miércoles, 15 de octubre de 2014

Fornicación ¿amor o adicción?

LLevo tiempo preguntándome si hablar o no de ello.
Parece que la palabra en sí misma sugiere algo peligroso o prohibido, sin embargo, todos abrimos bien los ojos y los oídos al escucharla.


¿Qué tiene que ver el amor con la fornicación?
Todo y Nada.
Podríamos decir.
Yo creo que, hoy en día, se ha desvirtuado mucho la expresión "amor" y en lugar de ésta empleamos múltiples eufemismos, como "amigos con derecho a roce", "folla-amigos", "rollo, lío, aventura".... y un sin fin...
Pero no se habla de "adictos a las relaciones" o  "adictos al amor" ni tampoco de "adictos a la evitación", codependientes, apego ansioso, desapego....., erotización de las relaciones o incluso manipulación y uso de los cuerpos.

Muchas palabras pero ningún significado, ningún sentido; consumo irresponsable o inconsciente. 
(Excursus: Por favor, con esto no quiero decir que no se deba o pueda hacer. Cada uno es libre y responsable de sí mismo. En todo caso, me atrevería a hacer la sugerencia de informarse e informar al otro/a de nuestros deseos, objetivos o intenciones. Nuestra decisión sería entonces más libre, y yo creo que en las cuestiones relativas al amor, la libertad sí es un asunto serio). 
Se ha perdido el sentido de "casi" todo respecto al tema de las relaciones personales íntimas, porque la intimidad ya no existe, ni siquiera se sabe lo que es. Se confunde con el sexo o con el placer. 
La mayoría de la gente ignora que la intimidad obedece a un lenguaje, el lenguaje del espíritu, no ya del cuerpo, aunque también, pero porque primero atraviesa el alma, si no no hay intimidad, es otra cosa, es cotilleo, intromisión, curiosidad, morbo, pornografía.....
La intimidad requiere de un algo compartido, no consumido, no es superficial, no está a la venta, no es, en definitiva, una mercancía. Requiere diálogo, escucha activa, palabras, argumentos, feedback, miradas, gestos, compañía, compenetración, empatía, respeto, etc.

Sin esto, el amor no es amor, es idolatría al cuerpo, a la imagen y en este sentido sí podemos hablar de fornicación.

Concluyendo, cuando dos personas se aman de verdad, de manera auténtica caen los velos que cubren su yo íntimo, para compartirlo, para entregarlo mutuamente, sin miedos, sin tapujos, sin prejuicios, se desvela el mito que subyace al amor contemporáneo que solo entiende de placer en sentido físico, cuando en verdad, el amor auténtico se produce en la comunicación, la comunión de las almas.
Destape del alma , no la piel, no la carne, sino los misterios de nuestra infancia, los secretos de los sueños no cumplidos, los miedos, los desvelos, las mentiras inconfesables... 
Intimidad es formar parte del otro y el otro de mí mismo.
Esto no es fornicación. Aunque el cine, la televisión, la publicidad, la sociedad de consumo,  a base de meternos en vena el destape, "casi" nos ha convencido de que se asemejan, se intercalan. Pero no, ... hay otras opciones.

Como siempre voy a hablaros de una experiencia de la que tuve noticia hace ya algún tiempo.
Una chica joven, atractiva, con baja autoestima, deseosa de gustar a los hombres mas ignorante de lo que les gusta, con notables carencias afectivas, malas relaciones con su padre;  "Sumisa", en tanto se pliega con facilidad a sus demandas sexuales, un día cualquiera se "acuesta con un viejo amigo de la facultad", alguien a quien conoce bien, pero por el que no siente nada en especial,  no sabe por qué lo hace, sin embargo, actúa de este modo, porque piensa que el hecho en sí no tiene demasiada importancia, no es trascendente  y además lo "hace todo el mundo". "Es guay", está de moda, y total si no se va a enterar nadie, le dice aquél para acabar de convencerla, lo hacemos sólo por diversión.
Efectivamente, ¿ por qué se piensa que "hacerlo" divierte?
¿Acaso es lo mismo que ir al cine, o al supermercado?
A fuerza de relativizar las cosas, hemos perdido incluso el conocimiento de lo que nos importa de verdad y lo que no.
Trivialidad, .... ¿eso es lo que queremos? 

Dejo aquí esta reflexión....
¡Opinad....!
 

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