¿No es éste el tipo de amor al que aspiramos todas las personas?
Un amor sincero, entregado, paciente, no esclavo, profundo, no egoísta, confiado, seguro.....
Algunos pensaréis, "-éste tipo de amor no existe-". -"No es real, no es humano"-.
Otros, "aquí veo representado el amor fraternal de padres a hijos".
El amor de hermanos, e incluso, el amor de Jesús a toda la Humanidad, diría la Biblia.
Pues bien, amigos/as, el amor radical existe, pero exige una continua y completa elaboración de nosotros mismos, sobre todo, porque exige fe, confianza en la capacidad personal de perdonar y de elaborar los obstáculos y las dificultades que acarrea la vida física: (el trabajo, el esfuerzo, la disciplina, la impaciencia, las responsabilidades, las dudas, los pensamientos irracionales ...)
¿Se trata, entonces, de una amor abtracto, filosófico?
En cierto modo, aunque no quisiera afirmarlo así. Sino que me inclino a pensar que es un amor valiente y trascendente. No sujeto a la carne ni a la materialidad.
Yo he sido invitada a buscarlo, y confío en encontrarlo.
El peligro está en convertirlo de nuevo en una adicción, algo sin lo cual no se puede vivir.
Ahí radica todo el meollo de la cuestión: depender de "lo que sea" no es verdadero amor, porque no nos libera, nos enreda, antes bien.
Las personas estamos acostumbradas a amar desde la obligación, el miedo, la necesidad de poseer, de "hacerlo mío". Por ello sufrimos tantas decepciones. No sabemos esperar, perdemos la confianza en el mañana. Sólo pensamos en vivir el momento presente, y éste no siempre es agradable, porque entre otras cosas, no le sabemos buscar "lo que de agradable tiene".
Siempre queremos más, aspiramos, ansiamos, con exigencias. Entonces ya, a partir de aquí, ese sentimiento hermoso se convierte en una esclavitud que nos encierra en la prisión del dolor, de la espera desesperada.


La demanda de afecto es inherente a la decisión de vivir(1) La cuestión es que crea dependencia. El niño está dotado de organismo al nacer, pero no de cuerpo o de un yo. Éstos se crean en el vínculo afectivo con el otro primordial, en el origen, que es la madre. La satisfacción de la necesidad no basta, y el ejemplo más citado es la anorexia nerviosa. Entonces la dependencia es un hecho de origen porque vamos a construirnos con el cuerpo y el ambiente que proporciona la madre. De ahí, en adelante nos acompañará la angustia y el miedo a que no se nos conceda la satisfacción, que no es sólo como ya he indicado, el alimento, la manta, el confort, sino también el afecto. Pedimos afecto porque así fue en el origen. Tenemos que pasar por el amor y el deseo de la madre, pero esto tiene consecuencias porque la madre puede ser sentida como el extraño que hay en mí. Entonces ocurre lo siguiente: "el niño queda confundido respecto a sus sentimientos...confundirá su demanda de amor con el rechazo....Carece de un código de satisfacción de las necesidades afectivas que le convierte en un extraviado y un desamparado".(2)
ResponderEliminar1 y 2: De la angustia al afecto: un recorrido clínico. Francisco Pereña, 2013