miércoles, 10 de abril de 2019

¿Ser fiel a uno mismo es equivalente a ser fiel a otro?

Fidelidad

Lleva a compromiso, respeto, confianza, solicitud.
Ausencia de traición y engaño.
Ser fiel lleva a amor generoso, dádiva.
Huida del mundanal ruido.
Ausencia de celos; Confianza.


Fidelidad es contrario a permitir todo; permitiendo todo.
Es contrario al deseo penetrante, si el deseo es deseo de otro, de otra.

No miraras ni desearás a la mujer del vecino.
No codiciarás lo que no es tuyo. Reza la doctrina católica.
Pero también no consentirás que otro se enamore de ti, pues si lo permites y lo alientas, eres responsable del sentimiento sembrado.
Y si lo alientas,  lo consientes.
Y si lo consientes,  pecas. Pecas por omisión; por omitir información; omitir datos.

Ser infiel lleva a la pérdida de la virginidad, de la inocencia.
 El que peca con quien no es su pareja comete adulterio. 

Esta perpectiva lleva a considerar la sociedad como llena de adúlteros. Pues adúlteros somos todos, ya que no buscamos lo auténtico, lo sincero, lo irreprochable, bien porque nos da miedo, bien por pereza.

Otra perspectiva actual defiende la idea de que la fidelidad se pacta con la pareja.  Cada pareja decide qué significado da cada uno a ser fiel. Pero si es relativo a la pareja, no hay un concepto objetivo de fidelidad que pueda universalizarse tal y como afirman los relativistas. Entonces el sentido de ser fiel   depende del contexto, del sujeto, de las circunstancias.

En resumen,  su valor relativo deja de ser esencial para convertirse en algo útil. O inútil. Según el momento o la persona.


Pero entonces,  ¿qué es cierto, qué es real, qué es lo bueno o la verdad????
Nada, absolutamente nada.

Protágoras lo advierte: "El hombre es la medida de todas las cosas".
Concluyendo: La fidelidad es una utopía. 

¡Pues estamos apañaos!


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