sábado, 18 de febrero de 2017

Amar, lleva su tiempo





¿Cuándo se empieza a amar más a un hijo?
¿Hay fecha de comienzo, fecha de término?


No sabemos...
Supongo que para cada caso será distinto.

En mi caso he sido recientemente consciente de ello. A partir del momento en el que te das cuenta de que ya no hay marcha atrás; de que el tiempo se nos escapa.
Ellos crecen, y de repente, te encuentras frente al espejo que ya no refleja nada, pues no les ves.

Eso pasa un día cualquiera, y entonces piensas, que aún te queda, que no es demasiado tarde, que los puedes recuperar....

¡Ingenuidad!

Los recuerdos se convierten en un drama, el mismo drama de la vida; Ensoñaciones, relatos..., suspiros.

Y te preguntas, ¿y ahora qué?

Te percatas a duras penas, de cuánto les quieres, y te planteas un comienzo.
Pero no hay comienzo, al igual que no hay final, simplemente les amas; porque el tiempo en estos casos es relativo, relativo a una historia con protagonistas, a los que vas conociendo poco a poco. Y así te encuentras ante una realidad que no sospechabas.
Ya es demasiado tarde; no tiene remedio, les quieres, y mucho, quedando un trocito de tu corazón quebrado de dolor porque sabes lo que llegará.
El amor duele, tanto si lo tienes como si no.

¡Mas vale tenerlo, ¿no?!
Pero es que además te das cuenta después, transcurrida la experiencia, transcurrido el momento, la convivencia o lo que sea.

Nuestro cerebro es lento para advertirnos, o quizás sea esa su esencia.

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