Romper el hielo. Atravesar el muro que te retiene herida por dentro.
Para eso estoy aquí.
Para ayudarte a vencer tus temores, tus recelos.
¡Sólo el amor verdadero te hará libre, de prejuicios, de anhelos, de abusos!
Profesional del escapismo emocional.
Me acerco a ti, pero tú huyes, vienes y vas. Te acercas y alejas. Bailando la danza de la infelicidad, la desesperanza y el vacío.
¿Por qué tanto orgullo?
¿Por qué tal fingimiento?
Y es que cuando el alma está rota ¡Qué difícil es confiar!
Una niña no entiende lo que está pasando a su alrededor. Sólo siente miedo, añoranza del seno materno. Criada en un ambiente hostil, frío, pasa las tardes del verano, leyendo a Julio Verne, soñando, expectante al día en que se casará y abandonará el hogar materno, lejos del horror, las pesadillas, los terrores, los gritos, los golpes, la incomprensión.
Ese día se presenta, en virtud de un hombre, otros hombres, muchos hombres que la desean, la seducen, la desnudan, la poseen y se marchan, pues su vacío es tan inmenso que la desprecian.
Pasará mucho tiempo, antes de que finalmente, conozca la verdadera razón que la ha llevado hasta Dios. Ahí encuentra el sentido de su existencia y de su meta última. La fuerza que la llevará a escribir para liberarse de todos sus fantasmas.
Las distorsiones cognitivas, pero más todavía las emotivas, pueden llevarnos a falsas creencias, ideas ilógicas e irracionales que cargadas sobre nuestras espaldas sirven de condicionamiento y determinación de nuestras vidas. ¡Ese es el infierno del que habla Sartre en La Náusea! El infierno del pasado, pero no del real, sino del imaginado.
Acumulamos deudas, frustraciones, rabietas desde la infancia, que luego se traducen en la adolescencia o en la madurez como adicciones, descontrol, melancolía e infelicidad. Trastornos compulsivos y en el peor de los casos, esquizofrenias, anoxerias o conductas antisociales.
¿Y quién lo paga? La familia, tu, yo o cualquiera de nosotros, sin una orientación, sin una meta, sino reeducamos la mente y el corazón.
Confiar se convierte, entonces, en todo un reto;¡ La aventura de tu vida!
Confiar se convierte, entonces, en todo un reto;¡ La aventura de tu vida!

La confianza esta basada en el abandono, la honestidad, la entrega. No existe desde el temor y el miedo.
ResponderEliminarPara confiar tienes que lanzarte y aceptar que pueda haber un abismo en la misma medida que puede haber un mullido colchón. Por eso es una aventura. La mayor y más grande de nuestra existencia.
El Fiat te hará sentirse especial y por tanto serlo.
Desde ahí puedes trabajar tu proyecto emprendedor y motivador de llevar una vida justa y plena de sentido.
Lo contrario, nos coloca de nuevo en la precariedad, el individualismo narcisista, la espera hueca.