Miré al cielo,
caía la tarde.
Cielo amarillo,
Júbilo en el corazón.
Miro a un lado,
miro a otro;
Miseria, destrucción.
¿Qué hacen los pobres,
siendo devorados por
el horror del placer
insaciable,
Insano?
Cae la tarde y
me acerco a ti,
acurrada en tu pecho,
doliente mi tristeza,
encadenada a la rueda
que gira y da vueltas
sin cesar,
sin salida,
sin razón.
Basta ya de esta vida.
Vida placebo,
vida insípida.
Todo se acaba,
cuando llega el Amado.
El encuentro con El
es infinito, inefable.
Cielo y Tierra se funden
en un abrazo.
Sol naciente,
Luna resplandeciente
Anochece,
y Tu estas a mi lado.
Paz y Gloria

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