿y mañana???

martes, 8 de julio de 2014

¿Qué tiene que ver el sexo con la adicción al amor?

Amar, que no depender, señala W. Risso:



Paradoja:




No hay nube sin cielo, ni hay estrellas sin noche. No hay amor sin sexo.




En lo más íntimo de cada uno, lo que verdaderamente buscamos, ansiamos, es dominar al otro. 




Inconveniente:



¿Quién se deja dominar? ¿Y quién someter?





Los adictos en todas sus variantes, al sexo, alcohol, drogas, deportes de riesgo, a las relaciones, incorporan un sucedáneo de realidad en sus mentes, a través de la cual creen vivir una existencia completa.



No obstante, inteligente y sensible lector/a, como bien sabemos, la sociedad no siempre da una respuesta satisfactoria al sostén de nuestros deseos, en el mejor de los casos, los examina, juzga y encorseta.




¡Cuán difícil, vivir sin ser como los demás! ¡Cuán difícil vivir en la diferencia!




Para no ser aplastado, uno tiene que buscarse subterfugios, de ahí la proliferación cada vez mayor y más aplastante de las adicciones.

Cuanto más complejo es el mundo, mayor la complejidad también de nuestras adicciones.


Mi pregunta es, por lógica: ¿Se puede vivir sin adicción?



¿Puede la política, la escuela, la religión, la psicología, ser una adicción más?



¿Por qué el sexo, sin amor? Cuando el amor es un arte y el sexo su complemento.







Prisión

No, sino hay perdón.


"Siento que el mundo desaparece bajo mis pies".
Con esta frase, entró Maite a mi consulta.

¡Le han llevado a prisión!!!!

Suspirando, cabizbaja, deja correr por su frente el sudor y las lágrimas por sus mejillas.


Piden mucho dinero, pero nosotros no tenemos dinero. Nos tenemos el uno al otro, pero nada más.
¿Qué vamos a hacer, ahora?

Sus amigos, podrían prestarle el dinero. Pero él es tan orgulloso. No se lo va a pedir. Si, al menos hubiera hablado antes con ella, si hubiera sabido mantener la amistad, ¡otro gallo nos cantara!


Cuéntame, respondo, tras la pausa que hace mi paciente. 
¿Cómo te sientes? ¿Qué hay de ti en todo esto?

Yo solo quería hacerle feliz. Sólo necesitaba que él se quedara a mi lado, el tiempo suficiente. 
¿Pero, cuánto es el tiempo suficiente? Quise saber.


Pues, no se, supongo que todo el tiempo.

¿Qué vida quieres vivir? ¿La tuya o la de Él?

La mía, ¿estás segura?

Si, pues entonces, reflexiona, y averigua, qué es lo que quieres conseguir, y de qué modo. 
Empieza por definir cuáles son tus prioridades, tus objetivos. Qué, por qué y para qué.

¡Necesito ayuda!, me contesta.

Yo te puedo ayudar, pero mi ayuda es baldía si tú no haces nada por ti misma y para tí misma.

Piensa, ¿por qué lo has elegido? ¿Qué lugar oscuro piensas que completa? 
¿Qué es lo peor que puede pasarte sin Él?
 Y sobre todo, ¿qué quieres hacer con tu vida? ¿Qué necesitas para vivir tu vida con satisfacción? etc.

Piensa en tí. Tómate tu tiempo. No intentes controlar al otro, no manipules sus emociones. 

Conclusión:

El adicto al amor no ama, sólo fantasea. 
Esta mujer no sabe quién es ella, por qué ama ni qué quiere en la vida. 
Y lo que más desconoce es asimisma. Nunca se ha tomado el tiempo necesario y suficiente para estar a solas. 
Ha dado demasiado sentido al Otro y ninguno a su Yo interior.

Para que esta situación no vaya más lejos, necesita recuperarse de su adicción al amor, al Ideal. Necesita recorrer la caverna, mirar primero las sombras, los reflejos en el agua, los objetos mismos, como decía Platón, en su célebre mito de la caverna, para después elevarse hacia las estrellas, y así hasta alcanzar al propio Sol.