Hermano, amigo mío
- ¿qué?
- Dime
Sócrates ha muerto
- ¿Cómo es posible? ¿Qué me estás contando?
Es cierto,
Mis mayores lo mataron, nosotros somos cómplices también.
- ¿Estás seguro de lo que dices?
Me temo que sí.
- Entonces, entonces, ahora qué será de nosotros????
- Condenados a vivir una vida sin filosofía
- Una vida versada en la acumulación de palabras hueras
Es el triunfo de la Sofística
El arma letal de la verdad, del diálogo, del pensamiento propio, en definitiva.
- ¿Y por qué no han hecho nada los filósofos para impedirlo?
Porque estaban y están demasiado ocupados en entender, en interpretar, en narrar... lo que otros dijeron.
Insertos en la vacuidad de desenterrar muertos.
- Ya veo
- ¿Es por eso que los llaman "locos", y los tachan de elitistas consumados, empedernidos, ajenos a lo que se "cuece".
Si y además a nadie le interesa su jerga.
De tan vana cómo es y tan alejada de los problemas reales de las personas.
- Pero si están todo el tiempo criticándolo todo.
Ya, pero ¿a quién le importa, si nadie los entiende?
Transportan palabras sin sentido, de un lado a otro, de un texto a otro texto.
Es la hermenéutica. La deconstrucción, la arqueología, la estadística.....
Pareciera que dicen algo, pero en realidad no dicen nada.
Al menos nada nuevo.
- No entiendo
- ¿ no son acaso los más sabios?
Si hijo mío, pero les falta lo más importante, les falta la fe.
La confianza en sí mismos.
El convencimiento de que tienen algo que contar. Algo que decir, algo que enseñar.
Pero para ello es necesario previamente que escuchen , que miren, que se abajen de su carro alado.
- Y tu crees hermano, ¿que a ti te escucharan?
Me gustaría,
Pero , entre tanto, pongámonos tu y yo manos a la obra.
Pregúntemos a nuestros alumnos, escuchémoslos, salgamos de nuevo al ágora.
Falta recuperar la filosofía de pasillo.
- Vayamos, no hay tiempo que perder.

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