Platón en su célebre Diálogo El Banquete, nos presenta un intercambio de opiniones de algunos de los personajes públicos más célebres de la época: Fedro, se explaya en el Eros, (Dios de la juventud y la belleza), Pausanias, en la Filia, (la amistad comprometida), Aristófanes en el Amor Fusión o simbiótico, con su mito de la división de los seres humanos en dos mitades, de tal modo que anhelamos la reunificación con la mitad perdida y el propio Sócrates habla del Eros como daimon, deseo y búsqueda de lo que nos falta o carecemos. A través de la pareja nos complementamos.
De ahí que el filósofo francés Comte Sponville refleja en su obra esta visión enriquecida con las aportaciones de la filosofía cristiana, postulando estos tres tipos distintos de amor: Eros, Filia y Ágape.
De ahí que el filósofo francés Comte Sponville refleja en su obra esta visión enriquecida con las aportaciones de la filosofía cristiana, postulando estos tres tipos distintos de amor: Eros, Filia y Ágape.
El Eros, representado por el amor de juventud, es el amor que goza con el cuerpo, suele manifestarse en el deseo por poseer físicamente al otro, y en el gozo o satisfacción con un cuerpo bello; En la tradición occidental se conoce como el amor sexual, el primero en la escala del enamoramiento. Es el más violento, el más posesivo y requiere de la presencia constante del objeto de su deseo.
Después vendría el amor filial, el amor de amistad, cuando nos alegramos con el bien del otro. Éste es más duradero y estable, basado en la confianza y el respeto. Es un amor más maduro, que no exige, sino que comparte la alegría y el bien-estar del otro. Es el amor del que se goza cuando la pareja ya se ha formado y llegan los hijos. Esto es, cuando el deseo se "amortigua" y cede el paso a la estabilidad, el compromiso y la calma.
Por último, tenemos el amor ágape, que es el amor a la humanidad, es la entrega incondicional, cuando el amor alcanza su cúspide, pues es un amor que se da y se despliega con generosidad, sin importar ser recompensado. Es el amor de Dios al ser humano. El amor hacia uno mismo, y por extensión el amor hacia los demás.
Este último es el que cumple con los requisitos anteriores y los engloba, superándolos. Es el amor ético, gozoso con el alma y el cuerpo, trascendiéndolos. Prototipo de amor desinteresado, gozoso, pleno, honesto, entregado. Un amor que vence todas las barreras, no hay rencor, no hay ira, no hay dolor.
¿Qué lugar ocupa, pues, la intimidad en el amor?
LLegados a este punto, podemos decir que la intimidad es la puerta de entrada a los modelos de amor maduros, filia y ágape. Porque supone penetrar y dejarse penetrar, a través del diálogo en los caminos profundos de nuestro ser más desconocido, y ello, en algunas personas, supone una amenaza, en otras, sin embargo, constituye su plenitud real.
Por lo tanto, las personas solemos confiarnos en esos términos cuando nuestra relación con el otro está muy avanzada. Ha superado los obstáculos del tiempo, la desidia, el aburrimiento, los celos, los reproches y el rencor, los "deberías" , las historias familiares y los mecanismos de defensa aprendidos desde la infancia.
¿Qué lugar ocupa, pues, la intimidad en el amor?
LLegados a este punto, podemos decir que la intimidad es la puerta de entrada a los modelos de amor maduros, filia y ágape. Porque supone penetrar y dejarse penetrar, a través del diálogo en los caminos profundos de nuestro ser más desconocido, y ello, en algunas personas, supone una amenaza, en otras, sin embargo, constituye su plenitud real.
Por lo tanto, las personas solemos confiarnos en esos términos cuando nuestra relación con el otro está muy avanzada. Ha superado los obstáculos del tiempo, la desidia, el aburrimiento, los celos, los reproches y el rencor, los "deberías" , las historias familiares y los mecanismos de defensa aprendidos desde la infancia.
Por lo general éste tipo de amor se da entre las parejas ya constituidas, entre los padres y los hijos, entre las amistades auténticas, pero no tiene por qué haber una norma rígida. Diría que lo más característico sería "dejarse llevar con los ojos cerrados". El amante y el amado no sienten ningún miedo y pueden "abandonarse" en los brazos del otro. No hay ímpetu, no hay poder, no hay sumisión, ni violencia de ningún tipo. No hay interés, no hay tortura. Fluye sin más.
Ser íntimo significa romper la barrera del rechazo y del abandono, del miedo a ser juzgado, a no ser aceptado, simboliza la libertad en la entrega al otro, fruto de una decisión consciente.
Sin embargo, y a pesar de todo, no todas las personas llegan aquí; Algunas, perdidas en sus recelos, se inhiben y evitan la intimidad, desaprovechando con esto, la oportunidad de ser más completas, más maduras, de alcanzar un nivel superior en su manera de amar. De llegar al amor incondicional, que es el que nada teme, el más valeroso de todos ellos. El más completo, el más excelente, el mayor de cuantos existen, pero también el más esforzado y difícil, puesto que nace de tu voluntad y autonomía personales.

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