sábado, 13 de diciembre de 2014

Matrimonio

¿Qué significa hoy en día estar casado?


Se ha frivolizado tanto el rito matrimonial, que el sacramento eclesiástico prácticamente carece de sentido. Ir hasta el altar y dar el sí quiero se convierte cada día más en una mera rutina. Una liturgia que se hace para "quedar bien" con la familia, como tradición, o como símbolo de convención, pero que no se respeta ni se valora como lo que es y representa.
Podría argumentar: mientras algunas de las parejas reciben la bendición del sacerdote en el rito cristiano-católico, otras  ni siquiera van al juzgado. Para mí, lo fundamental estriba en sostener el cuidado y procurar el bien del otro, independientemente del "rito de paso", lo cual garantiza el amor más allá de tu propio egoísmo. 
Sin embargo, ensalzar, cultivar el amor y la aceptación del otro tal como es,  está en deshuso. Resulta caduco, cosa de "otros tiempos". El amor para toda la vida, no existe, sencillamente ha dejado de significar compromiso hasta que "la muerte nos separe". 
Todo cambia, todo perece, ¿como no iba a suceder esto también con el amor de pareja?
Consumibles, negocio, intercambio, mercancía, y fuera de esa realidad, ¿qué queda?

Con todo, aún resulta más radical e incomprensible, estar casado con Dios. La vida del religioso/a sí que no se entiende. ¿Cómo puede uno estar casado con Dios? ¿Qué significa eso realmente?
¿De qué modo se siente el amor de Dios? ¿Cómo puede este suplir el erotismo o la sexualidad?

Claro, si cada vez que nos asomamos al mundo vemos una imagen erótica, un desnudo o a dos personas haciendo el amor, resulta, cuando no, grotesco, imaginar que alguien pueda estar enamorado de Dios, ¡¡ y creérselo!!!.

Aún con todo, esto es así, esto pasa, paradójicamente en la actualidad, en la vida de algunas personas. Una minoría, una élite de mílites de la Inmaculada, o del Salvador.
No hay que frivolizar la devoción, no hay que frivolizar la intimidad con Dios.
Aunque ni tú ni yo la entendamos.

Respecto al matrimonio común, si tan ateos somos, y presumimos de ello ¿por qué seguimos o siguen casándose por la Iglesia? ¿Para qué?

Muchos de los divorciados y divorciadas han estado casados por la Iglesia. La mayoría de las veces, el divorcio llega como consecuencia de una infidelidad. Entonces ¿qué nos está pasando, ¿Por qué éste ansia para luego más tarde romper el compromiso?. 
¿Acaso lo había, lo ha habido? ¿Nos comprometemos solo en apariencia? ¿Es todo una mentira? ¿Por qué ?

Siglo de la despersonalización, siglo del desengaño, la traición, la huida y el desencanto.
Y no quisiera ser pesimista. Porque entre tanta "ficción y afectación de costumbres", hay personas auténticas, que viven el compromiso de modo radical libre y responsable.

¡Alegrémosnos por ello!
¡Seamos íntegros, participando con honestidad de los bienes de los que disfrutamos a diario. Siendo fieles a nosostros mismos y a los que nos quieren!
¡Qué mayor dicha puede haber si no en la vida! Autenticidad frente a falsedad. Vida frente a muerte. Principios frente a conveniencia.

3 comentarios:

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  2. Gracias de nuevo.
    Creo que lo que no funciona es el conformismo, la mediocridad con la que a veces afrontamos los retos de nuestra vida. Sea esta realidad, el trabajo, la pareja, la educación o cualesquiera otra.
    Sin motivación, sin pasión, sin deseo, ninguna empresa puede tener éxito, y no lo digo en sentido mercantilista, sino ético; La empresa del buen vivir.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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