¿Qué pasaría si un día de repente te levantaras y descubrieras que has estado amando a la mujer o al hombre equivocado? ¿Que esa persona con la que duermes, comes, paseas, besas, hablas no es la persona "real" con la que tú soñabas, o quizás con la que a tí te gustaría estar de verdad?
¿Y si, después de todo, la has dejado simplemente de amar? ¿Y si, en el fondo, ya no la aguantas?.......
¿Cuántas maneras de amar hay en el mundo? ¿De cuántas maneras distintas eres tú capaz de amar?
¿Te lo has planteado alguna vez?
¿Vives contra-corriente o en favor de la corriente? ¿Vives por inercia, o con ilusión? ¿Amas a la misma mujer o mismo hombre desde tu infancia o cambias cada dos por tres? ¿Existe el amor para siempre o es solo una utopía o peor aún, un cuento chino?
¿Amamos lo que nos falta o lo que nos sobra?
Siguiendo la lectura de Comte-Sponville "Ni el sexo ni la muerte" adentrándonos en El Banquete de Platón tenemos que Eros es una suerte de semidios que ama y persigue aquello que le falta, pero que nunca llega a poseer del todo, ya que precisamente en cuanto el deseo es consumado aparece el "tedio" en términos de Schopenhauer. Es decir, que si algo te falta lo reclamas, buscas y te obsesionas, pero una vez alcanzado deja de atraerte. De este modo, el amor en pareja es algo imposible, porque cuando el otro esta ahí, a tu lado, deja de interesarte, ya no lo echas de menos. Mientras que si te falta, sufres al no tenerlo.
¡Que pobre concepto del amor! ¡Y qué imposible!
¿Será que al ser humano solo le atrae el proyecto de amor por imposible?
¿Qué es lo que define en esencia al deseo? ¿No es acaso la falta, la imposibilidad de su satisfacción y por ende su goce?
¿Será que al ser humano solo le atrae el proyecto de amor por imposible?
¿Qué es lo que define en esencia al deseo? ¿No es acaso la falta, la imposibilidad de su satisfacción y por ende su goce?
Dice Sponville que él no comparte este modo tan pesimista de amor, pero reconoce que es realista. Yo sustancialmente tampoco. Platón ofrece un análisis cáustico pero creíble del concepto pragmático del amor.
Yo pienso, que si bien el enamoramiento es sufrimiento cuando el otro nos falta, puede subsistir en el tiempo si es debidamente alimentado, si no lo consumimos como si de un objeto se tratara, si nos contenemos desde la inteligencia emocional y planeamos lo que queremos, más allá de lo inmediato, de lo instintivo. Sin embargo, lo que nos pasa, a menudo, es que pronto desistimos de expresar, mostrar nuestro potencial para amar. Nos acomodamos, "tiramos la toalla" y pensamos que el amor es eso, ¡vivir el momento! independientemente de los principios, de los valores, de los objetivos o metas que queremos alcanzar en la vida, independientemente de la "cabeza". Por tanto, amar es "perder la cabeza", mas luego nos damos cuenta de que "hemos metido la pata" y que ése o ésa no es "nuestra pareja ideal", ni siquiera es alguien a quién amamos de verdad, y entonces vienen "los madre mia".
Pero, claro, para cuando nos percatamos ya están presentes los hijos, -"víctimas"- algunas veces de "nuestras locuras" de amor, o de nuestras tonterías, simplemente por no "pensar". ¡Y es que hace falta un poco más de Descartes en nuestras vidas, y menos quizá de Freud o Nietzsche!
Pero, claro, para cuando nos percatamos ya están presentes los hijos, -"víctimas"- algunas veces de "nuestras locuras" de amor, o de nuestras tonterías, simplemente por no "pensar". ¡Y es que hace falta un poco más de Descartes en nuestras vidas, y menos quizá de Freud o Nietzsche!
En línea con estas ideas me viene a la memoria una cita de una consultante mía que un día me escribió, a tenor de su enamoramiento:
Me alimento mas que de tu cuerpo desnudo, de tu presencia, tu compañía, mas que de tu sexo, de tu mirada, tus manos, más que de tus besos, de tus abrazos.
Prefiero mil veces tenerte que desearte, hablarte que saborearte, disfrutarte que perseguirte, amarte en silencio, que vencer tu resistencia a la escucha, la palabra al silencio, lo claro a lo oscuro, lo santo a lo erótico, en definitiva prefiero Ágape a Eros. Porque si elijo lo segundo jamás alcanzaré la dicha de alcanzar tu amor, sino tan solo y por breves momentos tu pasión, pero después tu ira, el olvido y la castración.

En el amor se trata de algo impreciso hacia alguien. Nuestras flechas se dirigen a éste y no a otro, o a aquella y no a otra. Lo complicado es esclarecer esa imprecisión, lo que queremos de esa persona tan exclusiva. Porque parece ser que eso que pedimos no está a nuestro alcance con tan sólo pensar. Por otra parte, el deseo tiene que ver con "otra cosa": deseo otra cosa, y también ponemos nuestras condiciones especiales, sine qua non. En fin, un lío de un par....
ResponderEliminarCuando Descartes afirma que el pensamiento no es sólo razonar, sino también, dudar, fantasear, perdonar, sentirse alegre o triste, etc, nos está comunicando que la capacidad de emocinarnos y por tanto, de desarrollar nuestra inteligencia emocional reside "of course" en nuestro pensamiento. La gama de procesos mentales se amplía, como pudo ver muy claramente D. Golemann en "Inteligencia emocional". Amar sería uno de estos en mi humilde opinión.
ResponderEliminar