viernes, 5 de febrero de 2016

Amor cristiano



Semejante al amor divino.
Similar al modo y manera cómo Cristo nos amó y nos ama.
El que lo entrega todo, no entrega su cuerpo, sino hasta el final. Cuando el sacramento del matrimonio sella esa unión con el Espíritu de Dios.

¡Qué contrariedad!
Símbolo de la antítesis a la vivencia general del amor-carne, propio de la actualidad.
¡Vaya despropósito!
¡Cuánto sacrificio!" ¿Para qué?


Así es Dios, amigos; El no nos pide que entremos al cielo por la puerta ancha, sino por la estrecha.

El camino a recorrer implica contención, voluntad, (aguantarse las ganas).
Resumiendo, honestidad.

Hay que ser muy honesto, y estar muy seguro de lo que se quiere, de a quién se quiere y por qué.
¿Qué es lo que anhela tu corazón? ¿Te lo has preguntado, alguna vez?

¿Sexo? ¿cariño? ¿mitigar la soledad?

No ricemos el rizo, seamos consecuentes con nuestros principios, nuestra ideas, nuestros ideales; No hay que darle más vueltas.
Es muy fácil, seamos capaces de ponernos en el lugar del otro. Como hizo Jesús.

Cuesta, pero vale la pena alcanzarlo.


Quien logra ese amor, lo tiene todo.

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