El mayor temor consciente del adicto al amor es el abandono. El pánico que ésta posibilidad le provoca le lleva a querer controlar al otro en todo momento.
Necesita constantemente corroborar mediante el lenguaje verbal o no verbal, que su pareja le ama.
De manera insistente, ansía esa manifestación y cuándo no la obtiene se siente deprimido y/o frustrada llevando al otro hacia la discusión manipulativa y el conflicto.
Suele dedicarse a profesiones que le reportan cierta satisfacción, al sentirse útiles y necesarios. Quieren salvar a los demás, pero en el fondo, lo que hay detrás es un abandono a sí mismos y una compulsión a huir de sus dificultades de relación, centrándose en la ayuda al prójimo.
Eligen profesiones, como enfermeras, maestras, médicos, psicólogos, amas de casa, asistentas sociales, etc.
Con tal de "evitar" ese dolor, se unen a parejas disfuncionales, que las maltratan afectiva y emocionalmente. Se enredan, pero continúan con ello, porque es lo único que han aprendido y con lo que están familiarizados.
Irónicamente reciben aquéllo de lo que huyen: la soledad física y emocional.
Su incompetencia para superar su "manía persecutoria" las lleva a mayor control, mayor manipulación, así hasta que la relación se rompe, ya que, de tanto tirar la cuerda acaban por asfixiar a su pareja, de por sí incompetente para soportar el esfuerzo de experimentar la intimidad.

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