"No puedo vivir sin él"
Esta frase, que pudiera parecer exagerada, es la declaración de una mayoría de jóvenes.
El móvil ha pasado de ser un instrumento a ser un "dios".
El dicho o afirmación de que la Humanidad, en Occidente, había acabado con los "Absolutos" es falso. Ahora más que nunca podemos estar siendo dominados por un pequeño "celular".
A golpe de click nos apoderamos de cuántos artilugios, objetos, relaciones, viajes, experiencias necesitamos o creemos necesitar. De un modo simple, incruento, alcanzamos la cúspide de nuestro bienestar. Un bienestar pasajero, por otro lado, temporal, instantáneo, efímero, pero que sin duda, muchos de nosotros pensamos, "merece la pena", o ¿no?
Vivimos en la era de la aceleración, todo ha de ser rápido, vertiginoso.
Reclamamos la satisfacción de nuestro deseo, "Ya", cuál niños. Es también la era de la infantilización; la sociedad no está conformada por adultos, sino por niños grandes.
Lo queremos ya, y si no nos lo podemos procurar, nos volvemos irascibles.
Como si ignorásemos que una vez conseguido el premio, se aplacara nuestra ingente necesidad.
Como si desconociésemos que somos constitutivamente "animales insatisfechos".
Un amigo mio me decía, "tenemos ansía del amor de Dios", lo que pasa es que no lo sabemos, no nos damos ni cuenta.
Lo que hay de fondo es nuestra permanente soledad, el sabernos únicos, distintos, pero a la vez, sumidos en lo profundo de nosotros mismos. Aislados, pequeños, "miserables".
El móvil, la tablet, Internet, nos evaden de nuestra insignificante realidad, hasta el punto de que por unos instantes nos permiten convertirnos en héroes de nuestra propia historia. ¡Qué mas da si es real o no! Pudiera ser inventada.
Lo importante no es eso, sino la creencia de que "le importamos a alguien"
La tecnología nos obnubila. Es la diosa de nuestras conciencias.
Acapara nuestra atención porque ya no hay nada que nos la capte.
Preferimos una comunicación aséptica.
A lo mejor ese sueño de "tener sexo virtual" acaba ocupando el ideal de una "relación plenamente satisfactoria".
No seáis tontos "Nos han invadido". La profecía de Matrix es realidad.
¡Haceos cargo!

En los años 80, Matin Amis, el escritor de Campos de Londres y Dinero, inició su carrera con un relato llamado LA INVASION DE LOS MARCIANITOS, dedicado a la llegada en masa de los primeros videojuegos. Hoy los marcianitos ya son los dueños del planeta tierra para muchos niños y adolescentes. La profecía del fin del mundo por invasión alienígena se ha cumplido, y no hay que soñar, el futuro ya está aquí, y se quedará. Las relaciones rápidas y alienadas-alienígenas han invadido la mentalidad occidental y le han sorbido los sesos a gran parte de la población. Eso de las abducciones por extraterrestres y la cirugía cerebral en los platillos volantes se ha convertido en realidad a través del objeto tecnológico. Estoy de acuerdo, nos han invadido, pero hace ya unos 25 años que están con nosotros.
ResponderEliminarDesde esta perspectiva nos toca, pues, promover una anticultura tecnológica, lo cual sería irrisorio, amén de poco efectivo, o bien, promover una cultura del ocio alternativo, para diversificar nuestras fuentes e instrumentos de entretenimiento, sobre todo para los más jóvenes.
ResponderEliminarSuena pueril o simple, pero creo que los padres tenemos en esto mucha responsabilidad: Hay que llevar a nuestros hijos al monte, a la calle, a los parques y campamentos... para favorecer otra visión, para contrarrestar la miopía ante la reluciente y cercana pantalla.