jueves, 26 de junio de 2014

¿Por qué es tan difícil abandonar una relación adictiva?

Resulta paradójico el hecho de que cuanto más dolor entraña una relación, más elementos de nuestro trauma infantil contiene, en palabras de Robin Norwood. Es por ello que la persona adicta presenta una mayor resistencia a salir de la relación, porque en su fondo más íntimo no quiere renunciar a la posibilidad de revertir el pasado.
Esto es, la niña que sufrió abandono, en mayor o menor medida, físico o emocional, ansía con desesperación transformar ese vacío, sin embargo, ésa es la situación vivida y prolongada en el tiempo durante muchos años de su vida, al igual, posiblemente que el maltrato psicológico, que es lo más común, por tanto, casi que no le queda más remedio que sentirse atraída en la edad adulta por hombres que la tratan de la misma manera. Repitiendo de nuevo ese "baile" acompasado entre él y ella, baile de dolor, de pasión, de deseo, de esperanza y de lucha continua. Pero eso es lo que ella entiende como amor pasional, como "lo que realmente merece la pena", y se pierde una vez más en el vacío y la desesperanza.
 
La tentación de "arreglar las cosas" es lo que la mantiene viva, pero ausente de la búsqueda de su propio bienestar y satisfacción de sus necesidades. ¡Que bueno, sería, se dice a sí misma, si ésta vez por fin, lo consiguiera!.
Pero no nos engañemos, eso no sucede, y no por falta de interés ni de esfuerzo, sino porque precisamente, el "enganche" emocional arraiga en lo profundo de la tensión que enloquece .
Si conseguimos lo imposible, "arreglar al hombre", desaparece el misterio, la ilusión, la pasión y el deseo.
Sólo cuando la mujer ha sanado, en lo psíquico y en lo emocional, verá la triste realidad, y si su pareja no la acompaña, la relación se romperá.
Solo cuando el hombre, comprenda el por qué de su alejamiento y su huida, el por qué de su necesidad de hacer daño, y desee vivamente salir del túnel, habrá una esperanza para ambos.
 
Ahí reside el milagro y la magia de la mayor parte de las relaciones interpersonales. En aprender y crecer.  Dialogar y gestionar, negociar y escucharse. Resistir la intimidad, tan amenazadora para amos. Se necesita tiempo, paciencia y mucha sabiduría.
No obstante, no te quedes a la espera, lucha por ti, que eres la persona más importante del mundo , y que el Otro, luche por sí mismo también.
Como dijera Sartre, si no queremos que los "otros sean nuestro infierno" hemos de empezar por nosotros mismos, por alejar los fantasmas y demonios de nuestra psique, avanzando hacia la serenidad.

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