"Soy ateo, de manera radical y no me vas a convencer de lo contrario".
Testimonio de uno de los psicoanalistas más convencidos del momento actual.
Hay quiénes piensan que el amor a Dios es un absurdo, porque no conocen su sentido.
Prefieren amar a Lacan, Shakespeare o Nietzsche.
Mas eligen alguno de éstos ídolos ( u otros cualesquiera) a los que adoran, para llenar el vacío de su corazón o la "hambruna" de su inteligencia.
Vivir sin Ética no es fácil, pero sin amor, ¿quién puede?
Otro recurso está en la Filosofía. De hecho, como su mismo nombre indica, quién ama la filosofía es amigo de ella, recibe su alimento en el pensamiento, bebe de las aguas reflexivas de Kant, Platón, Sartre o Simone Weil.
Pensar responde a la naturaleza racional del ser humano. En contraposición a Hume, postulo un pensamiento ilimitado, fuente de toda creatividad y autonomía con respecto a la dimensión biológica de nuestra especie.
En la base de nuestro amor al discurso filosófico está la admiración, nuestra tendencia a la meditación, el pensamiento o incluso al "soñar despierto" como ya dijera Descartes.
¿Quién podría desentenderse de semejante vanidad?
Deliberar, elegir, preguntar, responder, desear, amar.... son tareas que nunca llevaríamos a cabo sin la reflexion previa, sin "darle al coco".
Mas la filosofía no es solo redundancia de la reflexión, eterno rumiar de la mente, sino que pretende llegar a algún lado, si bien no se trata de un objetivo último, ni funcional, ni pragmatista, sino que en la pregunta, en el planteamiento, está la esencia misma del para qué estamos en este mundo.
Para Aristóteles todo tiene una teleología, un fin; En el hombre estriba en la contemplación.
Para Aristóteles todo tiene una teleología, un fin; En el hombre estriba en la contemplación.
En ese eterno preguntar sin término radica la idiosincrasia de la filosofía, pues a diferencia de la ciencia no busca el cómo, ni el para qué, ni siquiera el cuándo, sino más bien el por qué, y ahí está su ousía.
Otra nota característica es la insolubilidad, o la imposibilidad de llegar a la verdad absoluta, a la respuesta única, a la globalizacion de la homogeneidad. Y ahí precisamente está su verdadero sentido.
No hay que llegar a ninguna parte, basta con pensar eso, lo que sea y ya está.
A no ser que prefiramos vivir y morir no ya como humanos sino como "animales".
¡Filosofémos, pues!
A no ser que prefiramos vivir y morir no ya como humanos sino como "animales".
¡Filosofémos, pues!

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