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jueves, 29 de mayo de 2014
Esperanza
Pensamientos que calman nuestra sed de amor, nuestra necesidad de autoafirmación y nuestra entrega a vivir la vida sin miedos, sin cadenas.
Porque, a fin de cuentas, todo está en el poder de la mente, y ésta la puedes dirigir tú, si te lo propones.
http://www.frasesdealma.com/pensamientos-positivos-reflecciones/
http://tubreveespacio.com/pemay-la%20enfermedad%20del%20miedo.htm
lunes, 19 de mayo de 2014
Evitarse a uno mismo
Paradójicamente quién más se evita a sí mismo es el adicto/a al amor.
¿Por qué, os preguntaréis?
Porque en el arte de la obsesión, su foco de atención está fuera de su yo interno, lo coloca afuera, en el otro, generalmente su pareja, pero igual podría ser su padre, su madre o su hijo.
El asunto estriba en ocupar su mente en y con los demás, pero no en sí mismo, en saber qué necesita, qué le gusta, cuáles metas desea alcanzar etc..
El auténtico adicto desarrolla unos hábitos codependientes, situando su existencia en el substrato de su reflexión, ignorando que así no puede amar, porque el amor, para que fluya tiene que venir desde el interior de uno mismo; Cuando uno es capaz de darse amor a sí mismo, está en disposición de darlo a otros.
A este grupo de personas, tradicionalmente, amas de casa y madres, pero que actualmente se extiende a muchas más, integrándose también algunos hombres, (dado que no estuvo presente en su educación con anterioridad), les lanzaría yo este reto:
"Ámate a ti misma como te gustaría que los demás te amasen, en profundidad, sin prejuicios ni juicios y sin miedo".
Ahora sí, podrás amar en igualdad y con respeto.
viernes, 9 de mayo de 2014
Perfil del adicto al amor
El mayor temor consciente del adicto al amor es el abandono. El pánico que ésta posibilidad le provoca le lleva a querer controlar al otro en todo momento.
Necesita constantemente corroborar mediante el lenguaje verbal o no verbal, que su pareja le ama.
De manera insistente, ansía esa manifestación y cuándo no la obtiene se siente deprimido y/o frustrada llevando al otro hacia la discusión manipulativa y el conflicto.
Suele dedicarse a profesiones que le reportan cierta satisfacción, al sentirse útiles y necesarios. Quieren salvar a los demás, pero en el fondo, lo que hay detrás es un abandono a sí mismos y una compulsión a huir de sus dificultades de relación, centrándose en la ayuda al prójimo.
Eligen profesiones, como enfermeras, maestras, médicos, psicólogos, amas de casa, asistentas sociales, etc.
Con tal de "evitar" ese dolor, se unen a parejas disfuncionales, que las maltratan afectiva y emocionalmente. Se enredan, pero continúan con ello, porque es lo único que han aprendido y con lo que están familiarizados.
Irónicamente reciben aquéllo de lo que huyen: la soledad física y emocional.
Su incompetencia para superar su "manía persecutoria" las lleva a mayor control, mayor manipulación, así hasta que la relación se rompe, ya que, de tanto tirar la cuerda acaban por asfixiar a su pareja, de por sí incompetente para soportar el esfuerzo de experimentar la intimidad.
jueves, 8 de mayo de 2014
Perfil del adicto a la evitación
Quisiera profundizar algo más en los rasgos que definen a la persona que evita de manera inconsciente, por lo general, el compromiso y la intimidad con otra persona.
Tengo que decir, que ésta actitud se manifiesta de muchas maneras: desapego, rigidez mental, falta de tolerancia, distorsión del pensamiento, victimismo, escasez de resiliencia etc.
Estas personas huyen de sí mismas, deseosas de gustar, seducen con sus palabras, gestos y comportamientos.
Al principio todo parece de color de rosa, te invitan, te regalan rosas, te alaban. Pero en el fondo, no quieren ir más lejos.
Enquistados en su desconfianza y su recelo no son capaces de entregarse a otra persona por temor a ser abandonados. Así que se apresuran, se adelantan y son ellos los que te abandonan a tí.
Se dedican a profesiones diversas: albañil, jugador de fútbol profesional, director de colegio, monitor de deportes, camionero, etc.
O también se aferran al deporte, o a cualesquiera otra actividad de ocio, como la caza, la pesca e incluso la ayuda en una ONG o lo que sea, con tal de no asumir sus propias dificultades de relación.
De lo que se trata, en definitiva es de tener siempre una excusa para no vivir en paz con su pareja. Así que se evaden continuamente, a través de todos estos subterfugios y provocan crisis constantes en la relación para que finalmente ésta acabe diluyéndose.
Necesita sentirse fuera, y estar al margen. Dentro se agobia tremendamente, porque emocionalmente sigue siendo un niño que quiere estar con su mamá; No es un adulto.
No le gusta que reclamen su compañía, esto les asusta. Al igual que el amor verdadero.
Es muy doloroso estar en ésta piel, incluso para ellos mismos, porque se pierden lo más bonito y sincero de una relación, ser uno mismo y no tener miedo de ello ni de mostrarse cuál se es.
Espero vuestros comentarios.
miércoles, 7 de mayo de 2014
¿Se puede amar de manera intermitente?
