martes, 8 de julio de 2014

Prisión

No, sino hay perdón.


"Siento que el mundo desaparece bajo mis pies".
Con esta frase, entró Maite a mi consulta.

¡Le han llevado a prisión!!!!

Suspirando, cabizbaja, deja correr por su frente el sudor y las lágrimas por sus mejillas.


Piden mucho dinero, pero nosotros no tenemos dinero. Nos tenemos el uno al otro, pero nada más.
¿Qué vamos a hacer, ahora?

Sus amigos, podrían prestarle el dinero. Pero él es tan orgulloso. No se lo va a pedir. Si, al menos hubiera hablado antes con ella, si hubiera sabido mantener la amistad, ¡otro gallo nos cantara!


Cuéntame, respondo, tras la pausa que hace mi paciente. 
¿Cómo te sientes? ¿Qué hay de ti en todo esto?

Yo solo quería hacerle feliz. Sólo necesitaba que él se quedara a mi lado, el tiempo suficiente. 
¿Pero, cuánto es el tiempo suficiente? Quise saber.


Pues, no se, supongo que todo el tiempo.

¿Qué vida quieres vivir? ¿La tuya o la de Él?

La mía, ¿estás segura?

Si, pues entonces, reflexiona, y averigua, qué es lo que quieres conseguir, y de qué modo. 
Empieza por definir cuáles son tus prioridades, tus objetivos. Qué, por qué y para qué.

¡Necesito ayuda!, me contesta.

Yo te puedo ayudar, pero mi ayuda es baldía si tú no haces nada por ti misma y para tí misma.

Piensa, ¿por qué lo has elegido? ¿Qué lugar oscuro piensas que completa? 
¿Qué es lo peor que puede pasarte sin Él?
 Y sobre todo, ¿qué quieres hacer con tu vida? ¿Qué necesitas para vivir tu vida con satisfacción? etc.

Piensa en tí. Tómate tu tiempo. No intentes controlar al otro, no manipules sus emociones. 

Conclusión:

El adicto al amor no ama, sólo fantasea. 
Esta mujer no sabe quién es ella, por qué ama ni qué quiere en la vida. 
Y lo que más desconoce es asimisma. Nunca se ha tomado el tiempo necesario y suficiente para estar a solas. 
Ha dado demasiado sentido al Otro y ninguno a su Yo interior.

Para que esta situación no vaya más lejos, necesita recuperarse de su adicción al amor, al Ideal. Necesita recorrer la caverna, mirar primero las sombras, los reflejos en el agua, los objetos mismos, como decía Platón, en su célebre mito de la caverna, para después elevarse hacia las estrellas, y así hasta alcanzar al propio Sol.




No hay comentarios:

Publicar un comentario