El mito de Aristófanes en El Banquete nos recuerda el origen de esta fábula:
Me duele aquí dijo ella
A ver: ¿Puedo aliviarte? -dijo él-
- No se; ¿Quieres intentarlo?
Puede; ¿hay recompensa?
- Quizás.
¿Quizás? ¿es eso una respuesta afirmativa?
- No lo tengo claro. Verás para mi no se trata de un intercambio de fluidos. Ni siquiera me bastaría con que además hubiera juegos, palabras, abrazos.
¿Ah no?
- No, yo lo que realmente busco es una fusión real. Una unión eterna. Como en Quevedo: más allá de la muerte.
¿En serio?
- En serio. Mira te voy a pasar un texto de un poeta que lo explica todo, a lo mejor incluso, llegas a creértelo.
¿Tú te lo has creido?
- Estoy en ello. De momento leélo y luego hablamos.
Okay
"Desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de los unos a los otros innato
en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza, que intenta
hacer uno solo de dos y sanar la naturaleza humana".
Ves, aquí te está contando la genealogía del amor. Necesitamos al otro porque estamos rotos, divididos y anhelamos fervientemente completar nuestro cuerpo y nuestra alma con la que un día fue nuestra compañera original.
"Pero cuando se encuentran con aquella auténtica mitad de si mismos
-tanto unos como otros-, quedan maravillosamente
impresionados por afecto, afinidad y amor, sin querer, por así
decirlo, separarse unos de otros ni siquiera por un momento".
- Como nosotros ahora-
"Éstos permanecen unidos en mutua compañía a lo largo de toda su
vida, y ni siquiera podrían decir qué desean conseguir realmente unos de
otros. Pues a ninguno se le ocurriría pensar que ello fuera el contacto
de las relaciones sexuales y que, precisamente por esto, el uno se
alegra de estar en compañía del otro con tan gran empeño. antes bien, es
evidente que el alma de cada uno desea otra cosa que no puede expresar,
si bien adivina lo que quiere y lo insinúa enigmáticamente".
- Amar por tanto, es fundirse con el otro. Sin embargo, no es aniquilación ni dominación, ni superposición, sino nueva creatura resultado de la combinación de las otras dos.
¿Más cómo podemos estar seguros de haber encontrado verdaderamente a nuestra alma gemela, si es que alguna vez ésta existió ?
- Es cuestión de fe. Lo intuyes, lo sabes, es como si tú conciencia te lo revelara.
Entiendo
"Si realmente quieren esto, quiero fundirlos y soldarlos en uno solo, de
suerte que siendo dos lleguen a ser uno, y mientras vivan, como si
fueran uno sólo, vivan los dos en común y, cuando mueran, también allí
en el Hades sean uno en lugar de dos, muertos ambos a la vez".
¿Amor después de la muerte? ¿Qué suerte de amor es ésta? ¿Incluye amor carnal?
- Ja, ja,ja siempre pensando en lo mismo. Yo creo que trasciende todo lo conocido hasta ahora.
Pienso que se daría una comunión perfecta pues no contendría los miedos ni las angustias del amor terrenal.
- Sería como en la novela "Crepúsculo" en sentido figurado claro.
Ya veo por dónde vas.
Si eso fuera posible, pienso que me gustaría mucho encontrar a mi alma gemela. Pero, ¿no sería acaso más sensato vivir alimentados con el Espíritu mientras tanto?
- Ciertamente, ahí reside el amor que todo lo cura. Pero nadie lo conoce.
No seas tan pesimista, fíjate bien. ¿Acaso no ves su fulgor?
- Lo veo.
Pues mientras tanto contentémonos con el terrenal, a fin de cuentas también viene de arriba; además nos eleva por encima de lo mundano.
- Me has convencido.
Así sea.

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