Clara, una amiga de mi madre, dice que sí.
Ella se sintió poco amada por su propio padre. De hecho, diría que nunca se sintió del todo amada, por nadie especialmente, o lo que es lo mismo, incondicionalmente.
Al cabo de los años, ésta mujer entabló amistad con un chico que solía frecuentar el mismo gimnasio que ella. Éste resultó ser muy simpático, la hacía reír, la invitaba a tomar café y hasta en más de una ocasión se ofreció a hacer de canguro.
Clara, se sintió por primera vez en su vida, amada, de verdad. Así que no tuvo en cuenta algunos detalles que él le revelo, tales como: "que había sido drogadicto, en su juventud, y que por error había pasado unos pocos años en la cárcel".
Ella no podía creerlo, dado que, en ningún momento mostraba mal carácter, ni falta de criterio o juicio.
Poco a poco, Abelardo, se coló en su corazón, hasta el punto de que ella pensó, incluso, en casarse.
Tres años más tarde, de manera inexplicable, y a raíz de una de sus tantas discusiones, él cambió totalmente de conducta. Ya no iba a visitarla, y cada vez, que iba, lo cual era poco frecuente, se mostraba receloso, reservado y taciturno.
Ella sintió pánico, en el fondo intuía que eso no estaba funcionando, aún con todo, se negó a ver los avisos y advertencias, en un afán por controlar la situación, cuándo en verdad, estaba siendo ella la que andaba muy descontrolada emocionalmente.
Él le daba una de cal y otra de arena, argumentando que estaba cansado o harto, y que discutían mucho. No se atrevía a dejarla, pero tampoco a abandonarla del todo. Así que comenzó una espiral de tira y afloja.
Clara se encontraba cada día más enferma, no comía casi, había perdido el apetito, sin embargo, se aferraba a la relación. No quería soltarse. Pensaba que se iba a arreglar, no podía sufrir de nuevo otra decepción, así que luchaba y luchaba. A nivel inconsciente pensaba en su padre.
A esto llamo yo relación de "amor intermitente".
A fuerza de perseverancia, consiguió que él permaneciera a su lado casi 4 años. Pero ¿a qué coste?
A fuerza de perseverancia, consiguió que él permaneciera a su lado casi 4 años. Pero ¿a qué coste?
No se sentía satisfecha, su vacío iba en aumento, a la par que su patología.
Lo persiguió, suplicó, se humilló, lo convencía para volver, para no sentirse abandonada, pues ése era su mayor temor.
Sin embargo, su abandono era cada vez más real, pero ella se negaba a escuchar las alarmas. Renegaba hasta de su propia intuición.
Y en cada abandono, se hundía más y más en la depresión.
Al preguntarle yo, por qué esa insistencia tan enfermiza, me habló de su padre, y de cómo había amado él a su mujer.
Entonces, a la vez que recordaba y reflexionaba en voz alta, fue siendo consciente de que estaba repitiendo el mismo patrón, pero con mayor resolución y recursos, que sus padres, pues ella sabía mucho de psicología.
Le sugerí que pensara en sí misma, para variar, y analizara cuáles habían sido los momentos de mayor felicidad en su vida, y si, habían tenido lugar antes o después de conocerle.
La idea era, que tomara conciencia, de cuán feliz podía ser sin el amor del padre, del marido o del amigo. Amándose y aceptándose ella sola, incondicionalmente, podría resolver el jeroglífico.
Comprender que el principal amor es el que no se exige, sino el que llega. Empezando por darse ella a sí misma amor, porque el secreto de la felicidad no está en lo que se tiene o deje de tener, sino en el control de los deseos irracionales e imposibles.
Ella sigue luchando, pero para sí misma, desde luego.
Un fortísimo abrazo a mi gran amiga Clara.
Lo persiguió, suplicó, se humilló, lo convencía para volver, para no sentirse abandonada, pues ése era su mayor temor.
Sin embargo, su abandono era cada vez más real, pero ella se negaba a escuchar las alarmas. Renegaba hasta de su propia intuición.
Y en cada abandono, se hundía más y más en la depresión.
Al preguntarle yo, por qué esa insistencia tan enfermiza, me habló de su padre, y de cómo había amado él a su mujer.
Entonces, a la vez que recordaba y reflexionaba en voz alta, fue siendo consciente de que estaba repitiendo el mismo patrón, pero con mayor resolución y recursos, que sus padres, pues ella sabía mucho de psicología.
Le sugerí que pensara en sí misma, para variar, y analizara cuáles habían sido los momentos de mayor felicidad en su vida, y si, habían tenido lugar antes o después de conocerle.
La idea era, que tomara conciencia, de cuán feliz podía ser sin el amor del padre, del marido o del amigo. Amándose y aceptándose ella sola, incondicionalmente, podría resolver el jeroglífico.
Comprender que el principal amor es el que no se exige, sino el que llega. Empezando por darse ella a sí misma amor, porque el secreto de la felicidad no está en lo que se tiene o deje de tener, sino en el control de los deseos irracionales e imposibles.
Ella sigue luchando, pero para sí misma, desde luego.
Un fortísimo abrazo a mi gran amiga Clara.
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