Narciso, dios de la mitología griega.
Actualmente se habla mucho del trastorno narcista de la personalidad.
El "narciso" actual reivindica la satisfacción de requerimientos apremiantes, anhelos e ilusiones de su distorsionada realidad.
Pongamos por ejemplo, el deseo de algo, algo que no depende para su cumplimiento de uno mismo, se convierte a continuación, en una demanda imperiosa que lleva a algunos hasta la exageración con tal de culminar su deseo, pase lo que pase y caiga quien caiga, como si se tratara de un derecho legítimo que el otro se ve obligado a llenar.
Esto lo podemos aplicar también al amor: Estar excesivamente preocupado por un amor ilusorio o irreal que, naturalmente, no alcanza las expectativas de logro soñadas, entre otras cosas, porque se trata precisamente de un "sueño" o fantasía imaginaria.
Sufre desengaño o rechazo, porque no sabe reconocer los sentimientos de los demás o carece de empatía, ya que tan sólo puede ver o contemplar los suyos propios.
Siente envidia y además cree que lo envidian. Resultado de su opaco corazón.
Por otro lado, demanda una admiración continua y perpétua. No soporta que lo dejen de lado. Se cree el centro de la fiesta o la reunión, y se enfada cuando no lo obtiene.
Se siente superior a otras personas, mas en el fondo, no las soporta, ya que no existe ese vínculo afectivo. Se ha des-afectado y por tanto, le resulta, a veces hasta incluso molesto, relacionarse e interaccionar con otros. Se muestra resentido, vengativo o celoso, así pues no quiere tener a nadie a su alrededor que sobresalga.
Esto no representa otra cosa que la tremenda dificultad que experimenta para ponerse en el lugar del otro, para mostrar generosidad hacia las necesidades o los deseos del otro. No sabe cooperar, ni entiende que haya que hacerlo, manifiesta poca tolerancia a la frustración, en lugar de hacerse cargo de los otros, antes al contrario, exige adoración a su persona. Si se equivoca no se siente capaz de reconocerlo, le duelen mucho las críticas, y planea vengarse del mal que le ha sido causado. Los partícipes de este grupo, no se ven tal cual son, sino que se sobrevaloran y además esperan este trato de parte de los demás.
Fácilmente caen en la terquedad. Lo difícil es convencerles de que puedan estar equivocados.
En el tema del amor, no saben amar realmente, a causa precisamente de sus dificultades para empatizar, acaban teniendo una relación tras otra, sin entender muy bien qué es lo ha pasado o está pasando. Terminan culpando al partener y exonerándose de cualquier responsabilidad en la ruptura. Esto puede generar un circulo que hace de la persona una adicta a las relaciones sentimentales, pues en el fondo no sabe compartir su intimidad con los demás, ¿cómo podría, dado que no conoce al otro o no quiere reconocerlo?.
Un narcista no soportará la herida del abandono, ¡El o Ella que tan especial es y se siente, ¿cómo es posible ser abandonado por cualquier otro!. ¡Eso es una infamia! No lo digieren bien; Reaccionan mal, por lo general, lo mismo si se trata de un reproche o una crítica a su persona.
Concluyendo: Todos somos un poco narcisistas o egocéntricos, alguna vez, sin embargo se trata de aprender a detectar nuestras miradas solipsistas, antes de hacer daño a otros, o hasta a uno mismo, evitar caer en la rutina del "todo vale", "el me da igual" o "no pasa nada."
Esta tolerancia al narcisista no está haciendo ningún bien a la sociedad ni a la persona de carne y hueso. ¡Tenemos que reivindicar a esta persona!, la que sufre, siente y padece la "crueldad de la indiferencia narcisista incorporada cada día mas en nuestras vidas, subliminalmente, por medio de los medios de comunicación.
Concluyendo: Todos somos un poco narcisistas o egocéntricos, alguna vez, sin embargo se trata de aprender a detectar nuestras miradas solipsistas, antes de hacer daño a otros, o hasta a uno mismo, evitar caer en la rutina del "todo vale", "el me da igual" o "no pasa nada."
Esta tolerancia al narcisista no está haciendo ningún bien a la sociedad ni a la persona de carne y hueso. ¡Tenemos que reivindicar a esta persona!, la que sufre, siente y padece la "crueldad de la indiferencia narcisista incorporada cada día mas en nuestras vidas, subliminalmente, por medio de los medios de comunicación.


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ResponderEliminarBueno, quizás no sea tan subliminal. A lo que me refiero es al hecho de que la mayoría de las veces tener comportamientos narcisistas es lo normal. Es lo que vende. Sobre todo en los programas de telebasura, parece difícil encontrarnos un respeto hacia el prójimo, o una consideranción profunda de lo que significa ser persona y hacer un uso responsable de nuestra libertad.
ResponderEliminarAntes bien, se prefiere mostrar lo mezquino, lo grotesco e incluso lo espeluznante de nuestros egoísmos primitivos.
Lejos de moralizar, lo que busco es reflexionar desde la diversidad.
Gracias por tu participación.
Siento no haber tenido tiempo de leer los comentarios de las entradas previas, pues veo que los has eliminado. ¿Por qué?
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias.
ResponderEliminarCreo que se enriquece con las aportaciones de los demás.