El adicto al amor conoce a alguien que le parece atractivo, por el poder que en apariencia despliega esa persona. Éste, convencido de que es incapaz para cuidar adecuadamente de si mismo, y menos aún, de satisfacer sus necesidades de afecto por sí solo, se enamora "ciegamente" de él, normalmente de un adicto a la evitación.
En esta relación, el adicto al amor suele fantasear con la idea de ser rescatado, salvado, compensado finalmente de su abandono infantil. Entonces comienza a perseguir, a exigir a su pareja cada vez más afecto, ignorando las necesidades o los deseos del otro. Pide, incluso con desesperación ser amado, necesita llenar su vacío, su dolor, su culpa. Pero, cuando su pareja, que por otro lado, no entiende, no percibe la hondura del dolor del otro, se niega o rechaza semejantes demandas, el adicto al amor, experimenta un dolor semejante a una tortura, es como cortar de raiz sus aspiraciones, deslegitimarlas o incluso culpabilizarlas.
El adicto al amor, busca entonces aliviar su dolor por "no ser querido" del modo en el que éste lo exige, mediante actividades o evasiones que le compensen y restituyan de tales injusticias. Mientras que el adicto a la evitación busca resarcirse de tanta exigencia, evadiéndose, a veces compulsivamente, con la comida, el alcohol o las drogas. De este modo, la pareja, finalmente aboca a un callejón sin salida, de incomprensión, olvido y falta de escucha, un camino, a veces sin retorno, pues le lleva a la separación definitiva.
No es de extrañar, que estos adictos, tengan dificultades también en sus relaciones personales con los demás. También es normal que se separen temporalmente y luego vuelvan a intentarlo, en un sin fin de encuentros y desencuentros poco fructífieros, porque los problemas de fondo de la relación no se abordan y éstos se cronifican y se convierten en tóxicos.
En esta relación, el adicto al amor suele fantasear con la idea de ser rescatado, salvado, compensado finalmente de su abandono infantil. Entonces comienza a perseguir, a exigir a su pareja cada vez más afecto, ignorando las necesidades o los deseos del otro. Pide, incluso con desesperación ser amado, necesita llenar su vacío, su dolor, su culpa. Pero, cuando su pareja, que por otro lado, no entiende, no percibe la hondura del dolor del otro, se niega o rechaza semejantes demandas, el adicto al amor, experimenta un dolor semejante a una tortura, es como cortar de raiz sus aspiraciones, deslegitimarlas o incluso culpabilizarlas.
El adicto al amor, busca entonces aliviar su dolor por "no ser querido" del modo en el que éste lo exige, mediante actividades o evasiones que le compensen y restituyan de tales injusticias. Mientras que el adicto a la evitación busca resarcirse de tanta exigencia, evadiéndose, a veces compulsivamente, con la comida, el alcohol o las drogas. De este modo, la pareja, finalmente aboca a un callejón sin salida, de incomprensión, olvido y falta de escucha, un camino, a veces sin retorno, pues le lleva a la separación definitiva.
No es de extrañar, que estos adictos, tengan dificultades también en sus relaciones personales con los demás. También es normal que se separen temporalmente y luego vuelvan a intentarlo, en un sin fin de encuentros y desencuentros poco fructífieros, porque los problemas de fondo de la relación no se abordan y éstos se cronifican y se convierten en tóxicos.

¿Es acaso esto una situacion mas comun de lo que en un primer momento queremos imaginar?
ResponderEliminar¿De que modo la television, las redes sociales, la prensa rosa y los reality show estan contribuyendo a ello?
¿Por que no contrarrestamos con educacion en habilidades y control emocional??
....
http://1001maneras.blogspot.com.es/2008/09/1-conduciendo.html
ResponderEliminarSeguro que disfrutarás leyéndolo del 1 al 34.