miércoles, 26 de septiembre de 2018

El tránsito: Una amiga en el cielo

Puedo presumir de tener una amiga en el cielo;


Morir no es el final, es  principio de eternidad.
Vida gozosa en el amor de Dios.
Vida de fe.
Vida de esperanza.

Nunca sabemos cuándo nos llegará ni dónde;  tampoco si estaremos solos o acompañados.
Desconocemos el sentir de ese instante previo.

Si acontecerá con sosiego o desasosiego.

Si veremos la luz o las sombras.
Si por el contrario nos encontraremos encerrados en la mirada estrecha de una mente atormentada e inquieta.
Si la luz hará brotar dicha y felicidad en ese encuentro o tinieblas y escarnio.

Pensar y no ser.
Orar;
para ser uno con Dios.
Ésa era su filosofía.
Su tarea.
Su mismidad.

A ella no le  bastaba con existir para sí.
Respondía al impulso de las horas, los días, los meses y los años junto al Señor, junto al Sagrario, en el corazón mismo de la Eucaristía.
Una vida de devoción, de ansía de amor, de ansía de unión;
Que la llevaron a olvidarse de sí misma y a entregar su vida por Amor. Pues no hay amor más grande que el amor de Dios.
Llegó por fin su recompensa.
Una vida de gloria y comunión entre los hijos predilectos de nuestro amado y adorado Cristo.


Descanse en paz, bella flor, bella entre las bellas, espiritualmente cercana a los ángeles.

Gloriosa esperanza, fiel, comprometida.


Tu sembraste una escuela de amor, entre los fieles, una escuela de fe, una escuela de esperanza.
Modelo a seguir por los entregados al trabajo de querer ser un poquito mejor cada día.

Conocerte, ¡¡¡¡Qué gran bendición!!!!!!!!!!

Contemplar tu sonrisa, tu alegría, tu vitalidad en ese cuerpo ultrajado, vejado por las células marchitas.

Supiste preservarte de todo aquéllo que te apartaba de la dicha, de la Gloria.
Y supiste mostrar en tu semblante el fiel reflejo de la misericordia de nuestro Salvador. ¡ Bendito y Alabado seas por siempre, Jesús!
Por haberte derramado con tanta intensidad en esta mi muy querida hermana, a la que ahora intento honrar de tu parte, de nuestra parte, de la parte de todos los que la conocimos y amamos dentro de nuestros míseros caparazones.


A ti por siempre,

Gracias, gracias, gracias.