miércoles, 8 de octubre de 2014

El arte de la masturbación

La Wikipedia describe masturbación muy brevemente como: la estimulación tanto femenina como masculina, de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo.

Caso paradigmático:

Quisiera Padre confesarme: Ave María Purísima
- Sin pecado concebida;
-Sí, ¿dime?
 Anoche me masturbé.
 Hasta la edad de 32 años nunca me había masturbado. No sabía cómo hacerlo. Me daba vergüenza. En la casa paterna había estado muy reprimida. Desde jovencita asociaba el autoplacer en solitario o compartido como algo desagradable y malo. Gracias a la terapia y a la reeducación sexual pude superar esta dificultad. Pero ahora, descubro que la religión católica lo condena.¡Estoy hecha un lío! Ya no sé que pensar. Me siento "culpable".

-¿Por qué lo hiciste?
Porque no tengo pareja, Padre y no me pude contener.
-¿Qué dice el Evangelio acerca de ello?
Que es un acto de egoísmo. Pero, entonces, ¿por qué las personas casadas pueden sentir placer, y yo, que encima no tengo pareja, no puedo??? ¿Acaso Dios hace ésta discriminación???
-Porque el sacramento del matrimonio valida la unión sexual entre un hombre y una mujer, para alcanzar la comunión a traves de su amor, cuya finalidad trasciende lo puramente material. En la comunión se alcanza la unión con Dios. Es cierto, que hay un beneficio sensible, pero lo importante, es hacia dónde nos lleva,  la entrega amorosa a nuestro Señor.

¿Qué puedo hacer para no sucumbir a mi necesidad?,- porque es una necesidad biológica.

-Pues rezar, hija, y no exponerte a situaciones que exciten tu deseo;
El sexto mandamiento dice "no cometerás actos impuros" nos remite a una realidad cristiana, la acción en sí misma carece de valor desde el punto de vista de la Iglesia, porque no agrada a Dios. 
Está bien, lo intentaré.

Se le ocurrió visitar a su médico de cabecera para contrastar información. Éste le dijo que "la masturbación" satisface una demanda biológica y como tal no es perniciosa. Favorece el riego sanguíneo, fortalece el corazón, relaja las tensiones y ayuda a dormir mejor. Por tanto, no ve inconveniente alguno porque realizándola "no haces daño a nadie". 
Pregúntale a tu conciencia, y en función de su respuesta, sabrás si estás haciendo algo malo o no, escuchó de labios de una amiga muy religiosa,  idea que encaja perfectamente con la teoría ética de Kant y su imperativo categórico que podríamos parafrasear como "haz lo que quieras, pero antes de hacerlo piensa ¿qué pasaría si toda la humanidad actuase como tú?.
De acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica, la masturbación es un acto "intrínseca y gravemente desordenado". Comportarnos deliberadamente para obtener placer más allá de su finalidad propia, al margen incluso del matrimonio, constituye un acto que entorpece la vida del buen cristiano y lo aleja del amor de Dios. 
Algunas organizaciones amparadas en los beneficios de la salud física y psicológica señalan que:
"La masturbación es el acto de proveerse placer sexual a través de la estimulación de los órganos genitales. Es una acción saludable y normal para que las mujeres y los hombres exploren su propia sexualidad. No es exclusiva de los adolescentes y debería formar parte de todas las etapas de la vida del ser humano.
La vida sexual es inherente a las personas, es decir, no podemos vivir sin esta parte de nuestra naturaleza y la masturbación nos ofrece una forma sin riesgos y segura de satisfacer el deseo sexual. No hay riesgo de adquirir una enfermedad de transmisión sexual ni existe el riesgo de embarazo.
Además  es una excelente práctica que puede mejorar la vida sexual compartida, ya que puedes dialogar con tu compañero acerca de tus apetencias o prioridades,  por lo tanto la intimidad suele resultar más satisfactoria".


Pero desde otras escuelas psicológicas amparadas en la fe cristiana,  señalan que "cuando la masturbación se convierte en un hábito tiene algunos riesgos como: el riesgo de quedarse en un estadio narcisista, excesiva genitalización del sexo, utilizarlo como evasión. Aclarando que es una acción desordenada, ya que al ser un acto individual y egocéntrico no corresponde a los requisitos de la sexualidad humana. La masturbación genera en la persona una sexualidad egocéntrica, si la persona se masturba frecuentemente, disminuye su incentivo para salir al exterior, es decir, va perdiendo habilidad para relacionarse con otros y de diálogo. Es un vicio que se adquiere y llega a ser esclavizante". "Puede incluso llevar a una obsesión erótica, a estar pensando y deseando lo sensual, y esto va llenando a la persona de un amargo sentimiento de insatisfacción y de vacío".
Desde algunos ámbitos (educativos) se insiste en el hecho de que la decisión de masturbarse o no, es libre y depende exclusivamente de uno, no por ello la condenan, sino que nos advierten de que no es un asunto irremediable:  al igual que afirman que tampoco  es una señal de debilidad, sino de fortaleza y madurez moral.
"En resumen: para evitar la masturbación o salir de su círculo vicioso hay que empezar por decidirse a hacerlo sabiendo que es posible y sano. Pero además, hay que poner medios concretos para fortalecer esa decisión: protegerte de la erotización, tener un estilo de vida saludable, ocupar constructivamente tu tiempo libre y elegir bien tus amistades. Así estarás preparándote para el amor sólido, que pasa por ser dueño de tu sexualidad, y no permitirás que la masturbación le quite calidad a esa capacidad de amar".


Concluyendo, desde el sentido común podemos afirmar que lo importante no es el qué, sino el cómo y el cuánto. Esto es,  si nos adherimos al sabio Aristóteles, en el término medio está la virtud, por lo que una práctica moderada y ordenada puede ocasionar más beneficios que perjuicios, si no contradice tu conciencia, claro y no haces de ello una práctica adictiva.
¿Habrá acaso mayor placer que una vida amorosa y sexual compartida? .....
Sea ésta la reflexión que me gustaría nos hiciésemos también nosotros, amigos y amigas seguidores de este blog. 

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