domingo, 30 de agosto de 2015

La gratuidad



Seamos honestos: Cuando nos comportamos generosamente con el otro, ¿no esperamos acaso algún premio?

¿Damos algo gratis?

A decir verdad, todos queremos que nos den cosas gratis.

Incluso, aún cuando nos sobre, o ya tengamos de "eso".

Esa atención, ese gesto, nos revela el reconocimiento del otro, su estima, su cariño. 
De repente, importamos. 

Recurso muy utilizado por el  marketing: Las grandes  empresas lo saben muy bien, ya que si ofreces algún producto como gratuito, las probabilidades de llevarte a un cliente al huerto, son mayores.
Es una técnica de ventas muy utilizada actualmente. El archiconocido 2X1 por ejemplo.

Otra es la táctica de solicitar un donativo, y casi siempre, la gente responde bien, estimulada por el "honor" o la comparación con el otro.


La pregunta clave aqui es ¿hay algo en verdad que sea gratis?

¿El amor, la misericordia de Dios, son gratis?

Sin ánimo de ofender a nadie, pues la pregunta muestra su radicalidad, yo diría que no.
Me atrevo a afirmar que nada es gratis, que a pesar de la intención de incondicionalidad, siempre se paga un precio.
Ahora bien, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar?

¿El perdón, el repudio, la alegria del retorno o la condena del que se aparta para nunca volver?.

¿Una noche de hotel, una cena, las vacaciones de verano, a nuestro mejor amigo....?

¿La salvación de nuestra alma ?

Este orden no es casual; A veces nos la jugamos por asuntos de lo más absurdos,  nuestra ceguera llega a tal punto que ahoga nuestra razón en medio de las pasiones.
Metemos la pata... 

Conclusión: Kant no estaba equivocado, en este mundo ninguna voluntad es santa;

Sin embargo, ¿lo estaba Dios?
Dios entrega a su Hijo único para redimir a la humanidad de sus pecados y así evitar la  muerte eterna. En lugar de ello, nos ofrece la vida, pero eso sí, a cambio, hemos de ser buenos, cumplir sus mandamientos, siendo el primero y más fundamental: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a tí mismo".

Creo que queda claro el asunto.

Espero vuestras opiniones.